20 de febrero | Sala Capitol (Santiago de Compostela)
5 de Marzo de 2009
Texto: Javimetal
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We Are Standard - Santiago


De vez en cuando, la ciudad donde se supone que algún día estará concluida la Cidade da Cultura se encarga de hacer algo en nombre de ella y organizar espectáculos gratuitos como este que nos ocupa, el 2º Certame Música Xove 09, con The Blows, We Are Standard y los locales Sinestesia, ganadores de dicho concurso, y que fueron los que abrieron el telón ante una Sala Capitol abarrotada por, en su mayoría, estudiantes que celebraban el fin de los exámenes y que aprovecharon la entrada gratuita para festejar el fin de esa época en que se despellejan los codos con dos de los grupos más frescos del indie nacional.

Sinestesia, otro de los frutos de la red de locales de ensayo nsaio, coordinada por la Consellería de Xuventude, fueron una grata sorpresa. A pesar de su juventud sonaron tremendos, con una propuesta en la que se van mezclando las cadencias funky, blues y rock con un pop cercano y amable en el que sorprende la destreza instrumental con la que afrontan unos temas en los que la huella del Fito de “A puerta cerrada” o de los Piratas de “Poligamia” se aprecia como (¿demasiado?) alargada, y que, en vez de jugar en su contra, les sienta bien a unos temas como “Calle olvido” o “La noche”, quizá demasiado inocentes para pegar un pelotazo, pero que los mantienen en la buena senda (si Pereza han llegado a ser mainstream con mucho menos…) Cumplieron sobradamente con su papel de teloneros, incluso más de lo que esperábamos los que los descubríamos entonces.

No obstante, los platos fuertes de la noche estaban por llegar. A continuación subieron al escenario los vigueses The Blows. Y lo de vigueses porque luego hablaban en castellano –y porque con la Wikipedia y Last.Fm nos enteramos de todo-, pero si entre canción y canción hablasen en inglés, pensaríamos que serían británicos o americanos. Al igual que a We Are Standard, puede que las comparaciones hacia ellos resulten demasiado obvias, y quizá haya quien le recrimine que solamente canalicen las influencias post-punk y art-rock en el primer caso, y el rock electrónico de los segundos, pero lo que es innegable es que, aunque temporalmente por detrás de los grupos ingleses y americanos, están entregando unos discos más que disfrutables, y unos directos de los de sudar la camiseta, cual Camacho en un clima húmedo.
The Blows, por su parte, fueron los responsables de hacer botar a todo el público con sus guitarras afiladas y cortantes, con sus bases rítmicas y unas canciones en las que tanto la melodía como la contundencia casaban a la perfección, y en el que la limpieza de los acordes y el volumen se acoplaban en una armonía empática que hizo vibrar a un público que se sabía de cabo a rabo (al menos en las primeras filas) las canciones de su debut Upskirts. No obstante, arriesgaron (y ganaron), centrando el peso de su repertorio en sus nuevas canciones, que suponemos vendrán recogidas en un próximo álbum. Y si con tanta canción nueva mantuvieron el tipo e hicieron disfrutar igualmente al público, esto significa que las nuevas canciones conservan gancho, frescura y energía suficientes como para al menos garantizarles el beneficio de la duda a su nuevo material. Dentro de estas canciones destaca el modo en que acentúan su propuesta, acercándose mucho más a las propuestas más hipervitaminadas de Supergrass, The Wombats, The Libertines o hasta Foals, pisando siempre el acelerador, furiosos, como con la necesidad de desahogarse. Por supuesto, fueron intercalando hits como las coreadísimas "107Db", "Disco" o "Sin City Lies". Además de haber arriesgado con el repertorio destacó su energía en la interpretación, el protagonismo de la 2ª voz del guitarrista principal, el surrealismo chanante de las intervenciones de su cantante y su capacidad para empatizar con la gente, arrancando palmas hasta de los camareros.


Y tras ellos, era el turno de We Are Standard. No obstante, el retraso de 45 minutos entre ambas actuaciones apagó bastante los ánimos de la gente, desaprovechando el buen ambiente reinante hasta entonces en la sala. Por tanto, durante los primeros temas de los vascos tuvieron que poner algo más de empeño en volver a animar a la gente, como si los dos grupos que habían actuado antes que ellos no hubiesen enchufado sus amplis. De todas formas su propuesta, tan efectiva como disfrutable, tuvo sus frutos pronto, y temas como "The last time", "Don’t give up" o "The first girl who got a kiss without a please". No obstante y a pesar de su entregada interpretación, de su carismático frontman –ocurrente, ingenioso y festeiro hasta rozar la vanidad- y de su rotundidad rítmica –capaces de ir entrecruzando el hedonismo propio de lo festivo de su música con la crudeza de unas guitarras que en directo ganan muchísima presencia (y para bien: comparándolas, en el disco suenan anémicas)-, sus canciones parecen cortadas por un mismo patrón, por lo que, por mucho talento que tenga el sastre, supone un concierto algo plano y lineal, aunque ojalá todos mantuviesen su listón igual que ellos. De todas formas, por muy arrítmico que seas, habrías movido, al menos los pies, durante toda su actuación.


Y hasta aquí una nueva edición del Música Xove, que ya el año pasado había nacido con Triángulo de Amor Bizarro y Nadadora. Una propuesta estupenda, que esperemos que siga divirtiéndonos otro año más (y si puede ser, gratuita como hasta ahora).

Fotos: Javimetal
Foto Portada: Promo


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