La Casa de Arriba (Vigo), 21 de octubre de 2004.
Precio: 5 € (cerveza incluida)
Aforo: unas 70 personas
Los conciertos acústicos tienen mucho peligro. Es muy fácil que al primer contacto parezcan encantadores, cercanos, emocionantes, pero todavía más fácil es que a la media hora nuestra incontinencia mandibular nos impida dejar de bostezar y pidamos el final cual equipo acorralado en el área.
Bart Davenport era prácticamente un desconocido para mi, que no había llegado a escuchar más que algún tema perdido en alguno de los cds que forman montañas en mi habitación. Con cierto y esperado retraso, ante nosotros apareció un hombrecillo esquelético y con un cierto aire infantil en su cara, en fin, un tipo curioso que se nos presentó ("me llamo es Bart Davenport...) con la única compañía de sus dos guitarras, acústica y española.
De pie sobre el minúsculo escenario, el californiano fue repartiendo sonriente y agradecido sus terrones de azúcar en forma de canción, venciendo su timidez, y su voz, cada vez más libre y entonada, creaba momentos verdaderamente bellos y hasta delirantes que enriquecían más unas piezas con regusto a clásico, al folk y al pop de siempre, a Love, Nick Drake o los Beatles.
Según me soplaron posteriormente, había dejado un poco a un lado sus dos discos en solitario hasta el momento - Bart Davenport (Mushroom Pillow, 2002) y Game Preserve (Mushroom Pillow, 2004) - de los que apenas sonaron un puñado de temas, y prefirió centrarse en temas menos conocidos.
Poco más se puede pedir (y poco más puede dar) a un concierto de estas características: ambiente familiar, bien tocado, mejor cantado y finiquitado en el momento justo antes de que el tedio pudiera hacer acto de presencia, suponiendo la dosis de almíbar idónea para una tranquila noche de jueves de la que poco se podía esperar.
RSS Suscripción
:: :: Hemeroteca :: :: Aviso Legal :: :: Agenda antigua :: :: Enlaces :: :: Contacto :: :: Staff