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Jueves

4 de Junio de 2005

Tras un día de turisteo por las tierras de Carod Rovira por fin llegaba la hora de dirigirnos al festival. ¿Eran gigantes o molinos? No, eran porteros de discoteca formato armario ropero 4x4. Daban miedo, pero eran bien majos. No había ningún problema para colar dentro del festival todo tipo de comida, bebida, cámara de fotos, pistolas, cócteles molotov, etc.

Tras dar un paseo por el recinto, situar todos los escenarios y gastar algo de dinero nos acercamos a presenciar el primer concierto, el de Xabier Baró, una especie de doble de calamaro en catalá. Tras veinte minutos de canción protesta y folk-loquesea más que tediosos, los cuatro despistados que estábamos allí bostezando no dudamos en salir por piernas para ver a It’s not not. La macarrada de los chicos de Bcore nos mantuvo entretenidos entre berridos, saltos y trances varios de su cómico frontman. El show terminó poco después de empezar a ponerse bastante aburrido.

it's not not en trance

De vuelta al escenario RDL por Lois llegamos justo a tiempo de escuchar los últimísimos acordes de Art Brut. Después del antepenúltimo hype de la temporada llegaba el penúltimo, Maxïmo Park. No rockanrolearon mal del todo estos chavales, con un buen sonido – nota predominante en casi todas las actuaciones del festival –, dándole un poco más de empaque a los temas de su álbum de debut y pidiéndome a gritos que les diera otra oportunidad antes de desahuciarlos de mi memoria.

maxïmo park

Deberían instalar medidores de decibelios entre el público, y al que se pase de volumen cantando, seccionarle la úvula. De este modo los energúmenos que estaban detrás nuestra durante el concierto de The Arcade Fire y que habían memorizado convenientemente TODAS las letras de su disco no se habrían ido de rositas. Pero ni estos elementos ni el sonido no del todo bueno nos aguaron la fiesta, permitiéndonos disfrutar de un gran concierto, centrado en los temas de su único álbum sin olvidar alguno del ep previo, y de su enorme puesta en escena. Según me han chivado, los miembros de The Arcade Fire bailaban como locos después en el otro escenario al ritmo de Max Tundra.

the arcade fire

La primera decepción importante del festival llegaría con Los Planetas y todavía no sé muy bien por qué. Cierto es que su repertorio no fue precisamente festivalero - encadenar tres temas inéditos seguidos y un montón de medios tiempos no lo es -, pero no es menos cierto que sería casi imposible que los granadinos tocaran malas canciones, porque apenas las tienen. Algo sonaba mal, alguna pieza no estaba lo suficientemente engrasada o yo qué sé, pero fue un concierto bastante soso por más que Erik se empeñara en darlo todo a la batería - ¡grande! -. Me quedé con un regusto amargo, tenía ganas de verlos después de tanto tiempo y un presentimiento sobre este concierto, pero no se cumplió.

los planetas

Tras el primer intento infructuoso por hacerme con un trozo de pizza, unos churros, una suela de zapato o lo que sea que fuera comestible gracias a las interminables colas que se formaron en los puestos de comida el jueves, no me quedó más remedio que ver a los Radio 4. No son santo de mi devoción pero estuvieron muy bien, claros y potentes. Sólo el dolor de pies que ya empezaba a hacer acto de presencia me impidió lanzarme al movimiento frenético.

radio 4

Después llegaron Services, concursando en la categoría “quiero ser friki pero no llego”. Hacían gracia los primeros quince minutos con su pose rockera made with casiotone. Cuando se bajó los pantalones y nos mostró sus horribles calzoncillos para hacer tiempo mientras subsanaban los problemas de su teclado me di cuenta de que era el momento de el segundo intento de asalto al puesto de las pizzas, también fallido.

services

Al tercer intento y tras cerca de una hora de cola conseguimos nuestra ansiada porción de pizza, lo que nos hizo sacar fuerzas de flaqueza para mover un poco el esqueleto al ritmo de un tal Vitalic, al que no dejamos acabar su actuación puesto que nuestra energía no daba para mucho más. El haber ejercido de turistas ejemplares durante todo el día y la subida al Parque Güell pasaban factura. Después de bajarnos del tranvía en la parada equivocada y tras un buen rato perdidos por Barcelona más allá de las seis de la mañana, conseguimos abrazar el colchón para descansar y prepararnos para el viernes, el primer día grande del festival.


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