2 de agosto | Auditorio Monte do Gozo (Santiago de Compostela)
6 de Agosto de 2009
Texto: Daniel F. Calviño
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Bruce Springsteen Monte do Gozo


Dieciséis años después volvía a Galicia y al mismo escenario Bruce Springsteen, poniendo fin a la gira de presentación europea del Working On A Dream que previamente había recalado en otras cuatro ciudades en nuestro país. Fue una noche marcada por una organización desastrosa que puso en riesgo la seguridad de los asistentes y la celebración del concierto, dando lugar a cientos de denuncias en los distintos medios de comunicación y digna de un profundo análisis aparte, por lo que en este artículo nos vamos a ceñir al apartado musical.

Al hablar de la trayectoria de Springsteen es necesario diferenciar dos etapas, una primera que transcurre desde sus inicios en 1973 hasta 1988 con ocho discos sobresalientes y una capacidad creativa que parecía no tener límites, descartando en cada grabación docenas de canciones, muchas de ellas tan notables y en algunos casos mejores de las que finalmente salían publicadas. Springsteen utilizó una buena parte de ellas en sus conciertos y es ahí donde empieza a gestarse la mitología que desde entonces arrastra su figura, al salir publicadas las mismas en caras B y en innumerables discos piratas que lo convirtieron en el artista con mayor número de bootlegs del mercado y a cuyo alrededor surgió un coleccionismo que, salvo quizás Bob Dylan o Elvis Presley, no ha tenido similitud.

En esa época sus conciertos se convirtieron en todo un acontecimiento en los cuales Springsteen y su banda, la E Street Band, se entregaban hasta el límite en shows de larga duración cuyo repertorio era imprevisible, rescatando esos temas que no habían sido publicados, realizando versiones de otros artistas o transformando con nuevos matices temas propios, lo cual se convertía rápidamente en material no oficial que pasaba a formar parte de las cubetas de las tiendas especializadas y contribuía a seguir agrandando su figura. Nunca se repetía y dos conciertos seguidos podían variar en la mayor parte del repertorio. A punto de cumplir cuatro décadas sobre los escenarios en sus directos han sonado varios cientos de canciones.


Tras esa primera etapa una inactividad de varios años desencadenó en la disolución de la banda que lo acompañaba desde sus comienzos. Sus posteriores directos, si bien seguían siendo auténticos tour de force quedaban lejos de la magia alcanzada en tiempos pasados. Tras un disco acústico con notables críticas Springsteen tomó, visto con la perspectiva del tiempo, la sabia decisión de volver a reunir a la E Street Band al completo.

Si bien en esta segunda etapa su material en estudio no admite comparación con su época dorada, en cada disco se pueden rescatar un puñado de notables canciones, sus directos, con la misma fórmula de siempre a la vista de estas últimas giras, apoyado en una banda que sigue funcionando como un rodillo perfectamente engrasado, han recuperado en parte el esplendor de antaño.

Al finalizar cada una de sus giras y hacer un balance siempre se suelen rescatar un puñado de conciertos que, por una agregación de motivos, elección del setlist, comunión con el público o una especial predisposición o inspiración de Springsteen y la banda se sitúan un peldaño por encima del resto. El estado de gracia en el que atendiendo a las diversas crónicas se encontraba Springsteen en la última parte de esta gira y el añadido de que Santiago era la elección para poner fin a la etapa europea de la gira había alimentado una enorme expectativa entre su legión de fans españoles que presentían podía ser uno de esos conciertos incomparables, sensación agrandada en los días previos por el gran concierto ofrecido en la primera cita española de Bilbao, dejando a los fans más puristas plenamente satisfechos con una elección impecable de canciones que lo situaron uno o dos peldaños superior a las tres citas posteriores, Sevilla, Benidorm y Valladolid.

Para los conciertos españoles el Jefe había decidido comenzarlos con una canción que formara parte del folclore de la región, y el elegido para llevar a cabo tal bizarra misión era Nils Lofgren al acordeón. En Bilbao la elegida fue Desde Santurce a Bilbao, lo que provocó que una catedral de San Mamés llena hasta la bandera enloqueciese como si de una victoria en la final de la Copa del Rey se tratase. En Benidorm la elegida fue Los Pajaritos y en Valladolid un pasodoble y, sin que nadie se sienta ofendido, dentro del folclore popular hay canciones mejores y peores y no, no debe ser lo mismo lo vivido en Bilbao a lo vivido en un Benidorm al parecer con gran cantidad de turistas extranjeros entre el público que aprovecharon la ocasión para acercarse al concierto. Por ahí quizás se empieza a explicar lo ocurrido con posterioridad en Bilbao con un concierto memorable según las distintas fuentes.


Que en Galicia haría algo similar no fue una sorpresa pero no por ello menos efectivo. Entre una muñeira y A Rianxeira, los pronósticos se cumplieron y fue esta última la elegida. Para unos, comenzar un macroconcierto de este modo es original y para otros un truco simplón, pero lo cierto es que 80.000 brazos ondeando de lado a lado y tal masa de gente cantando una canción tan significativa para los gallegos es siempre una sensación especial.

Tal como había ocurrido en la mayoría de los conciertos previos, la elegida para abrirlo fue Badlands, maravilloso tema que abría un disco que marcaría un antes y un después en la carrera de Springsteen, el Darkness of the Edge of Town. Si hay que achacar un pero al concierto se produjo en este instante provocado por deficiencias en el sonido que, si bien suelen ocurrir en los primeros instantes de muchos conciertos y en este quizás el problema se debió a la celebración del concierto de Valladolid sin que mediase un día de descanso, no son justificables teniendo en cuenta el despliegue de medios, el presupuesto y el precio de las entradas de este tipo de conciertos. Los ajustes permitieron que se solucionase el problema mientras sonaba Out In The Street, primer aviso de Clarence Clemons al saxo y de Max Weimberg a la batería de que se mantienen en buena forma, especialmente el segundo, demostrando el porqué de su reputación. Afortunadamente, a última hora esta canción entró a formar parte del repertorio en sustitución de la inicialmente prevista Lucky Day, como se puede comprobar en el setlist escrito de puño y letra por el Boss y colgado en su página web oficial.


Out In The Street nos hizo recordar cuántas grandes canciones encierra el disco The River, confirmándolo con la archiconocida Hungry Heart, sonando ya en perfectas condiciones y que funcionó como una vitamina que permitió olvidar los patéticos incidentes previos, al menos hasta la finalización del concierto, en el primer tema en el que Springsteen se podía permitir el aparcar su voz que ya era sustituida por la de un público que comenzaba a meterse de lleno en el espectáculo.

Puesta en escena especial para Outlaw Pete, con preciosas imágenes de campos desérticos en la pantalla ocupando por completo el fondo del escenario que hicieron las delicias de cualquier aficionado a la fotografía. El tema, junto con el Working On A Dream que caería casi a continuación, ha sido tocado en la totalidad de la gira y prácticamente han sido los únicos utilizados de su último trabajo en la parte final de este tour. Springsteen, ampliamente detallista a lo largo de su carrera y en particular a la hora de cuidar sus directos, ha sido consciente de que su extenso repertorio contiene temas mucho mayores que los contenidos en su último trabajo, y por otro lado hay que tener en cuenta la probable dificultad de trasladar al directo ciertos temas de un disco quizás sobreproducido. Ambas canciones no desentonan en absoluto ni impiden que se logre el objetivo de conseguir un concierto lo más rotundo posible.


Pero entre ambos temas se produjo el primer highlight de la noche. Springsteen pregunta al público Can you feel the spirit? en reiteradas ocasiones hasta que se da por satisfecho con la respuesta afirmativa y comienza a sonar Spirit In The Night, tema incluido en su primer álbum que nos permitió volar la imaginación y retroceder al año 1973, Asbury Park, New Jersey, donde teníamos delante a un Springsteen de 24 años. Bestial!!

“ And we danced all night to a soul fairy band
and she kissed me just right like only a lonely angel can
She felt so nice, just as soft as a spirit in the night (all night)
In the night (all night). Janey don't know what she do to you
Like a spirit in the night (all night), in the night (all night)
Stand right up and let her shoot through me ”

Las siguientes elecciones fueron Adam Raised A Cain, segunda pieza que caía del Darkness On The Edge Of Town, aceleradísima e infalible toma que ya presagiaba lo que se estaba gestando y la elección de un concierto muy rockero, Murder Incorporated, con Nils Lofgren, Steven Van Zandt y Springsteen desafiándose a las guitarras, Johnny 99, versión completamente diferente a la de estudio con toda la banda participando e igualmente jugosa, y en décimo lugar un tema que no había tocado en ninguno de los cuatro anteriores conciertos en España, Darkness On The Edge Of Town, con Springsteen y la banda pletóricos, cantada con convicción, un tema conmovedor que cerraba el disco del mismo nombre. Curiosamente ese disco comenzaba con Badlands, canción que también abrió este concierto, lo cual se podía interpretar como un cambio de tercio y punto de inflexión dentro del primer bloque del concierto, como así fue al comenzar a sonar la primera versión, Raise Your Hand, utilizada en numerosas ocasiones en las sucesivas giras desde mediados de los setenta, lógicamente con el público botando, coreando el estribillo y elevando las manos al mismo tiempo, perfecta introducción para el momento estelar de la noche, el más esperado por los fans en cada uno de sus conciertos, para muchos la razón principal por la cual en cada concierto deciden que merece la pena tomarse el desayuno en una inmensa cola y conseguir una de las pulseras que les den derecho a acceder en primer lugar al recinto y poder ver a su ídolo desde el pit. En esta ocasión se repartieron 1000 pulseras y 600 números a mayores.

Es el momento mágico en el cual Springsteen recoge las peticiones de los fans. Los carteles que aparecían y desaparecían en las primeras filas del concierto durante la primera hora se elevaban al unísono. Correteando a lo ancho del escenario recoge una pequeña muestra que extiende sobre el mismo y decide tocar Burning Love, un inmenso cartel en forma de llama de un grupo de fans italianos que ya habían mostrado con anterioridad en el concierto de Roma dos semanas antes, versión de Elvis que Bruce interpretara en un concierto especial con varios invitados en 1995. La elección de esta rareza fue todo un regalo para los asistentes, y especialmente significativo por ser Elvis Presley el ídolo de juventud de Springsteen y el culpable de que comprase su primera guitarra cuando era un niño para poder imitarlo, al que sigue guardando un profundo respeto. De entre las restantes peticiones sorprendentemente no eligió un tema propio sino otra versión. Había sido un momento especial y entre lo que había recogido no podía ser más acertado el continuar la descarga eléctrica con el Born To Be Wild de Steppenwolf, considerada por muchos uno de los primeros éxitos del rock duro, la cual solo había caído en dos ocasiones al principio de la presente gira en Estados Unidos.


Había transcurrido solo la mitad del concierto y es el momento en que los que acuden por primera vez a un concierto suyo comienzan a preguntarse: ¿Esto lo hace siempre? ¿Va a aguantar otra hora y media a este ritmo?¿Cuántas canciones toca a lo largo de una gira?. A partir de aquí el resto del concierto fue como se suele decir coser y cantar. Con el público totalmente en el bolsillo, puristas, seguidores o los que simplemente se habían acercado para ver en que consistía eso del “fenómeno Springsteen”, continuó con My Love Will Not Let You Down, fantástico descarte de la época del Born In The USA - vaya modo de manejar las baquetas, ¡larga vida a Max Weimberg! -, Waiting On A Sunny Day, maravillosamente interpretada, donde le acercó el micro a una niña que no debía pasar los seis años y que sorprendentemente cantó parte del estribillo, guiño que, estuviese preparado o no, consiguió sacarnos aún una sonrisa mayor, y The Promised Land, cuarto tema que sonaba del "Darkness".

Antes de encarar la parte final que diera paso a los bises atendió otra petición y la elegida, sorpresa mayúscula, fue This Life, tema de su último álbum que nunca había interpretado con anterioridad en Europa del cual solo constan dos tomas anteriores al principio de la gira norteamericana. Backstreets es uno de los temas más deseados que fue magistralmente interpretada destacando el piano de Roy Bittan. Por fin caía un tema del Born To Run y ya poco se le podría objetar al concierto.

Finalizó del mismo modo que sus anteriores conciertos, con dos temas de The Rising: El que da título al LP y Lonesome Day, para finalizar la primera parte del concierto con un Born To Run que hizo las delicias de un público que pudo volver a cantar “tramps like us baby we were born to run” y del que todo está ya escrito.

Saludo de la banda al completo acudiendo a la llamada de su Jefe con caras de satisfacción y sin más dilación, sin retirada ni esperas absurdas a las que la mayoría de los grupos nos han acostumbrado y que siempre me he preguntado si lo hacen simplemente para aumentar su ego o para poder fumarse un pitillo mientras escuchan a miles de personas corear su nombre, llega otro momento álgido, sí, otro más, en el que Springsteen interpreta un tema de su álbum más comercial en clave acústica. No Surrender sonó sobrecogedor y emocionante. Escalofriante versión en un escenario no propicio pero que fue respetada por el público y al volver a pensar en ella te preguntas si no hubiese sido aún más suculenta si lo hubiese hecho acompañado de la armónica.


Atendiendo al resto de la gira, debían de caer un ramillete de cinco o seis bises finalizando como ha hecho en el 80 % de la gira europea con Twist and Shout. Tras No Surrender, Land of Hope and Dreams, el folk de American Land y dos balazos de rock para estadios como son Glory Days y Dancing In The Dark, donde como siempre hizo que una joven no olvide nunca el día en que bailó con Bruce Springsteen, llegaba el sexto tema de esta segunda parte y, cuando todos estábamos preparados para poner el colofón final y no parar de bailar con el Twist and Shout, sonó la cuarta versión de la noche, Rockin' All Over The World, que enlazó con un Twist and Shout mezclado con las ya típicas "Bambas Bambas", muy alargado para que el público pudiese celebrar bailando como se merece este final de fiesta. Pero como fue una noche donde la improvisación jugó un papel fundamental, rebasadas ya las tres horas de duración, el Jefe se giró para decirle a su banda que se encontraba con fuerzas para dar carpetazo a la noche, antes de poner rumbo a su país e iniciar la segunda parte de la gira americana, con el Born In The USA, canción que en los 55 conciertos previos de la presente gira, solo había sonado en Udine, Italy.

En otros destacados conciertos como el de Viena se decantó por Jersey Girl, versión de Tom Waits, Proud Mary de la Creedence, Sandy, Growin’Up, Rendezvous, Tenth Avenue Freeze-Out o en Bilbao por You Never Can Tell, una versión de Chuck Berry tocada por primera vez con la E Street Band desde el año 1974, Rosalita, Does This Bus Stop at 82nd Street?, The River, Jungleland o Thunder Road. Particularmente me hubiera gustado que sonaran alguno de estos dos últimos temas, dos de sus mejores composiciones donde Clarence Clemons juega un papel decisivo. El “Big Man” será sometido a una complicada operación al finalizar esta gira que según parece le tendrá apartado al menos una muy larga temporada de los escenarios. Los rumores de una forzada retirada del hombre más carismático de la E Street Band son cada vez mayores, y eso tras el fallecimiento el año pasado de otro de sus miembros fundadores, Danny Federici, sería una pérdida de muy difícil reemplazamiento que podría llevar a Springsteen a dar un giro a lo que le resta de carrera profesional.

Muy pocos artistas tienen la capacidad de tocar en una gira un centenar de canciones sin que con ello disminuya la calidad de los conciertos y mucho menos de llevarlo a la práctica. Fue una noche mágica que quedará para el recuerdo de todos los asistentes, una noche donde tuvimos la suerte de presenciar uno de esos contados conciertos un peldaño superior al resto y eso, cuando se habla de alguien que arrastra desde hace tres décadas la vitola unánime de la crítica de ofrecer los mejores conciertos de rock posibles, es todo un lujo.

Yes Bruce, the other day in Santiago, we all felt the Spirit!!!


Setlist Bruce Springsteen
02 de agosto de 2009, Monte do Gozo,
Santiago de Compostela

1.A Rianxeira (Nils Lofgren al acordeón)
2.Badlands
3.Out In The Street
4.Hungry Heart
5.Outlaw Pete
6.Spirit In The Night
7.Working On A Dream
8.Adam Raised A Cain
9.Murder Incorporated
10.Johnny 99
11.Darkness On The Edge of Town
12.Raise Your Hand (Eddie Floyd, 1967)
13.Burning Love (Elvis Presley, 1972)
14.Born To Be Wild (Steppenwolf, 1968)
15.My Love Will Not Let You Down
16.Waiting On A Sunny Day
17.The Promised Land
18.This Life
19.Backstreets
20.Lonesome Day
21.The Rising
22.Born To Run
------------------------------------------------------------------------
23.No Surrender (acústica)
24.Land of Hope and Dreams
25.American Land
26.Glory Days
27.Dancing In The Dark
28.Rockin' All Over The World (John Fogerty, 1975)
29.Twist & Shout (The Isley Brothers, 1962)
30.Born In The USA


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COMENTARIOS
16 comentarios

"Los Pajaritos", tema tradicional de Benidorm ¡Qué grande! jaja. Ya puesto podría haber invitado a subir a María Jesús con el acordeón.

No viene a cuento, pero a raíz del comentario de Sierjo, una curiosidad que no todo el mundo sabe: el tema de los Pajaritos es una canción suiza que tiene versiones en múltiples idiomas.

http://en.wikipedia.org/wiki/Chicken_Dance

Sobre el concierto: no soy fan de Bruce, pero tengo que reconocer que fue una puta maravilla, y que valió la pena pagar los 75 euros de la entrada.

Bueno, en Valladolid nos tocaron un pasodoble y a correr, jeje. Oye, una crónica genial, me ha encantado. ¿Te apetece que nos hagamos un intercambio de links entre nuestas webs? Ya me cuentas. Saludos.

Para mi un tío que empieza su concierto con los pajaritos es un tío que viene a quedar bien y a llevárselo muerto.

Oye, pedazo de crónica

Pues a mí el detalle de un tema folklórico en cada ciudad me gusta, demuestra que tiene interés por la ciudad en la que toque (aunque sea por agradar y ganarse a la gente); hay otros que repiten el mismo show, actúen aquí o en Finlandia.

De la crónica, me quedo sobre todo con esta frase: "Muy pocos artistas tienen la capacidad de tocar en una gira un centenar de canciones sin que con ello disminuya la calidad de los conciertos y mucho menos de llevarlo a la práctica."
Yo lo vi el año pasado en el Bernabeu, y posiblemente 2/3 de las canciones las tocó ya entonces, pero incluso las versiones las afronta con una naturalidad y una confianza que encaja fantásticamente bien en su repertorio.

Si vuelve dentro de otros 16 años y lo vuelve a clavar como esta vez, será la bomba... ;)

Yo creo que un artista no tiene que buscar necesariamente agradar y quedar bien. Al contrario, un verdadero artista (digo verdadero) debe sorprender, provocar y hacer que te remuevas en tu asiento (en sentido figurado lo del asiento). Lo de Springsteen son palmaditas en la espalda.

Un concierto espectacular, una lástima que se viese empañado por una organización desastrosa. Espero que para la organización del Xacobeo se pongan las pilas, porque esto ha sido un despropósito...
Ahora bien, creo que ha sido la primera vez que me siento orgullosa de cantar un tema como "Born in the USA", jeje.
Grande Bruce, grande.

Organización desastrosa: más entradas vendidas que aforo (por qué ampliaron el aforo inicial, quién lo autorizó).
Nula indicación sobre los lugares de acceso al recinto: vimos colas y como gente educada que somos nos pusimos a esperar.
Hora de apertura: en el ticket ponía que a las 8 (claramente insuficiente para que entrase todo el mundo de modo seguro), pero es que en mi sitio de la cola nos empezamos a mover pasadas las nueve.
Entramos por un prao en cuesta al fondo se veía algo que debía ser el edificio de servicios. Allí nos quedamos, ni pa alante ni pa atrás. Sin ver el concierto, después de pagar. Sólo oimos algo, por lo que intuiamos que el concierto debía ser grandioso (lo sabemos de otras veces).
POR TODO ELLO, A RECLAMAR EN CONSUMO. PAGAMOS POR ALGO QUE NO NOS DIERON.

Gran crónica Daniel, Es un artistazo, no sólo canta, actúa, mide los tiempos, sabe meterse al público en el bolsillo con 2 tonterías. Normalmente los cantantes de su nivel (en cuanto a ventas hablo) levitan por el escenario, él se deja tocar constantemente y busca pasárselo bien.

Larga vida al Boss, cuando vuelva lo veré otra vez, eso sí, me pensaré mucho volver a verlo en Galicia, en el Monte do Gozo NUNCA MAIS.

La Voz de Galicia si que retrata bién el concierto del Poss: "Esperando a Bruce, tremendo Gozo", "roquero familiar",... y cogen una foto de Rambo y le pegan la cabeza de Bruze.

http://www.lavozdegalicia.es/ocioycultura/2009/07/31/00031249034811251901404.htm

No voy a defender las concesiones al populismo de Springsteen, pero si tienes 40.000 personas delante y quieres agradar a (casi) todas y que vuelvan otra vez, no cabe duda de que hay que hacerlas. Lo de la Rianxeira, por ejemplo, no me gusta, pero subirte a un escenario con un auditorio completamente en pie, tiene que funcionar como un feedback tremendo. Como indica Daniel en su excelente crónica, esto marca el concierto. Pasarse las 3 primeras canciones entre la masa tampoco me gustó, pero funciona, por lo que parece.
Si preferís ver a Bob Dylan haciendo lo que le da la gana porque es un verdadero artista (que lo es), todo para vosotros. Y lo dice un fan de Dylan. Y lo dice un tío al que le gusta Springsteen pero no es, ni por asomo, fan.

Por cierto, he comparado setlist de el otro día y de Madrid. Se repiten 11 canciones de 28 que tocó en aquella ocasión. Un poco más de un tercio, cerca de la mitad, si quereis.

Parte musical:

Creo que fue impresionante. Demagogo y con truquitos, ya lo sabíamos, pero para quitarse el sombrero. Prefiero que haga el "parvo" media hora con las primeras filas para cuidarse algo la voz que un concierto con una hora menos.

Organización:

Creo que ya está todo dicho, lamentable y muy peligroso. En mi caso, lo de andar a oscuras por encima de vallas metálicas a la salida me pareció para flipar y no hubo desgracias por lo civilizado que fue el público. Por cierto, confirmo que entró gente sin pagar: dos conocidos que fueron al cerro de enfrente me confesaron que, al ver el panorama, cogieron dos cartones del suelo, les dieron forma y se metieron prácticamente riéndose del guarda.

Yo estuve en Bilbao y también me estafaron, en la tribuna superior el sonido fue un desastre 75 Eurazos mas hotel x 2 en la puta basura.
La catedral suena de puta pena, en la tribuna superior puerta 26-28 no tenían que haber vendido ninguna entrada, el sonido tenía eco una puta pena.
Entre con mucha ilusión y salí JODIDO.

POSDATA: El repertorio parece que fue inigualable según la critica.

Los rockeros de pro estan de enhorabuena, donde este un rockero o un grupo imitador
que se quiten los demas,y el que ose de hacer otro tipo de musica como Madonna sera
represaliado y aniquilado.Por cierto como desafina este hombre, lleva una banda que
parece un circo destartalado y es de un patriotismo que hecha para atras.Solo ha
hecho musica ruda facilona para machos puros, y su mejor epoca fue,bueno la verdad
que ninguna.Que bonito que Madonna sea la mas imitada es que lo tiene todo,deja a
estas viejas glorias en el baul de los recuerdos.

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