Lugar: Sala Capitol (Santiago de Compostela)
Precio: 10 euros anticipada / 12 en taquilla
Aforo: algo así como la mitad...
¡Que me aspen si lo entiendo! Tracé un plan perfecto para acudir a este concierto, a sabiendas de que suscribo lo que Indieferente comenta de "Perfomance" en desConcierto.
En primer lugar, lo que había que hacer era conseguir una entrada, gratis a ser posible. La suerte se alió conmigo y, por casualidad y navegando sin rumbo por las ondas, me encontré que sorteaban "algo" en el programa Estudio 3 de Radio Galega; sin dudarlo ni un instante (aunque fuese de nuevo una camiseta del festival Cultura Quente talla S) me lancé raudo al móvil, y "voilá", ya tenía entrada gratis.
Lo siguiente era todavía más complicado: dejar todos mis prejuicios respecto a Astrud en casa. Lo tercero era emular a Jude Law en "Enemigo a las puertas", infiltrarme en terreno hostil y hacer las veces de francotirador musical, para ello no había que olvidar las gafapasta, aunque lo del flequillo ya sería más propio de Tom Cruise y su "Misión Imposible".
Así me presenté en la Sala Capitol, como un marqués con entrada gratuita y al que sólo le faltaba la alfombra roja, oiga. Comienza aqui el capítulo 2 de esta historia, o lo que es lo mismo, el concierto. Teloneros de "agárrate que hay curva", ni más ni menos que los coruñeses Superputa, un grupo que ha crecido gracias a internet y que actuaba por segunda vez en Galicia. Si hubiese que poner una etiqueta sencilla, sería algo así como "electro-pop", pero sin duda se les queda pequeña. Un concierto de Superputa es algo así como un karaoke, con todas sus ventajas y desventajas, en el que hacía su aparición una nueva componente a modo de guitarrista, Eva, y cuya guitarra unas veces sonaba y otras no (me recuerda a algún que otro concierto en la Capitol).

Sobre el escenario quienes llevan la voz cantante son Pecoso y Popita, atareados en una particular batalla de "desafinaciones" que conocerán los que hayan escuchado sus canciones; aquí quizá sirva la regla de que si llevas unas copitas de más te lo pasas bien y todo, aunque a mí eso de tenerlo casi todo pregrabado no me va mucho. Eso sí, humor no les falta, y ahí quedan las arengas (casi amenazas) de Popita al público, enseñándonos a aplaudir y animándonos a que la piropeásemos. Mientras, en primera fila, sus fans no escatimaban esfuerzo. Aquellos espectadores que no sabían a qué se enfrentaban, alucinaron con la versión del "Como una ola" de Rocío Jurado, la rallante "Me duele la cabeza" y la ya mítica "Nintento mix", canción por la que muchos los conocimos. Atrás quedaban frases que pasarán a la posteridad como "puta soy, mas puta enamorada" o "la emoción está en mi coño".

Al poco rato de terminar Superputa, Astrud salían al escenario: Genís, Manolo y bajista acompañante. Todo un personaje Genís, disfrazado de algo que no acierto a captar: cara pintada de rojo, trencitas, una especie de kimono y tacones-aguja, enseñando sus escuálidas piernitas. No sé a ustedes, pero las pintas que traía Manolo me recordaban muchísimo a Fran Healy de Travis, sombrero, barbita y guitarra acústica. Fue este último elemento el que me sorprendió y quizá el que terminó jugando un papel decisivo para mi disfrute final. Me esperaba algo mucho más cutre, ya sabéis, teclados, "enlatados" y listo, ¡pero no! Comenzaron relajados con su "Masaje", con Genís apoderándose de robóticos y ¿prescindibles? coros. Alternaron canciones nuevas con algunos de sus clásicos, algunas que para mi son amagos, como "CD" y otras de sus pasados discos, que eran muy celebradas por la abundante parroquia. De las últimas composiciones del duo, las más celebradas fueron "Todo nos parece una mierda" (que la tocaron casi al final) y "Hay un hombre en España", aunque también sonaron "Nuestros poetas", "Caridad", "La Boda", "Al futuro", "Quedamos así" o "Vamos a un bar".
Sin embargo en lo que no se prodigaron demasiado fue en el gasto de energía: se mostraron apáticos y parecían desganados, sin intentar conectar con el público, algo que llama la atención si tenemos en cuenta que su gira acaba de empezar, así que dejémoslo en un empate, que dicen que es bueno cuando se "juega fuera".