18 de mayo de 2010 | Sala Capitol, Santiago de Compostela
26 de Mayo de 2010
Texto: David Watts
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Mark Lanegan


Uno no es muy amigo de acústicos y conciertos sólo con guitarra. Para empezar hay que tener buenas canciones y mucho talento y para continuar, no puedo dejar de desconfiar de un formato que resulta mucho más satisfactorio a nivel económico para un artista. Sin embargo, a priori Mark Lanegan posee una voz lo suficientemente personal y poderosa como para aguantar un concierto de estas características e incluso resultar agradable. Así que a Capitol nos dirigimos.

En el exterior sorprende la cola de las entradas, no sólo gente recogiéndolas sino comprándolas a última hora. Parece que costó decidirse. En esa taquilla nos indican que Duke Garwood, teórico telonero, no va a actuar. Sin más explicación. De todas formas, no era lo que íbamos a ver.

Dentro, la Sala Capitol presenta un ambiente más que bueno. No se colgó el cartel de no hay entradas, pero la gente está bastante apretada, salvo en el gallinero donde casi nadie quiere subir. Toda esa gente guarda un silencio expectante desde que se apaga la música y las luces de la sala iluminan el escenario teñido de tonos azulados. Silencio que torna en una de las mayores ovaciones que uno recuerda en la sala y casi a la altura de las que pueden recibir sólo los grandes. Lanegan hace un pequeño gesto de agradecimiento y la música comienza a sonar. Otra vez silencio sepulcral en la platea y él empieza a cantar. Esos primeros versos de ‘When Your Number Isn’t Up’, el impacto de escuchar al ex cantante de Screaming Trees casi a pelo, son para recordar. Su voz grave y más rota de lo habitual invade todos los recovecos de Capitol. Se mete entre las rendijas de las maderas que recubren la sala, por el medio de las botellas, a través de las rendijas de las puestas acolchadas y hace retumbar el suelo. Lanegan no mueve un músculo de cuello para abajo, pero su cara es de lo más expresivo. No deja de gesticular, mover la boca arriba y abajo, arquear las cejas, arrugar la nariz, pero no abre los ojos. Cuando acaba esa primera canción, vuelve a rugir la sala. Otra vez un aplauso de los de primera figura que rompe el casi silencio de los músicos bruscamente. Pero los dos tipos no están por la labor de dejarse halagar y arrancan casi sin pausa enlazando los tres primeros temas de ‘Field Songs’ exactamente igual que en el disco: ‘One Way Street’, ‘No Easy Action’- ‘Miracle’ marcan la tónica de un concierto basado sobre todo en sus dos últimos discos en solitario. Pero también hay momentos para la nostalgia y en ese sentido ‘Where The Twain Shall Meet’ sorprende y resulta una agradable sorpresa para los fans de la ya extinta (aunque a día de hoy ninguna disolución es para siempre) banda de Seattle donde Mark empezó su carrera (otra concesión en forma de ‘Traveler’ también alegra la velada). ‘Whiskey for the Holy Ghost’ está representada por una revisión demasiado alegre y simplificada de ‘The River Rise’ y ‘The Winding Sheet’ sólo asoma cuando interpretan a dúo la bonita ‘Wildflowers’, pero hace ya tiempo que nos hemos dado cuenta de que, en este caso, el repertorio es lo de menos. Como tampoco lo es el guitarrista que lo acompaña (Dave Rosser: Twilight Singers, Gutter Twins) que muestra poca imaginación y unos recursos limitados con su instrumento para dotar de vida las canciones desnudas que se nos echan encima. Ni un solo, ni algún arreglo para rellenar las partes instrumentales. El verdadero protagonista ni siquiera es un lacónico Mark Lanegan. El protagonista es su voz, y ella sola se basta para justificar un concierto, un disco o una carrera.

Tras poco más de una hora sin pausas y con sólo un par de “thank yous”, los dos abandonan el escenario definitivamente mientras aún retumba la versión acústica de ‘Hanging Tree’, de Queens of the Stone Age, colaboración que quizá le haya granjeado más fama que cualquiera de sus discos en solitario, con los Trees, con Isobel Campbell, poniendo voz a los temas de Soulsavers o junto a Dulli en los Gutter Twins. El rey de las colaboraciones demostró en Compostela que también puede valerse por sí mismo. Su voz oscura y cavernosa le vale para enfrentarse a cualquier audiencia con solvencia y éxito.


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COMENTARIOS
5 comentarios

Casi totalmente de acuerdo, es cierto que al recordar la voz de lanegan en crudo se me pone la piel de gallina, que conciertazo pero tengo que romper una lanza a favor del guitarra, ejerció correctamente de colchón para la voz y tenía un sonido redondo, además que doblaba voces y hacía coros a la garganta profunda, no se le puede pedir mas, no iba a ponerse a hacer solos con una sola guitarra acustica......

Esta página web se muere, cada vez se actualiza menos.....

Hola Jose. No se muere, así que que no cunda el pánico. Lo que pasa es que estamos bastante ocupadillos últimamente, pero en breve tendréis por aqui nuestra crónica del Primavera Sound.

¡Saludos!

Que va, si el pánico no cunde, lo que pasa es que para que una web de este tipo esté viva se necesitan noticias.

Y de una temporada a esta parte parece que estamos en crisis informativa jejejejeje.

Por no poner ni se puso el cartel del Paredes de Coura que ya está ampliado. Y es uno de los festivales referencia para los gallegos.

Si no me tomo estas vacaciones el que se muere soy yo :p Saludos bálticos!

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