A Estrada (Pontevedra)
31 de Marzo de 2006.
MarzoPOP 2006.
Texto: David Watts.
Se vé que Gary Louris echaba de menos la carretera tras la disolución ¿permanente? de The Jayhawks, así que habló con su vecino en El Puerto de Santa María, Paco Loco, y su amigo Kraig Jarret Jonson y decidieron marcarse unas fechas por la geografía española para matar el gusanillo. Los organizadores del loable MARZO POP de A Estrada pensaron que era una buena oportunidad para tenerlo en el escenario del teatro de la localidad y allí lo dejaron. Si uno no es amigo del encorsetamiento que marcan las butacas de una sala diseñada para otros menesteres alejados del rock’n’roll, en caso de un concierto acústico, parece perfectamente asumible, e incluso ventajoso.
Tras tres canciones de Johnson entró la estrella de la noche, de negro, con una bufanda y sus sempiternas gafas plateadas. Quedó claro que, si bien no son multitud (el teatro no se llenó del todo y no había brotes de violencia en la taquilla para conseguir una de las limitadas entradas puestas a la venta como uno podía sospechar), The Jayhawks han dejado unos cuantos seguidores fieles. La ovación inicial solo es comparable a la final que, tras dos horas de concierto y un Bad Time apoteósico, le dispensó un público totalmente entregado.
Cuando se quedaba él solo, con su acústica y su harmónica y tiraba del repertorio clásico de la banda todo el vello de todos los cuerpos que poblaban el minúsculo auditorio se erizaban automáticamente. Cada vez que se reconocía un tema, el público rompía en aplausos. Irrepetible escuchar a todo el auditorio hacerle los coros de Save It For A Rainy Day a falta de otro músico sobre el escenario, ver como se desenvolvían temazos como Two Hearts, Angelene o Setting Down Like Rain sin ningún acompañamiento o poder oir en directo la versión del Waiting For The Sun que se incluía en el CD extra de Rainy Day Music. Una confirmación de que, cuando hay buenas canciones, no hacen falta adornos
“Peros”: pues si. Paco Loco no es batería, y aunque resulte simpático, su aportación era más bien pobre y, en alguna ocasión, incluso molesta. Los temas nuevos (supongo que del eminente album de Golden Smog) eran alargados en demasía con los recursos que disponían sobre el escenario, aunque, como en el concierto de Capitol, nos hace esperar impacientemente la publicación del disco.
A la salida, como siempre, tanto Gary como Kraig se mostraron simpáticos, comunicativos, dispuestos a todo para agradar a sus fans y que se vayan con una sonrisa a su casa (y posiblemente después de secar alguna lagrimilla).
David Watts.