
Casi podemos decir que es uno de los rasgos más marcados de este año. Algunos son ya tan veteranos que nos envían su disco desde el más allá. Donde quiera que se encuentre el gran Johnny Cash: gracias. Gracias por un legado inmenso, por una de las personalidades más singulares, ya no del rock, sino de la historia reciente en general y, sobre todo, gracias por haber dejado grabada esta colección de canciones inéditas que es American Recordings V. La más triste de toda esta serie de grabaciones alentadas por Rick Rubin, la que transluce una pena y un pesar más grande. O a lo mejor soy yo, que sabiendo que, posiblemente sea la última, me queda pena por no volver a escuchar su voz grave y quejumbrosa relatando otra vez historias de perdedores y marginados.
Otro poeta de los desheredados editó a finales de año una caja recopilando grabaciones perdidas, nunca publicadas o extraviadas por bandas sonoras y discos homenaje. El Orphans de Tom Waits, estructurado en 3 cd’s con vida propia, figura entre lo mejor del años sí o sí. Brawlers dedicado a su blues tabernario y ruidoso, Bawlers lleno de baladas y temas de corte clásico y un último cd, Bastards que recoge experimentos del nunca satisfecho Waits. Capaz de hacer estremecerse leyendo un poema de Burroughs por encima de un extraño colchón musical o haciendo una versión de los Ramones. Waits es, y siempre será, Waits. Un caso aparte.
Supongo que cuando se menciona a los más grandes de la música el nombre de Bob Dylan aparece siempre entre los cinco primeros de la lista. Y ahí sigue, publicando discos y girando sin parar. Modern Times le sirve de excusa para seguir excavando en la mitología y la tradición del folk americano. Ninguna canción destaca sobre las demás, ninguna entrará en el olimpo de los TEMAS de Dylan, pero el conjunto merece la pena. La voz del viejo Bob ya no es lo que era pero, ¿realmente a alguien le importa? Desde luego estoy convencido de que a él no. Incluso juraría que le gusta el cambio
¿Y el viejo tío Neil? El viejo tío Neil se levantó de la cama del hospital tras su segunda intervención por causa de un aneurisma y decidió que ya estaba bien de tomar el pelo a la población. En dos semanas compuso, grabó y editó un disco donde cada palabra es un ataque sin disimulos al presidente de su país de adopción. Me imagino a Bush jr pálido mientras escucha las descalificaciones y quejas sobre su persona a cargo de Neil Young y un coro de cien personas en un giro que el rock aún no había tenido en cuenta. Aunque pensándolo bien, no me imagino a Bush jr escuchando ningún disco de rock… él se lo pierde, seguro que sin las letras hirientes hasta a un reaccionario como él le gustaría Living With War.
Por otro lado, nuestro amigo Tom Petty, compañero en los momentos buenos y malos desde hace un porrón de años ha decidido hacer un run for cover. Después del (relativo) fiasco de su último The Last DJ, volvió a llamar a Jeff Lynne y recuperar el sonido de sus añorados Full Moon Fever y Into The Great Wide Open y grabar un puñado de canciones que, si bien no aportan nada nuevo a su música, resultan muy agradables de escuchar y esto, viniendo de quien viene, es mucho decir. Un notable para Highway Companion.
Y la sorpresa del 2006: ¡Nuevo disco de The Who! Y podemos decir que, no estando al nivel estratosférico de Who’s Next o Tommy, sí es un disco respetable con temas logrados (aunque otros se queden en descafeinados). Con opera rock incluida, que suena como si el protagonista de Quadrophenia hubiese envejecido 35 años (ejem) y hubiese vuelto a escribir sus sensaciones. Maduro y reposado, pero intenso en muchas ocasiones. No nos rasgamos las vestiduras, que es mucho decir en este caso.
Alguno sí se rasgará las vestiduras al encontrar a Ben Harper en este bloque de comentarios del 2006. Pues sí. Hay artistas que, no se sabe muy bien cómo, sacan un disco al mercado y te das cuenta de que han dado el salto a primera división. Ben Harper es uno de ellos y, cómo no, este paso suele venir acompañado del menosprecio de la crítica especializada. Pues bueno, yo no estaría preocupado de las críticas después de sacar un disco doble como Both Sides Of The Gun. El primero centrado en su faceta folk más relajada y un segundo donde Lynyrd Skynyrd y Stevie Wonder se dan la mano sin complejos. Better Way, más hippie que de costumbre, es uno de los temas del año.
Ya que estamos con clásicos modernos, hay que comentar que Pearl Jam han vuelto a los sonidos que les hicieron famosos con un resultado más que notable. Alguien dijo que eran los Rolling Stones de nuestra generación. Yo estoy de acuerdo, los demás que opinen.