Texto: David Watts
Fotos: Manuel Martín Rois (2º día) y Sheena (1er día)
Festival Cultura Quente, Caldas de Reis
14 y 15 de Julio de 2007.
Un año (y van diez) más la oferta del Cultura Quente de Caldas se consagra como uno de los festivales gratuitos más importantes, no ya de Galicia, sino de España. Está claro que no puede competir en oferta con eventos coincidentes como el Summercase, pero por el precio que se paga, no se me ocurre mejor diversión. Y el cartel de este año tenía cosas jugosas. La carballeira caldense se llenó una vez más de todo tipo de tribus urbanas, capitaneadas por los consabidos perroflautas (en los conciertos no se ve a muchos, pero por allí andan) atraídos por la gratuidad del festival ya que, este año, el buenrollismo y demás géneros afines al colectivo quedaron prácticamente desterrados de un cartel que otros años si contenía algunos guiños. Pero bueno, vamos a la música, que es lo que importa.
VIERNES
Abría fuego el galés Garret Wall cuya carta de presentación en todo folleto que se precie hacía referencia a los numerosos spots de TV que tiran de su música para ambientarse. Más animado de lo que me esperaba y con una extraña formación consistente en un bajo acústico, un cajón y una trompeta acompañando a la guitarra también acústica del cantante que se mostró en todo momento comunicativo y de buen humor pese al escaso público que allí reunido intentábamos hacer que no se notase mucho aplaudiendo cada vez que remataba un tema. Una pena. Este tipo tiene talento y su música es lo suficientemente personal como para aparecer al lado de tipos como Damien Rice o Tom McRae. Notable.
Más expectación había para ver que hacían The Ellas, el grupo de Luís Tosar a continuación. Una decepción. Las versiones elegidas tienen gracia, pese a ser bastante evidentes. El grupo es muy profesional. Y precisamente ahí radica uno de sus inconvenientes. Un sonido frío y cerebral que no se corresponde con la supuesta diversión del proyecto. Y Tosar, pese a tener buena voz, no acaba de cuajar. Me sorprendió que, cómo actor que es, mostrase tan pocos recursos sobre un escenario… o quizá solo quiere ser uno más. Bueno, arrancaron bien (con trampa, que The Nerves eran chicos, Blondie si tenían a mujer-cantante) con Hanging On The Telephone, pero poco a poco se fueron diluyendo.
La siguiente cita marcada en la escaleta del festival eran los finlandeses Morley. Todo festival tiene su sorpresa, para mi fueron estos escandinavos que no suenan tan escandinavos como cabría suponer. Más relajados que Backyard Babies o Hellacopters, menos rockeros que Diamond Dogs, con una sección de vientos que entraba y salía impregnando de matices su música y un cantante con una voz personal, fueron, para mí, lo más destacado del día. No tengo ni idea de cómo suenan en disco, pero en directo alcanzan el equilibrio justo entre energía y melodía.
Asian Dub Foundation sonaban novedosos allá por el 97. Ahora ya no. Es más, aunque sonasen novedosos a alguien que nunca escuchó nada de ellos hasta el primer tema que interpretaron en Caldas, dejarían de sonar así en el quinto. Energía tienen, conocen sus bazas y las explotan. De hecho, las explotan hasta la saciedad. Personalmente tenía la impresión de escuchar el mismo tema hasta diez y doces veces. Su público disfrutó y levantó una polvareda espectacular en el recinto. Será cosa mía…
Franceses y con referencias a Bellrays. Así se presentaban Fancy según la información difundida por la organización del Cultura Quente. Yo a los Bellrays no los escuché por ninguna parte, pero si una cruce imposible entre AC/DC y Boney M. Con una imagen estrambótica liderados por una guitarrista negra enfundada en un traje blanco y, sobre todo, su cantante con el peinado de Michael cuando estaba en los Jackson 5 y el uniforme que lucía en la portada de Thriller pero dos tallas más pequeño, se ganaron al público a la primera de cambio. Después se hacían un poco repetitivos, con sus riffs punzantes y la aguda voz del cantante, pero el efecto sorpresa ya estaba ganado. Un tipo decidió, embriagado por los sonidos, subirse al escenario a bajar a algunos santos del cielo antes de que los de seguridad pudiesen placarlo. Estas cosas pasan en Caldas y le dan su toque personal y entrañable.
Teniendo en mente que al día siguiente esperaba otro día y quizá más atractivo y que las dos propuestas que quedaban venían precedidas de las palabras electrónica y experimental, era el momento de guardar energías. Al día siguiente había que estar todo lo fresco que se puede estar en el Cultura Quente.
SÁBADO
Hasta que Elodio y los Seres Queridos no estaban sobre el escenario no hice acto de presencia. Me comentaron que Catpeople habían sonado bien, pero que había que tener mucha caradura para imitar tanto a Interpol sin ponerse colorado. No lo digo yo, eh, que conste. Elodio tampoco me convenció. Tiene un algo, pero le falta un nosequé. Algo que seguro le falta es una batería al fondo del escenario. Los portátiles están bien, pero para poner un ritmo que imita a una batería de verdad ¿no sería mejor poner una batería de verdad? Las melodías son bonitas, a veces se pasan de almíbar y Eladio dos Santos es un tipo que cae bien, pero a mi no me acaban de llegar.
Ectoplasma, o la penúltima reencarnación de Nicolás Pastoriza rivalizaban mientras probaban sonido con su paisano vigués. Cuando les dieron permiso para arrancar, sorprendieron por su sonido compacto. A Pastoriza se le ve como pez en el agua encima del escenario, pero la voz sonaba algo desafinada, y a estas alturas del partido, no parece de recibo. Hicieron una versión de la versión que los Soup Dragons hacían del I’m Free de los Rolling Stones y alguna más, pero a mi me resultaron algo planos.
El escenario Estrella Galicia empezó a registrar afluencia de público antes de que acabaran Ectoplasma en el Myspace. Uno de los platos fuertes se acercaba: Marky Ramone. Siguiendo con el simil culinario podemos decir que escuchar al “último Ramone vivo” es como una tortilla de esas prefabricadas que venden en los supermercados. Sí, es tortilla, pero no es lo mismo. Marky, como sus compañeros, nunca fue un virtuoso y el grupo que le acompaña tampoco hace falta que lo sea. Un impersonator de Joey Ramone aún daba la talla, el guitarrista y el bajista parecían contratados en cualquier taller mecánico en las afueras de Caldas. Al menos Marky se presenta como tal, no como el caradura de Jerry Only que firma como The Misfits, así, el golpe es menos duro. A esas alturas y con el consumo de alcohol que corría por las venas de la mayoría de los asistentes al festival, tener la oportunidad de cantar Blitzkrieg Bop, I Wanna Be Sedated, Pet Sematery, Sheena Is A Punk Rocker, Rock’n’roll Radio o Beat On The Brat es todo un desahogo, pero cuando te paras a pensar el resultado es más bien pobre.
Sex Museum llevan muchos años haciendo lo mismo, pero con matices. Hace años sorprendieron incluyendo toques electrónicos en su música. Ahora aparecen matices pop. Eso si, asegurando con su arranque a base de trallazos como Two Sisters y cerrando con un clásico como Rockin’ In The Free World una hora de rock potente. Ellos a lo suyo y, por supuesto, sonaron impecables. Fernando Pardo ya es un habitual de Caldas. Toda una garantía.
No recuerdo yo a Crispian Mills tan motivado cuando lo vi hace años con The Jeevas. La reunión de Kula Shaker va más allá del mero revival o el “only in it for the money” como demuestra la gran cantidad de temas nuevos que se colaron en un setlist que dotó de vida propia su nueva publicación. Strangefolk hace hincapié en los aspectos psicodélicos y deja una tanto a un lado los sonidos más pop. Gran concierto, y os lo dice alguien que no se cuenta para nada entre los fans del grupo. Arrancaron con Tattva y no se olvidaron de su versión del Hush de Deep Purple. Toda una máquina de hacer rock y un torbellino en escena. Parece que los años oscuros han terminado para Mills.
Finalmente White Rose Movement estaban sobre el escenario Myspace del Cultura Quente. Después del culebrón con el Festival de Glasgow se decantaron por el de Caldas y vinieron a mostrar su post-punk nostálgico y fiel al original. No sé si fue mi percepción, las altas horas o era real, pero noté una mejoría respecto al tenue espectáculo que ofrecieron en Paredes de Coura el año pasado. Aún así, les falta contundencia. Algo falla. Las partes más potentes en disco en directo se quedan en discretas, las más sutiles se embarullan y la imagen del grupo supuestamente ecléctica se queda en un batiburrillo de gentes inconexas. Presentaron canciones nuevas en la misma línea que las anteriores y tampoco olvidaron los temas más potentes de Kick (Girsl In The Back, Alsatian, etc.) y se fueron con un concierto correcto.
No tengo ninguna “cultura de DJ’s”. Lo reconozco. Así que lo que estaba haciendo Jay Jay Johanson en el otro escenario no me decía absolutamente nada. Sé que la gente que aprecia este tipo de cosas quedó plenamente satisfecha con la actuación de este tipo andrógino, así que debió de estar bien, no lo sé. Lo hubiese preferido en una actuación de verdad, con banda y demás.
Con Lagartija DJ se cerró una edición más de Caldas. La organización está trabajando ya con el objetivo de conseguir más sponsors para el año que viene, así que la intención parece ser mantenerlo como festival gratuito. Disponen de toda mi admiración porque lo que están consiguiendo es muy grande. Desde aquí, unas palmaditas en la espalda para los que hacen posible el Cultura Quente.