Lugar: Mojo (Santiago de Compostela)
Hora: 22:30
Aforo: lleno.
¡Al fin! Durante los últimos meses uno tenía la sensación de estar perdiéndose algo. Tras aquel ya mítico grito femenino que golpeó mis oídos durante el concierto de Sunday Drivers ("sois mejores de lo que jamás llegarán a ser Niño y Pistola") y el avistamiento de Pajulas (en desConcierto exigimos un máster en cotilleo antes de integrar a alguien en la redacción), uno tenía curiosidad por conocer qué tipo de música haría un grupo con un nombre tan llamativo y violento. ¿Punk-rock? ¿Heavy? ¿electro-friqui-pop?
Así que me dirigí raudo a la cita con estos chicos del Sur de Galicia en el Mojo, un local del ensanche compostelano que apuesta por la música independiente y el ambiente retro. Con un retraso que ciertamente les compensó (pues a las 22:30 todavía no se había llenado el, cierto es, pequeño local) subieron al escenario Manolito (voz y guitarra acústica), Moncho (guitarra acústica y coros), Kike (batería) y Álvaro (bajo). En ese momento el local estaba a rebosar y la eminente audiencia incluía a gente como la solista y guitarrista ex-Juniper Moon (recientemente se han separado), un profesor de Otorrinolaringología (ya, con la cara que se te ha quedado a tí me quedé yo al ver a aquel hombre trajeado entre el público) o el joven que va a retirar al personaje más famoso de la televisión de Galicia, el metereólogo Santiago Pemán ("o home do tempo"), y que rompe moldes en ese canal con su larga cabellera.
Pero Niño y Pistola no estaban entre extraños pues rodeándome había unos cuantos "agitadores" que calentaban el ambiente. La primera curiosidad es que, todavía no conozco la razón, si es por convicciones o practicidad, pero el grupo ha renunciado a las guitarras eléctricas y todo su repertorio se nutre de los cálidos sonidos de las guitarras acústicas; un repertorio que, nada más lejos de lo que el nombre del grupo deja entrever, desprende pop amable, unas veces más sonriente ("yourmedication") que otras ("killme"), valiéndose de juegos de voces y coros suaves, jugueteando con el clásico sonido de las guitarras acústicas y mostrando una actitud sobre el improvisado escenario que buscaba la implicación del público.
A pesar de que su maqueta "Qué pistola ni qué niño muerto" contiene 4 temas, su repertorio es muy amplio y sólo echaron mano de un par de composiciones ajenas, destacando la vitoreada "Dancing Queen" en los bises, tan celebrada y coreada por la audiencia que ví peligrar mi integridad física. Cierto es que el sonido no fue el mejor, sobre todo porque la voz sonaba bastante baja y un tanto "enlatada", pero quizá lo peor es la actitud del público cuando no es capaz de respetar la propia música; jamás comprenderé a esa gente que se pone a hablar a gritos durante un concierto, y no para decir tres palabras precisamente.
Mención aparte merece su maqueta, pues no puedo ocultar que su diseño y minuciosidad me han sorprendido gratamente, en la línea de lo que puedes encontrarte en la web oficial de Niño y Pistola, donde ya podemos escuchar sus canciones y divertirnos un poco navegando por ese peculiar mundo en el que los niños jamás deberían tener una pistola cerca, sino una alegre canción que cantar.