
Texto: Aquisgrán
La Fábrica de Chocolate, Vigo
23 de Abril de 2008
Una fauna de lo más dispar abarrotaba La Fábrica de Chocolate el pasado miércoles para el esperadísimo concierto de los Black Lips, que suponía el último de su gira europea y la verdad es que el broche final dificilmente podría haber sido mejor: desde camisetas y chupas de los Hellacopters, Ramones o los Misfits, hasta chupatintas en camisa que parecían recién salidos de la oficina. El ambiente que se respiraba en la sala hacía presagiar un concierto de garage muy especial.
Y así, sincronizados con las campanadas de medianoche, los de Atlanta comenzaron una actuación con una audiencia expectante de ver si la leyenda era realmente cierta y la banda ofrecía los entretenimientos sobre el escenario por los que ya son famosos, entre los que se incluye vomitar, orinar, o desnudarse en pleno concierto. En Vigo no vimos nada de eso (salvo algún escupitajo autocazado al vuelo por Cole Alexander, el guitarrista), ni falta que hizo, ya que lo que sí nos ofrecieron fueron dosis y más dosis de adrenalina; al menos la suficiente como para que la zona más cercana al escenario fuese un auténtico horno. Despachando Katrina ya como segundo tema, fueron escupiendo un hit tras otro (Buried Alive, Bad Kids, Boomerang, Cold Hands...) durante casi una hora, para luego hacer un estupendo bis de 3 canciones y terminar el concierto con una electrizante versión de Wild Man de los Tamrons. Mención especial al batería Joe Bradley con sus gritos de ultratumba desde el fondo; es el auténtico pulmón del magnífico repertorio de los Lips e hicieron que me volviese a casa con una sonrisa de oreja a oreja.