
El último día del Festival del Xacobeo el cartel era: Gary Jules, The Corrs, Echo & The Bunnymen y Dylan.
La actuación de Bob Dylan fue la más esperada en Santiago de Compostela durante todo el Festival. Tal vez te preguntes, ¿Y qué hace una foto de Amaral en esta crónica?.
Todos esperábamos que Bob Dylan cerrase el Festival comenzando su actuación a la 1:00 del último día. Los periódicos nos informaron de un cambio de horario adelantándose a las 20:30 horas. ¿Y si alguien no se enteró y pensaba ir más tarde sólo a Bob Dylan?
Gary Jules sería la primera actuación de la tarde y telonero de Dylan. El tiempo discurría lentamente en primera fila y los primeros rumores empezaron a circular: va a salir Amaral. ¿Amaral? ¿Cómo que Amaral? ¿Dónde está Gary Jules?
Salió Amaral (ella sola), comunicándonos un problema de Gary Jules en la carretera que lo haría llegar con retraso, que ella se encontraba allí de vacaciones (¡para ver a Dylan!) y... En acústico, tocó algunas de sus canciones más conocidas, con una voz impresionante y homenajeando a Dylan en diversas ocasiones: esta canción habla de todo lo universal que no pasa con el tiempo, como Dylan. Sabía que los que estaban allí esperaban otra actuación y supo ganarse al público con su simpatía. Amaral y Juán habían sido los teloneros de Bob Dylan en parte de su gira europea, y el destino quiso que se repitiese algo parecido.
A Gary Jules no lo dejaron tocar más de 5 o 6 canciones y algo empezó a cambiar. Llegaba Bob Dylan. Se apagaban las dos pantallas gigantes. Empezaban a llegar toallas. Ya no se podían sacar fotos. Estando en primera fila era imposible lograr una instantánea de la actuación (he ahí el porqué de la foto de Amaral, además, es más guapa). Nos habíamos trasladado a un escenario completamente diferente.
Estábamos a punto de presenciar un concierto de Bob Dylan. Un concierto a plena luz del día, algo que no deja de resultar extraño. El grupo se situó en la parte de atrás de un escenario demasiado alto para los que ocupan las primeras filas. La visión era bastante mala. En un recinto para 30.000 personas las dos pantallas gigantes se echaron de menos. Queda claro que el Jefe es el Jefe.
Un grupo espléndido en su coordinación con una excelente música. Tocaron las siguientes canciones:
Dylan, con su sombrero, sus gafas - que sólo se quito hacia el final de la actuación - situado hacia el lado derecho del escenario con su piano, resultó algo soso para el público, al que prácticamente no dirigió la mirada. El guitarrista Larry Campbell fue el que más gritos levantó con su extraña sonrisa loca y sus tímidos gestos de estar disfrutando la música de la que estaba siendo partícipe.
Se marcharon para el esperado regreso. Muchos estaban alli por lo que quedaba de concierto, de boca en boca se podía escuchar: por favor que coja la guitarra, pero no fue así, Dylan siguió al piano. Terminaron con tres canciones:
Mr. Tambourine Man, y sin duda, Like a Rolling Stone, fue el momento más esperado de la hora y media de concierto que nos ofrecieron. Las extrañas versiones (por lo menos para el que escribe) que hicieron de ambas canciones evitó que el público pudiese disfrutarlas en su plenitud, y siguiese el ritmo de la letra a Dylan.
Se juntaron en el centro del escenario para saludar al público y despedirse.
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