1 de Julio de 2009
Texto: Fermín Rodríguez
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Sónar 2009


Volver a Sónar 2009 | Crónica del jueves 18 | Crónica del sábado 20

Segundo día, el sol se resiste a brillar, pero una horrible sensación de bochorno lo invade todo. Sobre el SonarVillage tres tipos llamados Young Fathers se divierten de lo lindo a base de hip hop old school refrescante y regusto pop. Coreografías a lo boy band, mucho desparpajo y ganas de entretener. De los tres componentes destacar al blanquito, dotado de cierta gracia natural y aspirante total a Justin Timberlake con barriguita de estar tocándose las pelotas en el sofá todo el día. Frescos y divertidos, poco después de su actuación se mezclaron con el público y se echaron unos bailecitos. Próxima parada Quayola en el SonarHall. La interacción de imágenes geométricas coloridas y música resultó un espectáculo interesante. Dejando a Quayola con su kaleidoscopio sonoro-visual era el momento de volver al SonarVillage para ver si existe vida inteligente debajo del peinado molón de La Roux. La chica cuenta con unos cuantos singles la mar de efectivos: “Quicksand”, “Bulletproof”, “Fascination” y sobre todo ese “In For The Kill” con su falsete de uuuuuuu!!!, pero su directo todavía peca de tímido e inseguro. Necesita mejorar. Antes de dejar el SonarVillage tuve la ocasión de comprobar una vez más el por qué los ingleses me caen bien: Sin dejar que los aplausos para La Roux acabasen de sonar, Huw Stephens (locutor de la BBC) pinchó una remezcla drum'n'bass de “Bonkers”, la colaboración entre Dizee Rascal y Armand Van Helden que volvió loquita a toda la gente. A mi el drum'n'bass siempre me la peló mucho, pero la capacidad de las radios inglesas para popularizar canciones y géneros musicales me sigue dejando alucinado. Mientras tanto, la fm patria se empeña en perpetuar singles anodinos y recuperar “viejos” éxitos de los noventa. Solo basta escuchar sus cuñas publicitarias para querer cortarse las venas. Hora de tomar un tentempié y qué mejor manera de hacerlo que escuchando a Mulatu Astatke hablando de música. Este señor es como Tito Puente pero en versión Africana. El jueves ofreció un concierto del que se habla cosas muy buenas. Un servidor intentó verlo, pero cada vez que me decidía The Wizard soltaba un temazo que no me dejaba mover del sitio.


La última parte de la tarde trascurrió de manera plácida y acogedora gracias al japonés Ryoichi Kurokawa y su ejercito de portátiles. El artista audiovisual ofreció una bella combinación de imágenes oníricas y sonidos minimalistas. Para el final tocó desdoblarse, ya que sentía la misma curiosidad por Micachu and The Shapes como por Omar Souleyman. Los primeros en el SonarHall me dejaron igual que estaba, pues su supuesta propuesta rompedora me parece excesivamente prefabricada. Si normalmente a un grupo se le recomienda ensayar más, Micachu debería hacer todo lo contrario y soltarse la melena un poco, por no hablar que el peso de la actuación recae en la base rítmica de The Shapes. Ni frío ni calor. En busca de algo más de chica, vuelta a la luz del SonarVillage para ver como Omar Souleyman incitaba a las masas a bailar su techno-chatarrero-sirio, y la masa bailó, que a nadie le quepa la menor duda. El resultado, pues depende de la canción. Hay algunas que son todo un jolgorio y otras que aburren sobremanera. Al parecer Omar Souleyman es toda una estrella en Oriente Medio gracias a la difusión de cientos de cassettes y yo me pregunto ¿Qué grupo conocemos todos que hacen techno-chaterrero, deben su fama a cassettes y tiene hits para parar un tren? Pues claro, ¡Camela! Está claro, si Omar Souleyman puede ir al Sónar, Camela también.


Primera jornada nocturna del festival y ¡Bienvenidos a la Fira! Prepárense a patear de lo lindo, que de espacio vamos sobraos. Grace Jones era el reclamo de la noche en el SonarClub y su actuación empezó con bastante retraso. Algunos dirán que mereció la pena; yo pienso que tuve la oportunidad de superar el miedo infantil que me producía verla tragar coches en un anuncio televisivo y asistir a un impecable teatro musical. La jamaicana bajó de una plataforma, se cambió de sombrero mil veces, se marcó una serie de sentadillas que dejó al público boquiabierto, hizo girar un hula hoop sin parar ni un segundo mientras cantaba “Slave To The Rhythm”, casi se cae, le enseñó el culo al público mientras se pegaba azotitos, se agarraba a una barra de striptease, se bajó del escenario, cantó con sus fans e invitó a las primeras filas a unirse al teatro para bailar con ella. Teatro, mucho teatro, pero en ningún momento podías dejar de prestar atención. Al final del concierto la diva salió al escenario y se dejó querer por los aplausos del público. A continuación, James Murphy y Pat Mahoney se lucieron con un set de inspiración disco. Sin ser una sesión memorable, un espacio menor le hubiera venido mejor; se pudieron escuchar temas que a uno le gustaría saber de que viejo sótano neoyorquino fueron recatados. Momento de la sesión, James Murphy, tras un pasaje hipnótico, suelta el bombo y el SonarClub ruge; Pat Mahoney, que sujetaba un plato, mira a su compañero y sonríe de oreja a oreja. Si, amigo Pat, al SonarClub la gente viene a que la hagan rugir.


El descalabro horario provocado por el retraso de Grace Jones hizo que me perdiera las actuaciones del SonarLab. Tenía interés en ver a Joker y Heartbreak, pero nunca llegué a pillarle el ritmo a este escenario. Algo parecido me sucedió en el SonarPub, pero a pesar de todo pude ver algo de Late Of The Pier. Pillé su debut “Fantasy Black Channel” tarde pero con gusto, aunque lo poco que pude ver me dejó mal sabor de boca. Todo lo contrario que Buraka Som Sistema. Su directo ha mejorado desde el año pasado y saben como poner a bailar a la gente, la incorporación de una parte del "Rhythm Is A Dancer" de Snap fue de lo más celebrado y "Yah!" es un temazo en toda regla. Sin salir del mismo escenario los brutos de Crookers decidieron ir por el camino de cuanto más alto mejor. Su set fue un no parar de subidotes, ritmos rotos, los hits que no falten (sonó La Roux) y un sinfín de brutalidades sónicas que hicieron las delicias del personal. Divertido, muy divertido.


Para el final hablar de lo sucedido en el SonarClub. Richie Hawtin vive en su universo paralelo de cachivaches electrónicos; moviendo la cabeza únicamente para apartar el pelo de su nuevo flequillo, pasó del minimal militante y sacudió la cabeza de sus fans con sonidos retorcidos y directos. Con la pista calentita llegó el fin del mundo, el francés Sebastián subió a su ara, se plantó un cigarrillo en los labios y a darle al “electro-fashion-soy-el-más-malo-de-mi-barrio-y-mira-como-mola-mi-pose”. Una pena. En poco tiempo logró que el SonarClub se vaciase hasta la mitad, pero el colega a lo suyo. Los flipaos de Justice ya pueden hacer algo para remediarlo o, por mí, el electro chungalé francés se puede ir a la mierda. Eso sí, las primeras filas se lo pasaban de lo lindo gritando sin parar. Menos mal que el país vecino aun guarda calidad y Agoria despachó savoir faire techno. ¡Vaya alivio!

Fotos: Sonar.es


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