Playa Club (A Coruña)
26 de Octubre de 2007.
Texto y Fotos: Sergio Méndez
Devastations no podían habernos visitado en una mejor época del año, con las hojas a punto de caer en tropel y la certeza de que aquel "nuevo año" agoniza ahora herido de muerte. El trío se plantó en Coruña con una furgoneta con matrícula alemana y no deja de ser curioso que además de la influencia musical que Nick Cave ejerce sobre ellos, siguiesen sus pasos desde Australia hasta Berlín, donde actualmente residen. Y aunque la ciudad alemana no esté tan lejos, poco de ellos había llegado a España, al menos hasta ahora. Sus anteriores trabajos fueron acogidos con una indiferencia que probablemente no les haga honor a tenor de ser una rara avis en el terreno que cosechan Tindersticks, Black Heart Procession o el propio Cave con Bad Seeds.
El poco público que se congregó en el Playa Club parecía el justo para poder catar con más intensidad su rock arrugado, íntimo y crepuscular. Plantaron sus figuras larguiruchas sobre el escenario; primero Tom Carlyon tomó su guitarra y comenzó a juguetear con sus múltiples pedales. Conrad Standish hizo lo propio con su bajo, el suelo comenzó a temblar. Por detrás un sinte elevaba las notas de "Oh me, oh my" y apuntalaba la nocturna atmósfera que la envuelve y que me había golpeado durante las últimas semanas. Además, así a primeras, confirmé ese extraño aire que se da Standish con Nick Cave. Las ropas ayudan: elegante y con chaqueta haciendo gala del aire canallesco y el andar presumido del que se cree irresistible.
"Yes, U", el disco que venían presentando, acaparó los primeros minutos de los poco más de sesenta que duró el concierto y ésto implicaba que la caja de ritmos que manejaba el batería Hugo Cran tuviese un protagonismo que a oídos de muchos parecerá superfluo, pero que ayuda a que las canciones no se alejen de sus versiones en disco, sobre todo con el matiz atmosférico que han querido darles. Así ocurre con "Black Ice", cantada por Carlyon y "The Pest", que parecen exprimidas de noches en vela colmadas de pensamientos taciturnos. Y aunque no son dados a los estribillos protagonistas, en "Yes, U" encontramos "Mistakes", que lo tiene, viniéndoseme a la cabeza otros grupos como los neoyorquinos Calla o The National. Aunque quizá no sea comparable a la intensidad del contaminado in crescendo de "Rosa", con un Standish que ya llevaba un buen rato en mangas de camisa presumiendo de los tatuajes que decoran sus antebrazos. Era uno de los momentos de la noche que culminaba con los desgarrados y sucios golpes de guitarra del delgaducho Carlyon.
Sin embargo me sorprendieron muy gratamente cuando recuperaron el pulso musical de sus primeros trabajos, más frágiles e íntimos. Aunque en el último incluyen la sencilla y deprimente "The Saddest Sound" con la que emocionan recuperando un discurso atormentado pero menos denso, fue con "Previous Crimes", de su primer álbum, cuando tocaron la fibra sensible y romántica. Quizá en el repertorio se echaba en falta el piano que acompañó a sus primeros discos y que en giras pasadas tocó Andrea Lee, que junto a Nigel Yang son dos de los más recientes colaboradores pero que no estuvieron presentes en el escenario..
También recuperaron "Take you home" que, como "Mistakes", es otra desgarrada canción que cuando llega al estribillo te dan ganas de gritar el "can i take you hoooome" que bordaba Standish, expresivo en sus gestos y a veces haciendo gala de una divertida mirada desafiante que aunque no le garantiza alcanzar ese summum llamado "carisma", puede que lo alcance si él y su música saben envejecer con criterio.
De su disco "Coal" también recuperaron, entre otras, "What's A Place Like that Doing in a girl like you?" pero se dejaron atrás "Sex & Mayhem". Curiosamente, cuando salieron para los bises sonó una voz de chica desde un lateral de la sala solicitándola. El solista rápidamente levantó la cabeza demostrando disfrutar de un exquisito oído para las voces femeninas y preguntó unas cuantas veces quién la había pedido. Para desgracia de su curiosidad, ella no se identificó.
Al firmante le queda un sabor de boca dulce. Quizá Devastations sean esa banda que buscaba tras decepcionarme The National con su aclamado y "perfecto" último disco. Prefiero imperfección acompañada de sentimientos a flor de piel.