Dolorock 08
10 de Septiembre de 2008



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 Dolorock 08
Texto y fotos: Javimetal

Mosteiro, Meis (Pontevedra)
23 de agosto de 2008







Que un municipio como Meis, que apenas alcanza los 5.000 habitantes, albergue un festival gratuito como el que nos ocupa, que crece año a año, y no sólo en público sino también en cartel, demuestra las ganas depositadas por la Asociación Cultural A’Baralla (la organizadora) en este evento. Porque aunque ahora empiecen a llegar diversos patrocinios y ayudas institucionales, que contribuyen a crecer, el secreto de este progresivo desarrollo no ha sido otro sino el buscar un cartel realmente competitivo con un presupuesto muy reducido. Y este año han vuelto a lucirse. Porque ya le gustaría a muchas poblaciones mayores contar el mismo día (o incluso en todas sus fiestas) con grupos como The Homens, CatPeople, Lagartija Nick, Vetusta Morla o X-Wife. Aunque claro, seguro que esas ciudades preferirán “bisbales y melendis varios" antes que apostar por estos grupos, que cobrando lo mismo entre todos ellos que el artista “radiofórmula” en cuestión, aseguran buena música durante más tiempo y contentando a todos aquellos que no nos dejamos convencer con esos productos prefabricados.

Hay que reconocer que siguen siendo fieles a su ideología: los grupos gallegos siguen siendo protagonistas (en esta ocasión con The Homens y CatPeople), y que incluso podrían haber sido más de no haberse bajado del cartel los vigueses The Blows.

Los primeros en sonar sobre la Plaza da Feira de Mosteiro (Meis) fueron los santiagueses The Homens. Y demostraron que se puede hacer power-pop en gallego sin ningún tipo de complejo. A la hora de comenzar su actuación, pocos éramos los que nos encontrábamos en el recinto, y de esos, la mayoría estaban apretándose en las barras para conseguir provisiones. Sin embargo, como quien no quiere la cosa, se fueron acercando a ver cómo se manejaban en el escenario esos tres vestidos con camisetas a rayas blancas y negras. Estaba claro que no eran el principal reclamo, pero eso no desanimó al trío. Sonaron razonablemente enérgicos y melódicos, desde la simpleza de la combinación clásica por antonomasia: bajo, guitarra y batería. Sin embargo, demostraron que a veces se cumple eso de que “menos es más”, y es que sus temas conectaban precisamente por esa sencillez, por esa pretendida naturalidad. Desgranaron su disco debut, “Tres”, y sonaron temazos como “Desaparece”, “Non podo máis” y “Calamar”, quizá los más aplaudidos entre un público que, mayoritariamente, los estaba descubriendo. A destacar: su interés por una imagen cuidada (aparte de tocar con la misma ropa, fueron galardonados con el premio al mejor videoclip en el Festival de Cans –sí, está bien escrito- por el clip correspondiente a “Calamar”), su soltura haciendo power-pop en gallego, casi como unos Green Day patrios, y su derroche de energía ante un público bastante frío en aquel momento, que los trataron como el inevitable grupo telonero, como si estuvieran viendo un “tráiler” más que una “película” ya empezada. A criticar: un sonido en el que apenas se entendía lo que cantaban.

A continuación saltaron al escenario CatPeople. Con ellos llegaron los primeros gritos histéricos de fans, y la sensación de estar ante un grupo al que el público había ido a ver a propósito. Sonaron impresionantes los vigueses. Demostraron que su Indie-rock, tan cercano a referencias actuales como Interpol o Editors, no palidece en la comparación con ellos. Es como si esa inevitable etiqueta que pesaba sobre su espalda como una losa, se la hayan sacudido de encima como prueba de su madurez, como una motivación más para seguir mejorando. De hecho, en su repertorio incluyeron temas que previsiblemente aparecerán en su próximo disco, llamando poderosamente la atención algunos temas muy bailables, como el posible nuevo single “Inside I dance”. Sin embargo, no sólo es que suenen estupendamente, es que poseen además un estilo ye elegancia que resultan magnéticos para el público. Si a eso le sumamos los temas de su fantástico debut, “Reel #1”, y un final apoteósico con incontestables interpretaciones de “Get up”, “Radio” y “Mexican life”, resulta más que notoria la satisfacción de los asistentes.

Estaba el listón alto, pero eso no le supuso ningún impedimento a Lagartija Nick para ofrecer un recital en el que demostraron por qué siguen siendo un referente del rock tras una más que dilatada trayectoria. Con un Antonio Arias pletórico después de superar las lesiones que los llevaron a suspender su actuación en el Sonorama’08 (había sufrido una en aparatosa caída un concierto al querer saltar hasta el público e impactar contra las vallas de seguridad. Como anécdota, algunos asistentes, a modo de broma, le gritaban “Antonio, tírate”), enfocaron su repertorio con muchas ganas, dejando patente que la potencia y contundencia de su sonido es su señal de identidad. Sonaron fieros, compactos, encadenando temas a piñón fijo, convenciendo a la parroquia allí congregada de que son uno de los mejores grupos nacionales, y que habían sido una alternativa de garantía para sustituir a The Blows. Lo peor de su actuación fueron problemas técnicos ajenos a la banda en la iluminación del escenario, que provocó que tocaran algunos temas casi a oscuras. Justo cuando se volvían a iluminar los focos, se arrancaron con “Lo imprevisto”, no sé si intencionadamente, o riéndose de la situación anterior. Un sobresaliente para los granadinos, que se fueron con una sonora ovación.

No obstante, no fue más que el calentamiento para el siguiente grupo en actuar: Vetusta Morla. Eran el plato principal del menú del Dolorock, y los que más público congregaron. Es increíble la manera con la que han conseguido enganchar a sus fans (entre los que me incluyo). Son posiblemente la banda revelación del año, y no ya sólo por las positivas críticas sobre su debut discográfico; basta con ir a un concierto suyo y ver la pasión con la que se chillan (a esos decibelios ya no se puede decir cantar) sus canciones por parte del público. Fue el concierto del Dolorock en el que se veían más manos levantadas, más gargantas desgañitándose, y donde se escuchaban las palmas más fuertes. Su espectáculo es muy (pero que muy) disfrutable, pero además son de agradecer sus intenciones de no repetirlo sistemáticamente. Por ejemplo, si lo comparamos con el que ofrecieron en el Cultura Quente 08 (como ya hemos reseñado en esta web), han sustituido temas en el repertorio por algunas canciones de su EP “Mira”, aunque por ellas hayan tenido que sacrificar algunas gemas como “Al respirar”. No sería la única sorpresa de su actuación: en la apasionada “La cuadratura del círculo” subieron un bidón al escenario para marcar el ritmo, ante el júbilo de los asistentes. Se trata de un espectáculo en el que el público se ve arrastrado por la marea a participar, como en los coros de “Sharabbey Road”, y en el que se crea una atmósfera colectiva de comunión con el grupo casi inverosímil si tenemos en cuenta que ha sido este año en el que han debutado. Porque si esto lo hace Bono, de U2, queda megalómano y egocéntrico. Pero si lo hace Pucho, de Vetusta Morla, resulta genuino y amable. Precisamente en esa actitud cordial y agradable considero que reside parte del encanto de esta banda, como después se demostró en su firma de discos tras el concierto. Un gran concierto, el más coreado y vibrante de la noche, aunque quizá no tan memorable como el del Cultura Quente (había muchos “repetidores” entre los asistentes).


Tras la actuación de los de Tres Cantos, era el turno de X-Wife. Los portugueses, en cuanto subieron al escenario debieron quedarse perplejos: si el recinto estaba lleno durante la actuación de Vetusta Morla, ahora quedaba menos de la mitad, unas 1500 personas. -y ese bajón refleja la magnitud que está alcanzando en el panorama nacional Vetusta Morla-. No obstante, se adaptaron enseguida a las nuevas circunstancias y empezaron a desgranar un repertorio en el que se mezclaban la electrónica, el rock, el post-punk y el Indie, en un estilo quizá más cercano a The Rapture o a The Bravery que a Bloc Party. Ofrecieron una actuación en la que dieron lo que se esperaba de ellos: un concierto lleno de ritmos bailables, con unas melodías muy joviales, impregnadas en el espíritu festivo que desprendía el carisma del cantante y del bajista de la banda portuguesa. Un descubrimiento para muchos de los asistentes, que bendecían la participación de este grupo con el título del mítico disco de Os Resentidos: “Menos mal que nos queda Portugal”.

Y con ellos se cerró una nueva edición del Dolorock 08, un festival que está “condenado” a crecer. Los carteles son cada vez de mayor nivel -y parece que así va a seguir siendo-, y siguen conservando la imaginación para sacarse iniciativas originales como la organización de firmas de discos por los artistas participantes, lo que demuestra que cuidan mucho al espectador, en un festival hecho con la cercanía de un concierto en una sala pequeña, con la ventaja de su gratuidad y con el cariño de una organización “familiar”, que no busca el lucro de manera indiscriminada como las que hay en tantos y tantos festivales que este verano han proliferado escandalosamente en nuestra península.

Desde aquí, me gustaría enviar mi más sincera enhorabuena a la organización, que ha conseguido consolidar la situación en el mapa musical de Galicia de un festival más que recomendable. Y os dejo con la pregunta del festival, realizada por Pucho: “¿Cómo se llaman los habitantes de Meis?” Os resultará útil para hablarle a vuestros colegas del Dolorock 09. Allí os espero.


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