30 de enero de 2010 | Sala Capitol, Santiago de Compostela
6 de Febrero de 2010
Texto: David Watts
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Cracker Santiago


Fotos: Fernando S.T.A.R.

Al día siguiente de que David Lowery supiese de la muerte de su padre, la última encarnación de Cracker, con el fijo John Hickman a la guitarra, Frank Funaro (ya casi habitual) a la batería y el gigantón Sal Maida al bajo, completando el cuarteto, salieron al escenario de la Sala Capitol para cerrar su gira europea. El inicio con ‘Friends’ hizo temer un concierto teñido de humor sombrío y aire melancólico pero no pasó de ser un bonito (pero extraño detalle) entre Hickman (haciendo las voces que en el último disco hace Patterson Hood) y Lowery después de casi 20 años juntos. De menos a más, la máquina se engrasó y se puso en marcha con ‘Movie Star’, ‘Teen Angst’ y ‘Hand Me My Inhaler’. Respiramos tranquilos, iba a ser un concierto de Cracker en toda regla. Ya a tope, con Mónica, de los teloneros Euro-Trash Girl (que se movieron en el peligroso terreno de la indiferencia, ese de ni sí ni no), alcanzaron uno de los momentos de la noche con la neilyoungiana ‘One Fine Day’, donde Johnny Hickman dejó claro (si no había quedado antes) que domina las seis cuerdas a conciencia. Un placer cada vez que Lowery soltaba su “C’mon Johnny” y éste, paso adelante, ejecutaba sus solos escuetos y precisos. En el centro Lowery cantando a cara de perro, como siempre, como si aún siguiesen odiando, no sólo a su generación, si no a todas las demás. Ojeroso y barbudo semeja que han pasado ya veinte años desde la anterior vez que nos visitó, en lugar de los seis que me salen a mi, y los cinco que calculó el cantante.


Cracker tienen tantas buenas canciones que se pueden incluso permitir prescindir de algunas de ellas. Sin setlist programado, los temas que suenen cada noche dependen de Lowery y lo que charle con sus compañeros. Da igual que se lancen sobre un rock clásico como ‘7 Days’, el country de ‘Mr Wrong’, el riff pesado de ‘Gimme One More Chance’ o se atrevan con una versión del ‘The Man in Me’ de Dylan (sí, aquella que escuchaba El Gran Lebowski cuando perdía el conocimiento) con Hickman luciéndose también a las voces; parecen estar en un estado de gracia permanente en el que todo les sale bien. Unas mejor que otras, claro, y para quien esto escribe alcanzaron niveles emocionales sublimes en el juego de voces entre los dos cantantes de ‘Get Off This’. O esa salvaje ‘Guided By Monkeys’. O la recta final intercalando temas notables de su última entrega como el single ‘Tune on Tune In Drop Out With Me’ o la que da nombre al álbum, ‘Sunrise in the Land Of Milk and Honey’, con clásicos como ‘Euro-Trash Girl’ o ‘Low’ para cerrar antes de los bises.


Noticia, David Lowery sonríe. Como quiera que esto no es habitual (al menos en las dos veces anteriores que los he visto) se puede decir que ha quedado satisfecho con su concierto y contento con la actitud del público que dejaba a medio llenar la sala. Contrasta este dato con el sold-out en unas horas de Yo La Tengo, grupos no comparables, pero entre los que no parece mediar ese abismo de popularidad. En fin, que cuatro temas más para cerrar con ‘Been Around The World’. Más de dos horas de concierto que saben a gloria, más si cabe con la reciente costumbre de racanear las duraciones. No tardaron mucho en salir a firmar autógrafos y hacerse fotos con los fans y uno no deja de preguntarse como se sentirá el Lowery en estos momentos. Si ya se merecería un agradecimiento en condiciones normales, en éstas, no podemos dejar de agradecérselo de corazón. Gracias por todo.


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COMENTARIOS
2 comentarios

Buen concierto, sólidos y con un repertorio bien escogido. Lástima de la pérdida de Kenny Margolis, que les hace perder muchos matices y deja a Hickman demasiado solo, acercándose por momentos al estereotipo "guitarrista pajillero".

Ya que estamos, me gustaría que alguien me dijera cómo se puede considerar mejor concierto éste que el de Giant Sand de la semana anterior, menos previsible y mucho más arriesgado. Agradecería respuestas bien razonadas.

No me gusta responder a comentarios en las cronicas que firmo, pero dado que nadie lo hace y yo he firmado las dos a las que haces referencia, pues lo hago:

La diferencia esta en actitud, fe en las canciones, ganas, ganas de agradar, gente disfrutando encima de un escenario, canciones ensayadas previamente, etc, etc

Y no es que sea Lowery la alegria de la huerta, pero tiene actitud y lo ves motivado, no como a Howe Gelb, que parecia que preferiria estar en cualquier otro sitio que encima de un escenario. A mi, incluso me sorprendio las ganas con las que atacaron 'Low' despues de tantos años tocandola en todos los conciertos.

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