20 de diciembre de 2009 | Sala Capitol, Santiago de Compostela
4 de Enero de 2010
Texto: David Watts
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Living Colour Santiago


Hubo otra época en la que la crítica acogió con los brazos abiertos aquello que se dio en llamar fusión y que consistía en una mezcla saludable y fresca de diferentes estilos, tanto blancos (rock, hardcore, metal…) como negros (funk, soul, hip hop…). En aquellos momentos bandas como Red Hot Chili Peppers, Fishbone, Morphine o Primus (por poner ejemplos de distintos pelajes) acaparaban las páginas de las publicaciones musicales como los nuevos salvadores del rock. Tanto es así, que el mismísimo Mick Jagger se decidió a producir algunas de las canciones del debut de una prometedora banda negra de fusión. Se llamaban Living Colour y parecían llamados a grandes cosas. 20 años más tarde semeja que ya nadie se acuerda de aquella banda. Sólo unos pocos, con buena memoria y unos cuantos añitos más, se dieron cita en Capitol. Los suficientes como para llenarla, que no es poco.

Los neoyorkinos ya han cumplido los 40 y desde que pisan el escenario la sensación de que todo esto se les queda pequeño se pone de manifiesto. Proyecciones, más personal de apoyo del habitual en este tipo de eventos o un despliegue de medios (el puesto de Reid parecía el de un controlador aéreo y el drumkit de Calhoun casi no cabía en la tarima) dejaban claro que Living Colour vienen desde arriba pero no están dispuestos a resignarse a la mediocridad. El concierto de los de color fue de todo menos mediocre. Corey Glover ocupó el centro con su mandil de cuero, Doug Wimbish (el último en ingresar en el grupo y candidato a los Rolling Stones el día que Bill Wyman abandonó el barco) a su izquierda todo sonrisas; al fondo, con pinta de rastafari, con su nombre en los bombos, Will Calhoun y, por supuesto, Vernom Reid, como la versión negra de Tom Morello, que arrancó con sus riffs imposibles y sus solos vertiginosos en cuanto pudo. La primera parte, abierta con ‘Middle Man’, escarbó en la faceta más hardcore de la banda, dejando claro que, por mucho que en la prensa se mencione a Jimi Hendrix, los que les gustan de verdad a estos chicos son sus hermanos Bad Brains. Durante esta parte también dejaron claro que su último trabajo aguanta perfectamente el tirón frente a los clásicos del pasado.


‘Flying’ sirvió de punto de inflexión para que los músicos lucieran uno por uno sus virtudes. Primero Reid dejó claro que virtuosismo, velocidad e imaginación no están reñidos con emoción. A continuación, con la disculpa de ‘Bi’, Wimbish se lanzó al público a interpretar un solo de bajo que sonaba como una guitarra. Calhoun también quería su parte del pastel y nos torturó con el tan temido solo de batería. Si bien a base de trastos electrónicos y baquetas luminosas, al menos nos mantuvo atentos, la cosa no tiene sentido ninguno más allá de dar un descanso al resto de la banda. Faltaba Glover y necesitó dos hits para demostrar sus virtudes. Primero lució su voz de soulman al más puro estilo Terence Trent D’arby en ‘Love Rears Its Ugly Head’, después, pases de baile en ‘Glamour Boys’.


Enfilamos la recta final, pero aún hay tiempo para que los chicos conviertan la pista en una discoteca con ‘Young Man’ y que Reid dé otra lección usando el taping como un secuenciador en ‘Behind The Sun’ (junto a ‘Method’ las más lucidas de su última entrega). Ya para cerrar, ‘Ignorance Is Blindness’ suena escaso. Por supuesto, hay más.

Los bises deparan sorpresas. Primero ‘Elvis Is Dead’ se transforma en ‘Elvis Está Muerto’ y deriva hacia una miniversión de ‘Hound Dog’. Después queda clara la generación que ocupa la platea mientras toda la sala corea ‘In Bloom’ de Nirvana. ‘Cult of Personality’, con la pantalla gigante emitiendo imágenes de Obama, es la elección evidente para cerrar dos horas y cuarto de concierto mientras Glover baila encima de la barra. Antes del saludo final, los músicos entrechocan uno a uno las manos de toda la primera fila. No han tocado ‘Type’, ni ‘Nothingness’ pero salen claramente triunfadores. La nostalgia está bien, pero mejor con algo de chicha, ganas y repertorio. Así da gusto…


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COMENTARIOS
2 comentarios

Totalmente de acuerdo, fue un conciertazo de principio a fin.
Y los músicos muy majos al final del concierto me firmaron todos el setlist!

El concierto del siglo diría yo!!! fué brutal

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