Micah P. Hinson y Erick Messler en Vigo
25 de Febrero de 2006



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Micah P. Hinson y Erick Messler en VigoClube Vademecum, Vigo.
16 de Febrero de 2006. Fiestas Primavera Sound 2006.
Texto: Sopresa II.
Fotos: Sierjo.



Micah P. Hinson fue el protagonista del concierto de presentación del Primavera Sound 2006. Los promotores del Primavera nos prepararon una noche de jóvenes talentos de la nueva canción americana que gustó especialmente a los que habían asistido al festival el año pasado.

Le tocó “calentarnos” a Erick Messler, joven promesa del folk americano de alcoba y susurro. Pero aquello no era una alcoba. Messler salió sólo con su guitarra e interpretó un repertorio sencillo, suave y melancólico salpicado de miradas de recelo, miedo y de alguna referencia a su recién editado cd “Dreaming In The Royale Oaks” que - ¡si! - ya podíamos adquirir allí mismo, en el sofisticado tenderete. Fue media hora agradable pero un tanto insípida, seguramente deslucida por la situación y por no estar familiarizados - al menos yo - con unas canciones que se deshacían nada más salir del cuerpo de Messler. Lo cierto es que el tío llevaba unas botas de cowboy que molaban mucho.

Erick - Cowboy - Messler

Al poco rato oímos unos tacos en inglés que se acercaban. Los mismos tacos de siempre pero organizados en unas combinaciones que hicieron que me temblaran las piernas y que derramara alguna lágrima pensando en el pobre de Shakespeare, harto de revolverse en su tumba. Detrás de los tacos venía Micah Paul Hinson y su banda, The Gospel of Progress, y yo no pude evitar alegrarme, porque lo cierto es que me gustan.

Es fácil dibujar el esquema típico de una canción del tejano: empieza él sólo con un arpegio o con unos acordes bien separados, dejándolos sonar. Luego abre la boca y de ahí sale una especie de quejido de cincuentón ronco maltratado por la vida. Este quejido se va moldeando a medida que emana los ardores que lleva dentro, letras simples, directas, emocionantes; hasta que los ardores toman el mando, entran bajo y batería con cierta intensidad y el quejido del principio se convierte en un berrido más bien brutal/death y Micah empieza a derramar napalm. Esto del napalm sólo sucede en directo. En disco las canciones son más dulces, más contenidas pese a puntuales subidones de intensidad. Cada detalle está cuidado: hay vientos, preciosas líneas de piano, cello, slide...una calidez excepcional en cada fraseo y en cada silencio.

Micah P Hinson calentando

El recital, que transcurrió en un ambiente muy distendido, con un Micah P. bromista y desenvuelto, comenzó con tres piezas de su único LP editado hasta el momento “Micah p. Hinson and The Gospel of Progress”: “Close your eyes”, la muy Leonard Cohen “Beneath The Rose” y “The Possibilities”, que supuso el primer pico de intensidad del concierto. Luego intercaló algunas de su mini-LP “The Baby and The Satellite” (“The Day The Volume Won”, “The Leading Guy”...) y hasta nos adelantó un nuevo tema, muy country, llamado “Digging The Grave” que verá la luz junto con su nuevo álbum posiblemente a finales del 2006. Tanto en éste como en otro par de temas, el señor Hinson estuvo acompañado por una ráfaga de sonido de banjo que, si no me equivoco, salía de detrás de la columna que hay en frente del escenario del Vademecum. Allí detrás debía estar también el bajista. Puede que incluso fueran la misma persona. Lo ignoro.

Así, entre algún shitty mutherfucker y varios fuck this shit, fue desarrollándose el concierto, que ganaba en distorsión a medida que se acercaba a su desenlace. En la recta final sonaron una emocionante “Don´t you”, una muy emocionante, lenta y larga “The Day Texas Sank To The Bottom Of The Sea” y una emocionantísima “Patience” que acabó con la - pobre - resistencia del batería y con el concierto como tal. Luego, a modo de bis, Micah volvió sólo para tocarnos una versión del “This Old Guitar” de John Denver que dedicó a su padre.

Ya está Micah P de pié

No fue apocalíptico ni colosal ni flojo ni complaciente. Los que ya lo habían visto el año pasado en el Primavera o en el propio Vademecum lo encontraron esta vez un poco menos espasmódico y vibrante, pero el buen sabor de boca fue general y la experiencia pudo ser redondeada después de la actuación gracias a la simpatía del joven Micah, que accedió con una agradecida sonrisa en los labios a decirnos tacos al oído.

Sorpresa II.

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