La Iguana, Vigo.
25 de Noviembre de 2006.
Delorean.
Texto y Fotos: Roque.
A las 0:30h estaba anunciado el concierto en La Iguana (Vigo). No había mucha gente a esas horas, supongo que está acostumbrada a los típicos retrasos de los conciertos por aquí, así que a la 1:20h de la mañana fue cuando aparecieron en el escenario Delorean, en ese momento el público ya era numeroso para ver la actuación.
Momentos antes el baterista se había sentado en su sitio y aprovechado para cambiarse de calzado, quitarse la sudadera y las gafas y ponerse unos tapones, me pareció curioso el hecho de que no saliera al escenario ya preparado para tocar. El bajista-cantante parecía lllevar la camiseta a juego con su desteñido bajo, pues también le faltaba un poco de color a su prenda. El guitarrista quizás destacaba más por no hacer cosas curiosas (o por tener una pinta normal) como los demás compañeros del grupo.
Así, con el “ligero” retraso comentado, salieron a escena y empezó la fiesta. La tendencia de Delorean en su discografía es la música de baile y esa parecía su premisa principal, que moviéramos el esqueleto, y bien que lo movimos. Con el primer tema ya empezado, apareció el teclista, difícil hacerle una foto de su cara pues entre las melenas que tenía y la abundante barba casi no se le veía. Su llegada significó la aparición de los sonidos más electrónicos.
Estos chicos consiguieron que los ritmos que sacaban, convirtieran a La Iguana en una discoteca. Sonaban muy bien, compactos, se lo pasaban bien ellos y nosotros, y se les veía con ganas de hacernos bailar como si fuesen los djs en una pista de baile.
Sin ningún tipo de ordenador con bases electrónicas, el directo sonaba muy electrónico. Tanto los temazos de su fantástico disco homónimo, "The wishbones", "The terrorist! The terrorist!" o "De funk ed" como los ya más discotequeros de su último disco (Into the plateau), "Soon", "Metropolitan Death" o "Apocalypse night fight", parecían hits destinados a estar bailando durante horas en una discoteca a horas más tardías.
Durante todo el concierto, en el que apenas hubo silencios, las canciones las enlazaban de alguna manera casi siempre unas otras, incluso en el momento en que el baterista tuvo que arreglar la caja debido al ímpetu con el que golpeaba la batería. El teclista casi nunca se estaba quieto, bailando mientras tocaba y alguna vez sonriendo hacia el público y mostrando cara de satisfacción.
La voz, quizás en el disco destaca al momento y en el concierto a su manera, acompañaba muy bien a la música, no es que cantara, más bien sonaba una voz alta, pero su tono quizás era el idóneo para lo que estábamos escuchando, es que lo importante era sentir los sonidos que nos ofrecían.
A la hora se despidieron dejándonos un buen rato la melodía de supermario bros., para volver luego y poner un punto y final a una fiesta que no me importaría que siguiese toda la noche con este grupo.
Si los discos te hacen bailar, el directo de Delorean, más todavía.