Sala Capitol, Santiago de Compostela.
12 de Noviembre de 2005.
Texto: David Watts.
Había mucha expectación en Santiago para ver a Nacho Vegas en directo. El asturiano ha ido poco a poco ganándose un prestigio y su audiencia ha ido creciendo paulatinamente hasta llegar a su estatus actual de artista-maldito-pero-un-poco-menos. Parece que su propuesta musical ha conseguido trascender los círculos más elitistas en los que nació, sin renunciar a sus principios pero añadiendo en cada disco los matices suficientes para resultar interesantes.
Buena entrada en Capitol y audiencia entregada desde la inicial Cerca Del Cielo. Las Esferas Invisibles se han transformado en un grupo más correoso que antaño. Más potente. Perfectamente engrasados. No son unos virtuosos, ni falta que hace. Cubren perfectamente a Vegas añadiéndole una suerte de muro sónico, de colchón instrumental sobre el que el cantante puede navegar tranquilamente y explayarse en sus obsesiones. Por su parte el ex Manta Ray se encuentra en un momento dulce musicalmente hablando. Tras tres discos y numerosas publicaciones de pequeño formato ha encontrado su voz propia, su registro más apropiado. Ahora es un mejor cantante. Con una puesta en escena totalmente sobria el asturiano fue dejando caer sus temas sin apenas hablar. Haciendo hincapié en su reciente Desaparezca Aquí aunque retomando canciones de sus anteriores trabajos pasadas por un filtro de lo que hoy en día es el sonido de la banda. Las veces que Nacho Vegas se dirigió al público fue para ejercer de Storyteller. Pausado, serio aunque las historias resultaran simpáticas, ahondando más si cabe en el tono sórdido de sus letras. Algunos puntos álgidos como la muy celebrada El Hombre Que Casi Conoció a Michi Panero o El Salitre (con una estrofa cantada a capella que nos puso los pelos de punta) marcaron un concierto intenso y completo, brillante por momentos, denso en otros, pero satisfactorio en general.
La Canción de la Duermevela con un tratamiento noise sorprendente y con una concesión inconveniente a la teatralidad (Nacho Vegas ojeando una revista mientras cantaba) sirvió de cierre al concierto. En los bises retomó la versión de Townes Van Zandt que aparecía en Actos Inexplicables bajo el nombre de Miss Carrousel y un tema de su nuevo ep que suena a su adorado Nick Cave que tira para atrás. No acabó ahí porque volvieron una vez más al escenario para rematar la faena con El Jardín de la Duermela. Seguirá creciendo y, si su salud y excesos se lo permiten, aún nos entregará un par de obras más para el recuerdo.
Redactor: David Watts.
RSS Suscripción
:: :: Hemeroteca :: :: Aviso Legal :: :: Agenda antigua :: :: Enlaces :: :: Contacto :: :: Staff