Lugar: Sala El Sol (Madrid).
Precio: 6 €
Aforo: bastante lleno.
Presentación de su primer álbum Alégrame el día
Tras un par escuchas de su primer álbum publicado en Siesta, la presentación del mismo en la sala El Sol presagiaba un concierto medio vacío y agradable. Sin embargo fueron toda la tropa de amigos, familiares y fans desbocadas que supongo que serán amigas del hermano/a de cada uno de los del grupo o algo similar así que si son cinco echen cuentas y les saldrá más o menos media sala. Además estábamos otros pocos detrás de ellos, intentando franquear esa barrera de cotorreo que nos separaba del escenario. El caso es que íbamos muy bien dispuestos a escuchar un prometedor grupo con unas canciones más que decentes y en principio diferentes a lo que se cuece por aquí. Y tanto.

Las imágenes que se encuentran sobre estas palabras corresponden al colofón de tan magno evento: la interpretación de Disfruten las molestias en la que una señorita muy amable se dispuso a bailarlo, provocando corrillo, vitoreos y palmas de la familia y amigos que acompañaban al trompetista cuya función se debatía entre cuidar el mantón de la señorita y dirigir a toda la masa enardecida. Además del ambiente de banquete de bodas que evidencian estos documentos gráficos y que podrían relacionarse con la combinación pantalón negro-camisa blanca de manga corta que todo el grupo vestía, el documento sonoro que nos ocupa, recuerda a los chicos de la banda del pueblo en las procesiones de Semana Santa, habiendo un par de trompetas y un trombón por ahí pululando que de vez en cuando usaban y entre canción y canción se intercambiaban entre sí. El que menos instrumentos tocó fue el batería que apenas le dio a los teclados en una canción, mientras otro le sustituía tocando la guitarra y con los pies la batería resultando muy raro, para qué nos vamos a engañar. El hombre orquesta –el que lleva gafas y patillas para su identificación- llegó a tocar ¡5 instrumentos! la batería, la guitarra, el bajo, los teclados, y el vibrófono. Aunque no debería decir tocar cuando se trata de dar dos-cinco notas y no perder el ritmo, pero ya es mucho más de lo que hacen otros grupos. En toda esta parafernalia entre canción y canción que parecía el juego de la sillita de la reina, se perdía toda la posible calidez que tienen algunos de sus temas: El hombre que se (con)venció a sí mismo, A sangre fría, Los testigos no descansan en domingo, y se remarcaba el carácter costumbrista como en La mañana, El funeral, y fundamentalmente Disfruten las molestias. Además la interpretación concentrada del teclado-trombón y la torpeza rítmica del guitarra/mandolina eléctrica – en las fotos siempre detrás del trompeta - distorsionaban el conjunto lo suficiente para que les emplace a su página web y se ahorren el disgusto de verles en directo donde pueden escuchar el disco completo, muy agradable casi en su totalidad. Su diseño lo ha hecho con bastante acierto algún miembro del grupo alias Harry el Sucio -los demás sus compañeros se apodan Harry el Ejecutor o el Fuerte- y también pueden ver el curioso corto de un amigo “The mistery of an ordinary house” donde añaden su música. Podrían tener un buen futuro en películas que entiendo es su esencia, no sobre un escenario.
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