
Texto y fotos: JJ Mellado de Bunker Sónico
La del 4 de abril fue una de esas noches en las que uno disfruta haciendo un paréntesis en la inmensa oleada de programaciones de conciertos mastodónticos que dejan los dientes largos. Este año va a ser especialmente duro no poder ver ni una centésima parte de todo lo que me gustaría pero también hay que saber aceptar la derrota de un presupuesto ajustado que no permite hacer malabarismos ni saltos mortales al vacio económico. Todo esto quizás sea necesario en ocasiones para darse cuenta de que hay espectáculos mas terrenales e intimistas que pueden llegar a producir un estado de satisfacción tan alto que uno puede salir con una sonrisa cosida a los labios durante toda una noche. No por lo global de la propuesta del South Pop Festival (algo desigual) que se celebraba este fin de semana en el Teatro Alameda de Sevilla sino por un par de señoritas que me permitieron saborear su talento, y yo que se lo agradezco.
Lo siento mucho por Pelle Carlberg y Pleasant Dreams pero no llegué a tiempo y además no tenía ninguna referencia de ellos así que para otra ocasión quedará el degustar su música. Eso sí, llegué justo para lo que me atraía y cuando entré por la puerta ya llevaba un par de temas tocados. Christina Rosenvinge encima del escenario desgranando en su mayoría los temas de su nuevo y flamante disco, Tu Labio Superior, junto a otros de una carrera musical infravalorada y bastante desconocida en nuestras tierras pero aclamada por la crítica en varios estratos americanos. Aunque ya quedaron atrás los tiempos de apadrinamiento por parte de varios miembros de Sonic Youth o el interés que despertó en el propio Lou Reed.

Tras su resurrección de popularidad tras el magnífico ep Verano Fatal junto a Nacho Vegas, esta señorita se ha propuesto demostrar que no ha sido casualidad y que ahora mismo no sigue con la inercia de este disco. Muy a pesar de lo que muchos esperábamos ni el dia anterior se subió al mismo escenaro junto a Nacho ni éste se subió junto a ella. No solo eso sino que ninguno de los dos tocó ni un solo tema de Verano Fatal e incluso Vegas tampoco llegó a tocar el viernes nada de El Tiempo De Las Cerezas, el disco a dúo con Bunbury. Ahora llega el turno de ver o a uno o a otro y si alguien se quedó con ganas de disfrutar de ambas giras su momeno ya pasó. Mala suerte. Pero nada de eso importa cuando se puede tirar de un repertorio más que efectivo y con una calidad inmensa. Christina nos ofreció todo lo que es su música. Delicadeza, fragilidad y a menudo aspereza. Con esa pose de dulce caótica, herida y con mucho que contar. Una voz suave y a menudo susurrante acompañada de unos músicos que la respaldaban con eficiencia y caracter aunque sin salirse del guión, dejando siempre que toda la música envolviera los oscuros e hipnóticos fraseos de una Rosenvinge que está en su segunda juventud. Y no solo en lo musical.
Luego vino el turno de una de las últimas revelaciones y quizás la más fuerte y llamativa del panorama indie actual. Russian Red en pocos mese se ha convertido en una figura de culto para muchos. No es para menos. Esta estudiante de filología inglesa de 22 años ha barrido todo a su paso desde que el año pasado editó su álbum debut, I Love Your Glasses. En mi caso la evolución fue clara. Me hablaron de ella y no le presté atención, lo reconozco. Hace un par de meses apareció en Los Conciertos De Radio 3 y me quedé impresionado. Luego me pillé su disco y me cautivó. Ayer me enamoré de su voz y su música me agarró las entrañas. Esta chica salió al escenario y a los pocos segundos de empezar a cantar todos nos quedamos estupefactos. Me debería haber llevado la cámara de fotos para haber retratado el gesto de las caras de toda la gente. Era como si hubiera habido una aparición o algo por el estilo. Nadie se podía creer que de esa pequeña y tímida florecilla que casi no podía mirar al público en los primeros compases saliera desprendida una de las voces más personales y extraordinarias que haya escuchado en directo. Menudo subidón. Y aunque parezca mentira, porque considero que su disco tiene una buena producción, creo que es imposible registrar una voz como la suya de manera fiel y a la altura de las circunstancias. Es un portento de garganta y su música está al mismo nivel.
Lourdes Hernández es también la compositora de sus canciones y dota a su folk de una personalidad pocas veces vista en este estilo dentro de nuestras fronteras. La banda que le acompañaba curiosamente era prácticamente la misma que la de Christina Rosenvinge, siendo el guitarrista quien ahora tocaba la batería, los teclados, la harmónica, el xilofón y todo lo que le echaran encima. Mientras la gente seguía entusiasmada y la banda nos iba ofreciendo casi al completo el repertorio del disco que ha convertido a esta jovencita en un icono en plena ebullición. También hubo tiempo para algún tema que no reconocí y que intuyo que pertenece a ese puñado de nuevas canciones que Lourdes ha reconocido que tiene compuestas para cuando la discográfica le permita volver al estudio de grabación. Al final todo termina entre gritos y enormes aplausos y curiosamente fue la única actuación donde la gente se negó a abandonar su sitio (para los 20 minutos de cerveceo entre un show y otro) mientras no paraban por todos los medios de que volviera al escenario. Lamentablemente siempre hay un tipo que destroza las ilusiones pulsando un botoncito y encendiendo las luces para indicarnos que esto no va a suceder. Más de uno se acordó de su familia en ese momento.
Más tarde Kurt Wagner de Lambchop lo tenía realmente dificil con su folk tranquilo y pausado y eso se notó en que 2/3 del público se fueron y no le prestaron demasiada atención, servidor entre ellos. Pobre hombre.
No debería de hablar del festival en general porque yo solo fuí un día y únicamente le presté atención a dos mujeres que representan varias generaciones con un abismo entre medias pero con más puntos en común de lo que a priori puede parecer. Y aunque una es actitud, carisma y buenas composiciones y la otra es derroche de facultades y talento a raudales, finalmente las dos salieron cuando ya no había nadie, del teatro a paso ligero y con cara de haber disfrutado tanto como nosotros y sintiéndose sabedoras de que esto era así. Una noche redonda de excelente música a cargo de mujeres con voz, genio y figura que me da a mi que aún nos van a dar muchas más sorpresas en el futuro.
Normal que Nacho y Christina no se hablen, desde esas fotos en Cuore de ella con Viggo Mortesen....Supongo que estarán en un momento postruptura :P
Jajaja! Pues había buen rollito en el bar entre ellos después del concierto del viernes. Como dirían en el tomate... ¡¡uyuyuyuyuiiii!!
Hombre, a estas alturas creo que lo que me irrita de Russian Red es esa imagen medio mojigatilla que trata de dar, de chica tímida y todo eso, que vamos, ni le pega ni me creo que sea real. De hecho, como decía un artículo de opinión en Desconcierto, en los últimos meses no hay fotógrafo moderno en España que no haya tenido una sesión de fotos con ella.
Fue un concierto sensacional. Russian Red seguirá dando de que hablar este año.
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