Festival Tímpano
Grande Auditório da Casa das Artes de Famalicão
Con esta crónica del concierto de Perry Blake estrenamos colaboración con Rui Ribeiro, responsable del weblog Som Activo...
Cuando en 2002 Perry Blake visitó nuestro país (Nota del traductor: Portugal) en la presentación del excelente "California", apenas se hizo acompañar de un guitarrista. Por eso en el Teatro Sá da Bandeira, quedé con la certeza de que allí faltaban muchas cosas y que desnudar sus álbumes en directo, sobre todo "California", era una ardua tarea. Tres años después, el músico irlandés regresa con un contrabajo (esporádicamente guitarrista) y un piano. Esta vez eso supuso toda la diferencia, incluso que se sintiese en algunos momentos la falta de algo de comfort en las composiciones...
Presentando mundialmente el nuevo, bello y probablemente mejor álbum hasta la fecha ("The Crying Room"), Perry Blake se muestra más de una vez incapaz de enfrentarse al público de la misma forma que alguien que es forzado a encarar a un toro. Continua casi siempre sentado (incluso ahora que la silla no tiene aire de trono), intenta bromear comparando la cantidad de whiskey en el vaso a un Pub irlandés, pero es definitivamente un poeta que compone (bellas) canciones de amor...! "A algunas personas les gusta el rock, a otras les gustan las canciones bonitas de amor", dice antes de "Pretty love songs", nombre que inspira el título del libro que el cantante editó con Quasi Edições (uno de los co-organizadores del Festival) - "These Pretty Love Songs".
A la nueva grabación fue a buscar luego "Forgiveness" y extrañamente sólo una vez más pasó por allí... Paseó sin embargo por la restante discografía, dando prácticamente la misma atención a todos los discos, siendo siempre muy aplaudido cuando entraba en "Still Life" y en el homónimo "Perry Blake", álbumes que le valieron el culto que tiene entre nosotros. Ni Kimmo Pohjonen o Lhasa de Sela abarrotaron la sala de esta forma.
Su música y su presencia crearon un concierto intimista, tímido, de una llamativa simplicidad que aturdió al público con bellas canciones de amor, tristes... Y en los bises, muy solicitados, hubo tiempo para algo diferente: un tema country que, como dijo, "probablemente nunca aparecerá en un álbum. ¡Fue compuesto en una noche de muchas copas!". Que contrarió el resto del setlist no hay duda, que mostró otra vena del crooner irlandés también... El anti-zen perfecto surge para marcar el final de una actuación de quien muchos daban por acabado... ¡No lo está!
Texto y foto: Som Activo