Texto: Dr. Chou
Fotos: Roque
Ponte Caldelas (Pontevedra).
24 de Agosto de 2007.
Cuando llega esa deprimente época de finales de agosto, en que gran parte de nosotros se ha dejado ya el sueldo en Summercase, FIB, Primavera Sound, Contempopránea, y eventos varios (y en alcohol, mucho alcohol), hay dos palabras que suenan a algo mágico: Entrada gratis. Si a eso le sumas un gran cartel, una gran labor del boca a boca, y una organización que ya quisieran muchos otros, el éxito, cuando menos de público, está garantizado.
La primera edición del Lolapop cumplía esos requisitos, y alguno más, que se hizo notar incluso media hora antes del inicio de los conciertos, cuando servidor llegaba a Pontecaldelas. Un escenario y un equipo de sonido envidiables, que garantizaban que factores externos (tan frecuentes en este tipo de eventos, sobre todo en primeras tomas de contacto) no influyesen negativamente durante el resto de la noche.
Portrait comenzó a tocar bajo el síndrome del primer grupo, del que abre el cartel, del que todavía no cuenta con el apoyo del público, salvo de un grupo de amigos, bastante activo por cierto, y de algún que otro madrugador. Los gallegos dieron un concierto, que, sin ser brillante, si merece nota. Recordando a los Sunday Drivers en su faceta más amable, y con varios artistas invitados, entre ellos la violinista Sara, pluriempleada, pues poco más tarde repetiría con Nadadora. Merecen atención en el futuro.
Fantasma #3 dieron un concierto más que correcto, teniendo en cuenta lo complicado que parece a priori defender “Los amores ridículos” en directo, y el hándicap de que con un repertorio tan escaso no parece fácil llenar tres cuartos de hora de música. Pau, Delarrosa y Sergio saben jugar su papel, defender su rol a la perfección, en algo así como el serio, el duro y el payaso (algún día este país reconocerá todo el aporte que Vinadé ha hecho al panorama indie estatal, y lo convertiremos en una pseudo-leyenda, como ya lo es el grupo en el que nació). Nace un grupo más que interesante, que habrá que ver si tiene continuidad y suma a Aguafiestas, No more dramas o La chiflada del paraguas más material, con el fin de poder acaparar más protagonismo en el catálogo de conciertos y festivales estatales.
Igloo tuvieron que improvisar sobre la marcha, y echarles un cable a Nadadora, que debía tocar a esa hora, pero todavía estaba pendiente de la llegada de Gonzalo Abalo, que había perdido el avión en Madrid, y sobrevolaba en ese momento algún lugar de Castilla. Vienen de estrenar Ep, Una luz de estío glacial, que mejora la potencia que podían aportar al directo cuando únicamente contaban con su primer disco. Los apadrinados de Ernie muestran una cara muy distinta en sus conciertos, mucho más dura, más potente que las grabaciones, y más agradecida de presenciar. Quizás un poco planos, con el favor de jugar en casa (ganaron de calle el concurso de grupis), pero comienzan a hacer méritos para tenerlos más en cuenta, si bien el número de conciertos dados por la formación últimamente no es escaso. Próximamente, Navalpop.
Nadadora empezaron con algo de retraso, con un Gonzalo todavía sudoroso por el sprint, y con lo que lleva camino de convertirse en tradición cuando tocan los de Ogrobe. Rotura de cuerda en el segundo tema. Además, algún problema de sonido al principio, algo que no sucedió en otros conciertos.
“Hablaremos del miedo” es un disco enorme, más maduro, y en el que se acepta la derrota, después de ese alegato de defensa de la inmadurez, de la adolescencia, del amor, que era “Todo el frío del mundo”. Esa derrota que se niegan a aceptar en sus directos, que son cada vez más intensos. Siempre fueron correctos, pero no siempre conseguían transmitir. Ahora parece que con temas como “El bosque”, “La forma”, “Frágil” (uno de los temas nacionales del año), o los celebrados “12:01 a.m.” y “Plásticos y metales”, único tema que sobrevive de aquel prometedor “El cielo de antenas”, la asignatura está más que aprobada. No fue, ni seguramente se le acercó, el mejor concierto que tengo visto por su parte, pero parece que en el futuro acudir a un recital suyo es garantía de que se le ponga a uno la “gallina de piel”.
Maga me dejó un sabor de boca contradictorio. Por una parte, los andaluces garantizan un directo siempre más que correcto. Suele pasar cuando eres realmente bueno. Por otra, la sensación de que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Desde su debut, “Bidimensional Ep”, han ido bajando el listón. Un gran primer disco, un correcto (quizás soy benévolo) segundo, y un tercer trabajo que se debería intentar olvidar cuanto antes. Era la tercera vez que presenciaba un concierto suyo, y lo cierto es que fue la que menos me gustó. Quizás fue el cansancio acumulado, quizás el no verlos en sala, quizás su poca originalidad (cinco años después siguen creyendo sorpender al tocar “No mires a los ojos de la gente”), pero a mí no me convencieron. En vista del éxito cosechado, se ve que no fue una sensación especialmente extendida, debemos reconocer el poder de grandes temas como “Diecinueve”, “Dardo y Alicia” o la eterna “Agosto Esquimal”.
Cerraban cartel los barceloneses Dorian, triunfadores del año, protagonistas de minutos musicales en televisión, y autores de su casi único “Cualquier otra parte”. Matizo. Casi único buen tema de su segundo trabajo “El futuro no es de nadie”. Y es que resulta desolador como un grupo en el que tenía depositadas unas enormes esperanzas, después del brillante estreno que supuso “10.000 Metrópolis”, cambia el guión de forma tan brusca, probablemente porque al fin y al cabo de lo que se trata es de vender (por cierto, lo han conseguido, y mucho) y edita...en fin, esto. “Perdidos en la noche espiral, bailaremos hasta el amanecer...”, “Dice la derecha que en este país algo está cambiando, y vamos todos hacia el caos. Dicen las encuestas que el futuro va a ser duro para quien no esté dispuesto a pasar por el aro....”. En fin, estemos de acuerdo cuando menos en que como letristas no destacan. Al igual que con Maga, debería reconocer mi derrota, y aceptar que mi punto de vista no fue el de la mayoría de la gente, que los convirtió en grandes triunfadores de la primera edición del Lolapop.
La fiesta continuaba, con varios dj´s en distintos locales de Pontecaldelas... pero eso ya es otra historia.