![Manel_Playa_Club_[Portada].jpg](http://www.desconcierto.com/fotos/conciertos/2012/Manel_Playa_Club_%5BPortada%5D.jpg)
Con la pereza inicial como bandera, y haciendo esperar más de una hora sobre la cita programada a quienes nos habíamos acercado hasta el Playa Club de la ciudad herculina, los Manel decidieron salir al escenario como quien saca a regañadientes de la cama a un remolón estudiante que se enrosca en las sábanas. Como acuse de recibo nadie mejor que Martí Maymó, quién se dedicó los dos primeros tercios del directo a (pluri)parpadear como si se fuera a caer redondo en cualquier instante, a la vez que ocultaba disimuladamente sus bostezos de la ¿dilación de la juerga del día anterior?
Y es que no hace tanto tiempo desde que estos cuatro barceloneses abandonaran sus deberes en el colegio Coste i Llobera, donde se conocieron, para dar el pistoletazo de salida a su tan exitosa aventura musical. Esa que los trajo a Galicia por primera vez gracias a SON EG y Coconut Producciones para presentar en cuatro directos el enorme disco que es “10 milles per veure una bona armadura” (WEA, 2011), hito nacional al colocarse como el álbum catalán más vendido dentro del territorio español en la semana de su lanzamiento.

Con esas credenciales, todos los trazos imaginados hacían pensar en una velada para enmarcar sobre el escenario, pero ni la banda, ni la sala, ni mucho menos una gran parte del público asistente (con sus desvinculantes y desagradables conversaciones) contribuyeron a hacer del concierto un hecho memorable.
Guillem y los suyos estrenaron la noche con ‘El Miquel i l’Olga tornen’ en ese formato acústico que evoca siempre al sonido mediterráneo de sus antecesores y maestros, donde la escueta percusión y el simple acorde de cuerdas generan esa melodía que interiorizas e identificas sin haber un porqué. Tras la primera intervención, presentación y agradecimiento, continuaron interpretando las nuevas composiciones de su segundo disco, con canciones como ‘La bola de cristall’, donde la calibración de la batería y la acústica del emplazamiento comenzaron a hacer de las suyas…. Inconvenientes que tuvieron más consistencia en ‘El gran salt’, pues las armonías vocales disonaban en exceso para con la belleza de la pieza de estudio.
Abandonaron el nuevo álbum para girar al ‘Pla quinquennal’ de su debut discográfico, donde la masiva sonoridad de la poca percusión, junto a la palabrería innecesaria del (no) respetable público… estableció la actitud dominante que merodearía al show hasta la recta final del primer tramo, penalización que influyó demasiado en el resultado.

La carencia de las intersecciones vocales y los pequeños arreglos (más allá de que no los emplearan premeditadamente) descompensaron e hicieron mella, más si cabe, después de la primera intro anecdótica que Guillem Gisbert nos contó sobre cada uno de sus compañeros de grupo. Como si de una justificación intelectual de los temas cantados fuera, el líder, quién básicamente fue el único que se comunicó con el público, soltó (con buena intención) unos interminables monólogos de corte humorístico (con poca chispa sea dicho de paso) en los que justificaba las historias que iban a interpretar, vinculándolas a hechos reales vividos por sus compañeros, asociando así ‘Ceràmiques Guzmán’ al bajista Martí (anotarse a un gimnasio y enamorarse de la chica del mostrador), ‘La cançó del soldadet’ para Arnau Vallvé (los alocados pensamientos de la infancia) y finalmente ‘Aniversari’ para Roger Padilla.
‘Boomerang’, ‘Nit freda per ser Abril’ y ‘Dona estrangera’ se incorporaron al tracklist sin pena ni gloria, para luego mejorar el rumbo, esta vez sí, con el silbido colectivo de la preciosa ‘En la que el Bernat se’t troba’, que consiguió aliar por fin a todos los presentes en lo importante, que era la música y la melodía de las canciones de los catalanes. Acto refrendado con la divertida unidad escénica con la que se llegó al final de esta pieza, logrado gracias al unísono tatareo del estribillo con voces y silbidos entregados y dirigidos por Guillem desde el púlpito, como si de un verdadero director de orquesta se tratara.

Desde ese momento la noche y la actuación mejoró sin pero alguno. Quedaban por delante los temas más afamados y esperados, y a pesar del insoportable y maleducado vocerío que ya es una costumbre por estas tierras, los cuatro miembros del grupo (especialmente Martí) parecieron espabilarse de su letargo y asumieron el control de los acontecimientos.
Una detrás de otra, fueron cayendo con estilo las melancólicas ‘Flor groga’, ‘Roma’ y ‘Captatio benevolentiae’ para preparar la recta final con las coreadas y exclamadas, por sólo una parte de los asistentes, ‘Ai, Dolors’ y la definitiva y brillantemente interpretada ‘Benvolgut’ que fueron en cierta manera ajadas por ese considerable número de personas que continuaban incordiando el recinto y que condujo a algunos enfrentamientos verbales que se elevaron por encima del tono de las canciones para lástima de todos.

Sosegado un poco el ambiente y tras una pequeña pausa, los de Barcelona se subieron de nuevo al escenario para entablar la pausada ‘Criticarem les noves modes de pentinats’ dominada por el ritmo del ukelele del frontman, canción que extendieron hacia la parte final para enlazarla con su conocida versión del ‘Common People’ de los británicos Pulp, muy bien recibida por el público y que de nuevo condujo al cántico colectivo para calmar las aguas.
Y nunca mejor dicho, pues con ‘Al mar’ pusieron fin al bis. Levantada nuevamente con el coro de todos, y dirigidos por Guillem, que ordenaba al público entonarla por partes según nuestra localización, decisión ésta que divirtió y nos entretuvo durante un buen tramo, haciéndonos olvidar a algunos las partes menos buenas del directo.
Contenidos, dejaron sus instrumentos musicales y se retiraron de nuevo al camerino. Aparecieron cuando la mecha comenzaba a apagarse y agradeciéndonos nuestra reclamación, ofrecieron un único tema, previo a un extenso monólogo de corte bucanero, que devino, tras unos cuantos minutos de cazallero cántico “de rabia pirata”, en la póstuma ‘Deixa-la, Toni, deixa-la’, interpretada a pleno pulmón por todos para dejar al menos un buen sabor de boca en el punto final.

Lo que prometía ser una buena noche de directo, no cuajó, no colaboró ninguno de los elementos que debían dar lugar a esa buena finalidad. No parecen los Manel un grupo para tocar en una sala, pues sus acústicas y delicadas composiciones merecen la defensa de ser mostradas en teatros y recintos de buena resonancia. Tampoco ayudó su relativo desdén y apatía para vincularse con los asistentes más allá de las monótonas palabras de su líder, y por supuesto, no colaboramos nosotros, ya que de las diez primeras filas para atrás nos autoreventamos el show, y eso, a pesar de todos los esfuerzos que uno haga por centrarse en lo que ha venido a presenciar, consigue desmontarle todas las pretensiones y tener que resignarse a salir de la sala con cara de vergüenza ajena. Tiempo para verlos de nuevo tendremos. La próxima vez será…

Canciones interpretadas en el directo:
01. El Miquel i l’Olga tornen
02. La bola de cristall
03. El gran salt
04. Pla quinquennal
05. Ceràmiques Guzmán
06. Boomerang
07. Nit freda per ser Abril
08. Dona estrangera
09. En la que el Bernat se’t troba
10. La cançó del soldadet
11. Flor groga
12. Roma
13. Aniversari
14. Captatio benevolentiae
15. Ai, Dolors
16. Benvolgut
Bis 1
17. Criticarem les noves modes de pentinats
18. La gent normal
19. Al mar
Bis 2
20. Deixa-la, Toni, deixa-la
Fotos por Scduso2
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