Por fin había llegado el esperadísimo día del concierto de Depeche Mode, Dave Gahan (voz), Martin L. Gore (guitarra, teclados y voz) y Andrew Fletcher (teclados), acompañados de batería y teclista, se encontraban en Barcelona para dar su cuarto concierto en España de esta gira (segundo en la ciudad condal).
Después de una gran caminata desde la boca del metro hasta las puertas del Palau Sant Jordi y pasando por todas las escaleras mecánicas apagadas que nos podrían haber facilitado la subida hasta nuestro destino, entramos en el recinto y bajamos hasta la pista que es a donde correspondían las entradas que teníamos en nuestro poder. En ese momento ya estaba sonando el artista invitado, The Bravery, al cual no le prestamos mucha atención, el sonido no era el mejor para ellos y su disco tampoco es que fuera mucho de mi agrado, así que ese fue un buen momento para coger sitio, comprar cerveza para refrescar el gaznate (momento en el cual sonaba la canción más resultona de su disco, An honest mistake) y para charlar antes de que empezara el concierto que íbamos a ver.

Nunca había estado en uno en ese pabellón y la verdad es que me impresionó bastante, cuando llegamos estaba mediado de público y la edad de la mayoría rondaba la treintena, lógico para un concierto de un grupo que surgió al principio de la década de los 80. Según se iba acercando la hora programada para la entrada en escena de Depeche Mode, iban creciendo los nervios y llegaba cada vez más gente. A la hora prevista, las 22:00h, no cabía nadie más y el público se empezó a impacientar y a gritar con la ilusión de que hicieran su aparición sobre el escenario cuanto antes. Diez minutos más tarde se apagaron las luces y comenzó el clamor de todos los asistentes, ya había llegado el momento.
Empezó a sonar una “Intro”, acompañada de tonalidades azules sobre el escenario, de fondo se podía ver ‘el ángel’ de la portada del disco que estaban presentando (Playing the angel) y en un lateral, en la parte derecha del escenario, una especie de cabeza de robot ovalada que sería utilizada a lo largo del concierto para mostrar frases e iluminar diferentes palabras (sex, pain, angel, vice, love, …) relacionadas con las canciones que estaban interpretando.

El tema escogido para abrir la actuación (sin contar la intro, claro) fue el corte que abre el nuevo álbum, “A pain that I’m used to”, por momentos muy potente y que servía para empezar a ganarse al público con un tema ‘de los nuevos’. Pasaron luego a “John the Revelator”, siguiente tema en el disco, y que me pareció una forma fantástica de empezar, de los mejores temas del disco, animados, potentes y a la vez que los presentaban en directo, iban acercándose más los momentos de los hits esperados por todos; porque, en el caso de este grupo, creo que no hay duda de que un setlist sin alguno de los temas que hicieron famoso a este (ahora) trío, sería una decepción para la mayoría de los que nos acercamos a verlos. Y pudimos constatar que temazos tienen unos cuantos y que podrían dar para alargar muchisimo más esa noche.

“A Question of time” (de su disco Black Celebration) tuvo el honor de ser el primero de estos temas que todos esperábamos. Se podía ver que Dave Gahan sigue en forma, moviéndose de un lado para otro del escenario, bailando, con una gran voz, elegante, animando al público (que correspondía encantado bailando, aplaudiendo y cantando), y que se le veía que estaba envejeciendo mucho mejor que Martin L. Gore. Éste, para no faltar a su tradición de disfrazarse, apareció vestido como un pollo, capucha con cresta y alas a su espalda, todo de negro. Andrew Fletcher, sin destacar, en los teclados. No había duda, era el estilo de Depeche Mode y lo seguían manteniendo.
Bajaron el ritmo de los temas, pero sin perder la intensidad, al llegar la hora de un tema de uno, si no el mejor, de sus mejores discos, Violator. La elegida fue “Policy of Truth”, que dio paso a otro tema de tempo tranquilo, pero precioso y muy conocido por todos, el single “Precious” de su nuevo disco.

Vuelta a un clásico de su discografía, esta vez le tocó a “Walking in my shoes” de su gran Songs of Faith and Devotion. La gente no paraba de cantar y bailar. Cada vez se añadían más motivos a la puesta en escena, ya fuera una pantalla más en funcionamiento o nuevas luces. El sonido estaba siendo impecable. Todo marchaba genial.
Tocarían de nuevo dos temas más de Playing the Angel, “Suffer Well” que empezó a bajar la intensidad del concierto y “Damaged People”. Con este tema empezó la parte más tranquila de la actuación. Martin L. Gore en las voces, que repetiría cantando de nuevo en “Home” del Ultra.
El regreso a los temas de su último álbum, siguió la estela tranquila que estaba desarrollándose en los últimos minutos. Interpretaron “I Want it All”, con Dave ya en las voces de nuevo, y “The Sinner in me”, este tema significó un punto de ruptura en la actuación. Por un lado fue el último que tocaron de su nuevo disco, y por otro lado en mitad del tema volvieron a la intensidad y a la potencia de las primeras canciones del espectáculo. Por delante quedaba la mitad del concierto, y resultó ser un completo repaso a su discografía.

¡La que se montó cuando escuchamos las primeras notas de “I Feel you”! (Songs of Faith and Devotion). La gente entregadísima, cantando, bailando, emocionada,… mi pensamiento por un momento fue: si nos poníamos así con este tema, cómo sería aquello con otras canciones que, quizás, más trascendieron a lo largo de la historia de Depeche Mode. La noche ya era una fiesta total y no dejaría de serlo hasta que se encendieron las luces del palau.
Le tocó el turno a “Behind the wheel” de su gran Music for the masses. Pero el disco estrella de toda su carrera y del concierto (con permiso del Playing the Angel, el cual presentaban) era Violator, y con tres piezas de tan tremendo disco acababan el concierto. Así, en primer lugar sonó “World in my eyes”, la gente cada vez bailaba más y más entregada estaba, anticipándose quizás a los hits que se preveía iban a llegar. Y llegaron.

“Personal Jesus”. Emocionante, si quedaba alguien en el recinto que aún no se levantara a bailar, no pudo resistirse con este tema. Dave dejándonos cantar, bailando, saltando, dando palmas. Enorme la ovación al escuchar el tema y el ambiente, en las últimas vueltas del estribillo. Fue genial, y aún lo sería más.
“Enjoy the silence”, fue el tema que eligieron para terminar la secuencia del Violator y la hora y media con la que nos habían deleitado. Si fue grande el ambiente con el tema anterior, con éste lo fue más, quizás por la inercia que llevábamos o por que este tema gusta más, el palau Sant Jordi se puso patas arriba. Acabó el tema y Depeche Mode se despidió, el estruendo que montábamos era enorme, se fueron al backstage y se apagaron las luces, pero la ovación continuó.

Pasaron 3 minutos de reloj, puede que más, y la gente seguía con la ovación. Ni un amago de parar de gritar. Y el fiestón continuó con el regreso al escenario de los 5 protagonistas de la noche y los acordes de “A Question of Lust”, si con una canción del Black Celebration iniciaron el repaso a su discografía, con otra iniciaron los bises.
El segundo corte de los bises fue recuperando su primer disco, Speak & Spell, con el tema “Just can’t get enough”. Vuelta al baile y al cante del público. El pabellón era una gigantesca discoteca y el grupo estaba dando lo que esperaban los asistentes. Antes de volver a irse del escenario, interpretaron “Everything counts” de Construction time again.

Aunque faltaba un tema, bueno se podía echar de menos más de uno, pero concretamente la actuación requería ese tema en concreto, y volvieron para dejarnos exhaustos. “Never let me down again”, con la típica coreografía de despedida, brazos en alto y de un lado a otro, era el broche de oro a una noche fantástica. Todos cantando, bailando, moviendo los brazos, ovacionando y disfrutando de un acontecimiento genial. Aún así, faltaban unos minutos para que se cumplieran las 2 horas de concierto, y los aprovecharon para interpretar una canción del Exciter, “Goodnight lovers”. Martin y Dave se acercaron al público en la parte de delante del escenario, y bajaron sobre sus cabezas unos focos. De este modo y a dúo cantaron una bonita canción y tranquila que, esta vez sí, ponía el punto y final al espectáculo.

Resumiendo, un concierto buenísimo, con un repertorio muy bien seleccionado, de agradecer que los temas que presentaban del Playing the Angel fueron casi todos de la primera parte del disco (a mi parecer, mejor que la segunda parte) y con una puesta en escena que sorprendía según iban pasando los temas. Para el que tuviera dudas de asistir, aún le quedan más oportunidades este año, Depeche Mode no les defraudará.
Roque