13 de agosto | Auditorio de Castrelos (Vigo)
19 de Agosto de 2009
Texto: Daniel F. Calviño
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Leonard Cohen Castrelos Vigo


El largo retiro alejado de la industria musical, su mística personalidad y una ya considerable edad habían hecho perder las esperanzas a los seguidores del judío-canadiense Leonard Cohen que apelaban a su tema Waiting For The Miracle para que el ansiado regreso a los escenarios se hiciese realidad antes de que fuera demasiado tarde. Como bien es sabido por todos, la ex-representante y ex-amante de Leonard Cohen, Kelley Lynch, le birló los más de cinco millones de dólares que el artista había amasado para asegurarse una jubilación lo más placentera posible incitando al señor Cohen, no sin reticencias, a reconsiderar su decisión. Si bien un hurto de tal magnitud, aparte de pecado, constituye un delito tipificado como muy grave, muchos contemplarían la posibilidad de rebajar la pena a Ms. Lynch por el goce proporcionado tras esta gira.

La revolución tecnológica apuntalada por la crisis ha provocado que ya no se vendan discos ni en el top-manta, lo cual está provocando cambios en la industria musical que también afectan a la promoción. Mientras hasta hace bien poco se planteaban las giras como apoyo a las ventas de un disco hoy en día estamos viendo como se publica un disco con la excusa de plantear una gira.

Tras su paso el año pasado por el Festival Internacional de Benicàssim como única parada en España dentro de la gira de presentación del excelente Live in London, donde maravilló pero dejó a los asistentes con los dientes largos tras despedirse con solo diez temas, regresa a España el señor Cohen con tres visitas en dos meses donde completará un total de nueve conciertos. Llama la atención el planteamiento de esta gira, no solo desde el punto de vista logístico, más propio de una orquesta que programa sus actuaciones en función de los festejos populares (tras su paso por León a finales de Julio, Venecia y Estambul para regresar a España con 3 fechas, vuelta a Francia y al este de Europa y en septiembre cinco actuaciones más en nuestro país), como por la heterogeneidad de los espacios elegidos: teatros, macrofestivales indies, festivales de Jazz como el de Niza, plazas de toros, pequeñas bodegas de vino (una de sus grandes pasiones, Cohen llegó a afirmar que uno de los motivos de su retirada se debió a la excesiva cantidad de vino tinto consumido entre actuación y actuación; vaya lujo de conciertos debieron ser) a principios de año en Australia compaginadas con actuaciones en grandes estadios como el Rod Laver Arena en Melbourne, etc. En total serán 188 conciertos en un plazo de 552 días, una media aproximada de 1 concierto cada tres días, que no está nada mal para un anciano que el próximo mes de septiembre cumplirá 75 años.

Nos vemos obligados una vez más a empañar una crónica musical para hablar de la organización, lo cual parece ya algo rutinario cuando se trata de eventos organizados en Galicia con la Administración de por medio. En primer lugar, a la hora de poner las entradas a la venta, aplazándola el mismo día previsto para su salida hasta nueva fecha sin especificar, lo cual se produjo sin una adecuada publicidad, y en segundo lugar, porque a pesar de agotarse todo el papel en solo dos días pudimos ver cientos de sillas vacías en la parte trasera de la zona de pago - saquen ustedes sus propias conclusiones -, lo que ha provocado justificadamente algunas quejas de ciudadanos que no corrieron la suerte de conseguir la entrada y se vieron obligados a presenciarlo desde las gradas gratuitas que albergaron a más de 20.000 personas, y digo más porque ya saben como son estas cosas: Podrán leer veinte, veinticinco y en algún medio de comunicación hasta treinta mil. Aparte de este incidente, es justo decirlo, el resto de la organización, al menos en la zona de pago, estuvo a la altura de las circunstancias.

Pero lo verdaderamente destacable de esta gira es el resultado de la misma, donde Cohen y su banda no solo salen airosos sino que triunfan, tal como quedó confirmado el pasado 13 de agosto en el Parque de Castrelos de Vigo con un concierto a todas luces maravilloso.


Si bien las canciones suenan en orden distinto, los directos de la presente gira son prácticamente un calco del recogido en la grabación que da título a la misma, dejando fuera 3 o 4 temas que son sustituidos por composiciones que incompresiblemente no fueron recogidas en el CD/DVD y sin apenas cambios en todos los conciertos salvo uno o dos temas del repertorio con los que suele jugar y hacer algunas modificaciones. Con puntualidad británica, 22:01 PM, comenzó Leonard Cohen a desgranar los temas incluidos en el Live In London eligiendo Dance Me To The End Of Love.

Continuó con la canción que da título a su álbum del año 1992, The Future, y a estas alturas quedaba confirmado que los seis músicos encargados de plasmar en directo las composiciones de Cohen forman una banda de muchos quilates de cuya dirección músical se encarga Roscoe Beck (bajo eléctrico y contrabajo), que ya formara parte de las sesiones de grabación del I'm Your Man, y con miembros que cuentan con una dilata experiencia e incluso interesante carrera como solistas de jazz, Neil Larsen (teclados, acordeón, metales), Bob Metzger (guitarra eléctrica), Dino Soldo (teclados, saxofón, instrumentos de viento), el americano nativo en México Rafael Bernardo Gayol (batería y percusión) y Javier Mas (guitarra, bandurria y laúd).


Tras un Ain’t No Cure For Love donde la voz de Cohen estuvo perfectamente arropada, al igual que en el resto de los temas del repertorio, por las tres coristas, Sharon Robinson y las británicas The Webb Sisters: Hattie Webb y Charley Webb, el turno para su particular canto a la libertad recogido en Bird On The Wire, brillando el solo de Bob Metzger, el célebre Everybody Knows compuesto a la par con Sharon Robinson al igual que la totalidad del album Ten New Songs cuya tema más detacado, In My Secret Life, sonaría a continuación.

En Who By Fire un solo foco iluminaba el escenario para dar solemnidad a la excelente introducción de casi tres minutos realizada por el maño Javier Mas, presentado por Cohen como de Barcelona, que puso el toque flamenco al concierto y la primera ovación intensa de la noche, argumentando su elección para la presente gira. El trotamundos maño se debe frotar los ojos al finalizar cada actuación ante las continuas genuflexiones y elogios del tipo “virtuoso” lanzados por Cohen en su honor a lo largo del evento.

Dos temas del citado The Future, Waiting For The Miracle y Anthem, seguidos de la enternecedora presentación de los componentes de la banda por parte de Cohen ponían el final a una primera parte que por sí sola justificaría un concierto y que a la postre se convertiría en un lujoso aperitivo, dando paso a un interludio veinte minutos.


El regreso se produjo con Leonard Cohen a los teclados acompañado solamente por el órgano de Larsen y las tres vocalistas para adentrarnos en su particular Tower Of Song. Probablemente en pocas plazas a lo largo de la gira se producirá una reacción tan pobre por parte del auditorio cuando Cohen hace referencia al guiño a su agraciada voz contenido en la letra de la citada canción, aplaudido por un sector muy minoritario: "I was born like this, I had no choice, I was born with the gift of a golden voice". Mucho se ha escrito sobre el regreso de Cohen y no son pocos los aficionados veteranos que afirman que los actuales conciertos son incluso superiores a épocas pasadas. No se puede pasar por alto que, a pesar de que ya no posee el timbre de voz de los años ochenta, su voz grave de barítono, cada vez más desgarrada producto del paso de los años y el abuso del tabaco y el alcohol, sigue siendo embriagadora.

La misma fórmula se repetiría con su primer gran éxito, Suzanne, cambiando Cohen los teclados por la guitarra acústica, el momento intimista de la noche, que daría paso a Sisters Of Mercy, donde Cohen narra su noche romántica con dos mujeres que lo invitan a su apartamento; si bien el amor y la religión son ejes centrales en las letras de Cohen, con frecuencia ha tocado temas sociales o incluso políticos como ocurre en The Partisan, seguida por Boogie Street, con participación estelar de Sharon Robinson, y un triunvirato final que corta la respiración: Por muchas excelentes versiones que se hayan hecho (Bob Dylan, Nick Cave, Jeff Buckley, John Cale, Rufus Wainwright, Enrique Morente, Surfin’ Bichos, etc) y se sigan haciendo, ninguna alcanzará el aura espiritual de la interpretación en vivo de Hallelujah por parte de su creador, esta vez con una masiva respuesta del público cuando introduce el nombre de la ciudad donde toca para dejar claro a que ha venido: "I didn’t come all this way to Vigo to fool you". La perfección compositiva de I’m Your Man, un tema donde Cohen nos muestra la desesperación ante el rechazo y la súplica llevada a extremos que rozan la humillación en la que no falta ese toque sarcástico, poniendo el punto final antes de dar paso a los bises con Take This Waltz. Suculenta versión en directo, si bien la canción no alcanza la enjundia de la grabación en estudio por la falta de violines y la voz de Jennifer Warnes, quien en una entrevista llegó a comentar sobre Leonard Cohen que “si ha tenido un gran amor, ese ha sido la búsqueda de Dios”. Comenzaba el concierto con Dance Me To The End Of Love y lo finalizaba con su mítico vals vienés, dos brillantes canciones en torno al amor que a menudo suenan en cualquier boda a lo largo del planeta; no parece simple casualidad.

“And if you want to work the street alone
I’ll disappear for you
If you want a father for your child
Or only want to walk with me a while
Across the sand
I’m your man”


Finalizó Cohen la segunda parte del concierto abandonando el escenario con pequeños saltitos y aspavientos de brazos que pusieron la nota jovial a una noche con predominio de la solemnidad, repitiendo la misma despedida en dos ocasiones más hasta completar siete bises. Se produjo el primero de los numerosos agradecimientos del público asistente, puesto en pie con reiterados aplausos que se repetirían en cada tema hasta el final, otorgándole el mejor de los reconocimientos posibles tanto por la calidad de lo ofrecido, por la elegancia del espectáculo, por su saber estar y caballerosidad, por su encomiable entrega, cumpliendo con creces la advertencia lanzada por Cohen al principio del espectáculo de que ante la posibilidad de que no nos volviésemos a encontrar, esa noche darían todo lo que llevan dentro, y por la sensación de haber disfrutado, por fin, de un referente de la música popular que, si bien nunca se sabe, será difícil que se vuelva a repetir.

Tras rememorar el amor sentido por Marianne en su otro gran éxito, So Long, Marianne, perteneciente a su primer trabajo de 1968, con Dino Soldo dando muestras de su versatilidad como multiinstrumentista tocando la armónica, sonaría First We Take Manhattan, el último tema de la noche perteneciente a I’m Your Man, disco considerado por muchos su gran obra maestra, lo cual suscribo radicalmente, que supuso el renacimiento de Cohen a finales de los años ochenta con un regreso sorprendente dejando a un lado su etapa folk en un trabajo donde Cohen juega con sintetizadores abrazando a los Pet Shop Boys, encargándose de la composición y unas letras a la altura de sus mejores obras. Tratado injustificadamente hasta la fecha como un poeta que recitaba canciones con una voz privilegiada, entraría en el olimpo de la música convirtiéndose en icono del siglo XX. Con tan extenso repertorio es difícil que la otra noche no sonara el tema favorito de su discografía para todos los presentes y, desde luego, los seis cortes que sonarían de las ocho gemas que contiene I’m Your Man dejaron a sus seguidores enteramente satisfechos.


El escenario se teñiría de azul para hablar de la infidelidad en otro de sus temas más versionados, Famous Blue Raincoat. Las Webb Sisters se encargaron de interpretar en solitario con guitarra y arpa celta If It Be Your Will, precioso toma, Closing Time, la extendida I Tried To Leave You, con distintos solos incluida la batería de Rafael Gayolo, y finalmente Whither Thou Goest, cantada a capella por Cohen acompañado de la banda y parte del equipo técnico como muestra de agradecimiento, bajó el telón a la 1:10 am.

En su tercera visita a España se despedirá el día 21 en el Palau Sant Jordi de Barcelona coincidiendo con la celebración de su cumpleaños y finalizará la parte europea de la gira con un concierto especial en Tel Aviv donde se espera asistan 50.000 personas y cuya recaudación Leonard Cohen donará íntegramente a organizaciones israelitas y palestinas defensoras de la paz. A modo anecdótico en uno de los dos recientes conciertos ofrecidos en Estambul, con lleno absoluto en ambos, se produjo un incidente a las puertas del recinto provocado por un minoritario grupo de payasos que, lejos de tener un mínimo conocimiento de la carrera de Leonard Cohen, ataviados con pancartas y banderas palestinas y confundiendo churras con merinas, solicitaron la cancelación del concierto en tierra judías, consiguiendo como siempre ocurre en estos casos atraer la atención mediática de los medios de comunicación del país turco. Según estas fuentes, algunos seguidores le recriminaron también el excesivo precio de las entradas recordándole sus palabras en el tema Everybody Knows: “Everybody knows the fight was fixed: the poor stay poor, the rich get rich. That’s how it goes. Everybody knows.”.


Hay que destacar el profundo respeto mostrado por Leonard Cohen tanto con su arte, la música, como con el público asistente y especialmente con sus músicos que son tratados como parte integrante de un equipo y no una simple banda de acompañamiento, realizando múltiples reverencias y quitándose su mítico sombrero cada vez que a uno de sus colaboradores le correspondía efectuar un solo o era aplaudido por el respetable.

No es fácil transmitir por medio de la palabra un concierto de estas características, pero si alguno de los asistentes no lo disfrutó seguramente acudió muy mal informado o muy mal aconsejado. Si no estuvieron y tienen la oportunidad de hacerlo en alguno de los conciertos restantes no se lo pierdan, porque esta gira, más allá de los motivos que la originaron, tiene toda la apariencia de estar diseñada como la gran despedida del maestro Leonard Cohen. Lo dicho, una maravilla.


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COMENTARIOS
13 comentarios

Una semana después sigo levitando.
Para mi, fue sin duda el concierto del año.

Estoy muy de acuerdo. Buena crónica y mejor concierto. Como dices es imposible transmitirlo totalmente mediante palabras.

Tremendo concierto y lograda crítica, con emoción y conocimiento. Aprendan muchos

Joder, menudas dúas crónicas seguidas que leva este tio. Así da gusto. Chapó.

¿Leonard Cohen es gay?

menuda decepción :(

grandes fotos , un 11 para la crónica ,¿ más que evento del año no? aún tirito.

Sublime, estremecedor. Con un nudo en la garganta mitad de concierto, la otra mitad con las lágrimas a punto de brotar.

Por cierto, mi favorita, al contrario de lo que se dice en la crónica, no la tocó: Chelsea Hotel.
En realidad dió igual, cuando un tipo como Cohen está en racha da igual lo que toque.

Si no fuera por el Kelley Lynch, no habría hecho los conciertos.
Menuda ironía.

Pero, vamos a ver, ¿es gay o no es gay?
Es que en Yahoo también lo preguntaban y nadie sabe contestar.

¿El Kelley Lynch ese tenía rabo o era una tia?
¿Era el manager o la manager?

Con sombrero y a lo loco.

Era una pava con pinta de Jorge Reyes disfrazao:
http://3.bp.blogspot.com/_H_qVyVvy8AI/RYv2Z-wmioI/AAAAAAAAAlE/YKlus8jVUlA/s400/kelley-lynch-et-leonard-cohen.jpg

"Kelley Lynch la ex manager y amante que lo arruinó y lo devolvió a los escenarios. “Es una benefactora de la humanidad”, se podía escuchar a un chico a la salida."

Pues vaya diatriba señores, le gustarán las anguilas y las cuevas y punto pelota.

Kelley, te refieres a Joaquín Reyes, no? Sí que se parece, vaya!

Ha sido genial tener la oportunidad de asistir a un inolvidable concierto de un mito vivo de la historia de la música. Todavía no he sido capaz de bajar de la nube.
Enhorabuena por la crónica.

Muy buena la crónica, Daniel. Gran concierto también, desde luego.

No pude ir a Vigo, pero lo he visto, por fin, hace un par de días en Barcelona. Espectacular, estremecedor. Enorme Leonard Cohen.

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