La música electrónica y las sesiones increibles fueron sucediéndose. Desde Ángel Molina a DJ Vibe, pasando por revelaciones sorpresa e incluso un apagón que sorprendió a los asistentes. El Festidance seguía dándonos vibraciones que no nos iban a dejar impasibles ante nada.
The Youngsters cedieron el turno a Ángel Molina, que fue el primero en gozar del lleno, algo más de 5.000 personas, según la organización del evento. El barcelonés marcó un ritmo subidito de BPMs que caldeó el ambiente de una manera explosiva.
Fue uno de los momentos más álgidos de la noche, cuando acababa de llegar toda la gente con las pilas cargadas y nada más entrar por la puerta tienen el espectáculo en bandeja de plata, lo que provocaba su entrega total, justo antes de que el alcohol y otras cosas (vi muchas... muchas cositas por ahí) empezasen a pegar el efecto de bajón. Sin embargo Molina es conocido porque abarca un ramillete de estilos cuando pincha, y yo, personalmente, creo que cayó un poco en el terrible error de la monotonía esta vez. Estuvo bien, pero podría haber estado bastante mejor, teniendo en cuenta sus recursos.
Mientras Molina no daba el nivel que podría dar, abajo, en el escenario Xacobeo, una estrellita comenzó a brillar con luz propia. Os estoy hablando nada más y nada menos que de Miss Sheila. ¿No os acaba de sonar del todo verdad? Pues tomad nota, porque esta chica (por fin, chicas pinchando, debería haber más... y hubo más...) tiene un enorme talento. Es un diamante en bruto, y si se topa con la gente adecuada en su camino su carrera podría
ascender muy alto.
Apenas se la veía bien en el escenario, pues estaba mal colocado con respecto a la luz y los efectos de los focos hacían una zona oscura donde ella pinchaba. Así que uno escuchaba esos ritmos y esos efectos tan dispares y a la vez tan bien mezclados sin ver bien la figura de la responsable y se sentía como en una sesión de un DJ misterioso. Mi compañero y yo nos pusimos manos a la obra (¡somos terribles cuando hacemos eso!) y no sólo averiguamos de quién se trataba, sino que además nos concedió una mini entrevista tras su actuación. Esta mini entrevista la podéis ver aquí.
Mientras Sheila se lucía abajo, arriba le tocaba a Stacey Pullen comerse el marrón de sustituir a Jeff Mills. Pero Pullen no tiene un pelo de tonto y sabía que tenía que hacer algo especial. Y vaya si lo hizo. Le ganó por goleada en calidad a Ángel Molina. Después de todo, Pullen viene de criarse en los mejores ambientes de Detroit, donde nació gran parte de la música electrónica actual, y donde se producen algunos de los mejores ritmos techno del planeta.
Alternó una gran variedad de ritmos e instrumentos. Hizo saltar a toda la pista y hasta se lo pasaba tan bien que él mismo saltaba mientras pinchaba. Pullen pulió con todo. Ecualizó unos minutos los bajos hasta el límite, llegando al punto de que los tremendos altavoces allí instalados llegaron a distorsionar. El sonido fue bestial, así como la calidad de sus mezclas; si te ponías delante de los altavoces el chumba chumba te golpeaba la cara. Tremendo Pullen, no sabe nada el tío. Hizo que la gente no sufriese tanto por la ausencia de Mills.
Pullen y Sheila debieron quedar como mínimo tan sorprendidos como todos los allí presentes cuando a las 3:06 exactamente se fue todo al garete: la luz, el sonido, todo. Apagón general. Bueno, el silencio duró apenas una fracción de segundo, porque de inmediato los silbidos y el griterío hacían competencia al volumen que se escuchaba hacía unos instantes. Gente corriendo y gritando, miembros de la organización corriendo con linternas... si la cosa duraba iba a acabar mal.
Rápidamente se encendieron abajo, donde había más oscuridad, las luces de emergencia. Eso calmó los ánimos. Todo el mundo empezaba a rumorear: que si demasiado atronador el sonido y los fusibles no aguantaron, que si esto y lo otro... ya os podéis imaginar. Pero lo preocupante es que rápidamente comenzó a propagarse de nuevo el rumor que sospechaba que aprovechando la festividad del Apóstol y la estancia en Santiago de miembros de la familia real se podría producir un atentado terrorista.
Entonces, todo el mundo se puso a llamar por teléfono como frenéticos. Anteriormente, durante los Conciertos del Nuevo Milenio, hubo numerosas quejas por el mal funcionamiento de la cobertura móvil en la zona del Monte del Gozo. Por suerte esa noche ya estaba resuelto y hubo ancho de cobertura para todo el mundo. A las 3:10 se restauró parte la iluminación, y a las 3:13 se restauró el sonido. A las 3:17 todo funcionaba a plena potencia.
Fueron pocos minutos, pero me dejó impresionado lo rápido que ardió la pólvora con tan poca chispa. El apagón no fue sólo en el Festidance, sino en buena parte de Santiago, y no tuvo que ver nada con el Festidance. En todo caso podríamos pensar que la imensa cantidad de potencia eléctrica del Festidance, unida a la tremenda potencia que se consumía en la Alameda (las atracciones) y la potencia de luces de la cuidad (engalanada para la ocasión) fueron demasiado para una localidad como Santiago.
Pullen y Sheila tuvieron que empezar de cero y tranquilizar a la gente, pero lo cierto es que no les costó esfuerzo alguno.

Tras Pullen le tocó a Paco Osuna, un barcelonés que inició su carrera en Valencia, luego estuvo en Ibiza y compartió cartel con los mejores internacionales en diversos países. Así que cabía esperar que Osuna pusiese en práctica lo aprendido en tan buenas escuelas, y así fue. Exhibió un tech house acompañado de muchos efectos. Su sesión estuvo realmente bien, pero bueno, me temo que Pullen le había dejado la cosa bastante difícil como para poder superarlo.
Cuando arriba le tocó a Osuna abajo le tocaba a probablemente el más popular DJ de Portugal: DJ Vibe. Se tomó su tiempo en observar dónde tenía todo instalado y cómo estaban dispuestos los demás aparatos, hizo un par de preguntillas a un técnico y luego manos a la obra. Parece como si Vibe se hubiese puesto de acuerdo previamente con Pullen, porque también le metió caña de la buena a los altavoces. Hizo una sesión verdaderamente variada, y el público se mostró muy agradecido, pero realmente creo que mucho mérito se lo 
debe a Miss Sheila, que se lo dejó a punto de caramelo.
Cuando Vibe terminó su sesión fue muy felicitado y fotografiado por muchas personas. Estaba cansado, sudando bastante tras la entrega realizada. Creo que le sentó estupendamente el reconocimiento de su esfuerzo, no obstante, lo noté algo esquivo, como deseando marcharse lo antes posible para el camerino.
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