Después de varios años sin sacar disco y sin asomarse por este país, Tom Barman (voces y guitarras) y Klaas Janzoons (teclados y violín), únicos componentes originales de dEUS, acompañados de Stéphane Missghers (batería), Mauro Pawlowski (guitarra y voces) y Alan Gevaert (bajo y voces) dieron el primero de los dos conciertos que tenían previsto en España, en la sala Copérnico de Madrid el 2 de diciembre, anunciando Tom durante el mismo que regresarían el próximo año.
Llegamos de un largo viaje con el tiempo justo para aparcar y recoger las entradas que nos esperaban en la taquilla (menudas miradas de envidia que advertí del buen puñado de personas que esperaban conseguir alguna en la reventa, después de haberse agotado días antes…).
Una vez dentro, remojamos el gaznate y fuimos a pillar una posición cómoda (no había mucha gente en ese momento) para ver a The Drones, los teloneros asignados para el concierto y que al final no aparecieron motivado, al parecer, por enfermedad de su cantante. Así que tocó esperar un poco más de una hora a que hicieran acto de presencia nuestros queridos dEUS.

En todo este tiempo, hubo un gran ajetreo por parte de los técnicos de sonido, provocado por el fallo de una torre de sonido, mientras tanto, iba llegando gente y apareciendo poco a poco una sospechosa cantidad de humo junto al escenario.
Después de esa larga hora y visto que los técnicos de sonido hicieron su trabajo (y nosotros rezando porque lo hicieran bien), por fin comprendimos la razón de tanto humo alrededor del escenario, y es que se apagaron las luces y aparecieron los Tom Barman y compañía en una especie de niebla de color y empezaron los primeros acordes de Pocket Revolution (tema que da nombre a su último disco), una gran canción que va a más para dar lugar a un inicio de concierto potente y prometedor.
A partir de aquí, fueron alternando los temas de sus cuatro discos, de manera que no coincidieran dos canciones seguidas de su último disco (el más flojo pero que gana con las escuchas). Así pasaron a temas de su tercer disco (The Ideal Crash), un disco más pop y tranquilo que los demás, tocando en primer lugar, Magdalena y luego Instant Street (fantástica, con unas voces de Mauro Pawlowski muy buenas), temas que se acabaron volviéndose completamente noise en este directo y que consiguieron entusiasmarnos a todos los asistentes (la sala ya estaba totalmente llena) con un concierto potente y compacto como había empezado.

Ya con el público entregado, llegó el momento de encontrarnos con el sonido dEUS de verdad (voces distorsionadas, voces-gritos, noise, distorsión de guitarras, cambios de ritmo… ) en el tema Feel of the floor, man de su segundo trabajo (In a bar, under the sea). Toda una fiesta en la sala, y yo pensando en cómo merecía la pena el darme el palizón que me había pegado en coche desde Ourense hasta Madrid. Le siguieron Stop-Start Nature y Via (de su increíble primer disco, Worst Case Scenario). En ese momento ya casi reclama algún tema tranquilo y algo de descanso para recuperarme un poquito de los botes que estaba pegando.
Y llegó el tema y el miedo… en la primera canción lenta que interpretaron, The real sugar (de su último trabajo), falló la torre de sonido que tantos problemas les dió (y estaba dando) a los técnicos de sonido. Sin embargo, fue el violinista el único que dejó de tocar (más que nada porque el violín no se oía), los demás componentes de la banda siguieron a lo suyo y consiguieron acabar dignamente el tema. Luego, incertidumbre, cruzando los dedos, técnicos por el escenario, los artistas decidiendo qué hacer... vamos, resultó ser un descansillo de tanta caña que estaban dando y una vez subsanado el problema, y después de una pequeña bronca (medio en broma) de Tom hacia la mesa, volvieron a atacarnos con el conciertazo noise que estaban ofreciendo.

Éste fue, para mí, uno de los momentos sobresalientes (si no de matricula) de la noche, quizás motivado por el hecho de que su primer disco me parezca increíble, el caso es que comenzó a sonar la voz distorsionada de Tom (tenía dos micros, básico para interpretar el repertorio de dEUS) y los primeros acordes de W.c.s. (first draft). A lo largo de los minutos que duró, y con la rabia contenida en el medio tiempo en que está basado la mayor parte del tema, llegamos a la descarga final de guitarras y distorsiones.
Siguiendo la tónica general del conciertazo que estábamos viendo, pasaron por If you don’t get what you want, Theme from Turnpike y Put the freaks up front. Un recorrido por los diferentes estilos de los discos, pero con la potencia del directo como nexo entre ellos.
Y llegó el momento del segundo tema “tranquilito” del set-list, Nothing Really Ends, justo antes de un momento muy esperado por todos. Comenzó a sonar For the Roses, la gente cantaba y se dejaba llevar sabiendo lo que se avecinaba, tremendo el tema en directo, en subida de intensidad y descarga sonora total al final.

Después le tocaría el turno a una fantástica Run-Ra y a tema y medio de canciones pausadas, ambas de su segundo disco, Serpentine y la primera parte de Little Arithmetics. A partir de ahí, el tema se volvió poderoso, eléctrico, salvaje, … vamos, como estaba siendo el concierto en su conjunto.
Se avecinaba el final y como prólogo al que sería el momento culmen de la noche, tocaron What we talk about (when we talk about love). Ya al acabar y sonar la primera nota de violín, comenzó la revolución en la sala y todo el público se puso a cantar Suds & Soda. Increíble, genial, botes, gritos, violin tocado como si fuese una guitarra, todos dándolo todo, público y banda. Esto puso fin al concierto.
No obstante, volvieron a salir para dejar una descarga de distorsión y una muestra del noise tan bueno en que convierten los temas en directo, este bis sería Bad Timing de su último disco, y como no iba a ser menos, dejó a todos maravillados.

Después de una hora y tres cuartos se encendieron las luces, ya no volvieron a salir al escenario, y me dejaron con ganas de volver a verlos de nuevo. Sonaron muy compactos, muy bien los tres componentes nuevos, voces (gritos en algunos temas) de Mauro Pawlowski y Alan Gevaert. En un tema salió incluso el afinador del violín de Klaas Janzoons a acompañar a Stéphane Missghers en la batería, tocando platillos. Y por supuesto, genial Tom Barman. Espero que esta formación dure y sigan en esta línea de conciertos, y confío en volver a ver pronto a dEUS.
Texto y Fotos: Roque.