Texto: Aquisgran
Fotos: Xavier Valiño y Roque
Barcelona
1, 2 y 3 de Junio de 2007
Esta nueva edición del Primavera Sound era el tercer año que el Festival se hacía en el recinto del Forum y, a priori, la que más expectativas había creado debido a un impresionante cartel que, aunando propuestas arriesgadas y artistas ya consagrados, y con la colaboración del festival Británico All Tomorrows Parties que programaba un escenario (el ATP), consiguió eclipsar el de cualquier otro festival español este verano.
Así, había cierto interés por ver si el festival estaba preparado para acoger la mayor afluencia de público de su historia, y aunque la cosa no empezó nada bien (la caída del sistema informatico hizo eternas las colas para los acreditados, prensa y recogida de tickets comprados desde el extranjero) pronto se vió que el Forum está capacitado para eso y más. La nueva distribución, con la entrada más arriba deja el Auditori fuera del recinto del festival y hace que nada más entrar nos encontremos con la feria discográfica a ambos lados del amplio pasillo que lleva a los escenarios principales. Todo un acierto, ya que en años anteriores ésta se encontraba apartada y la mayor parte del tiempo estaba totalmente desangelada. A la derecha del pasillo estaban ubicados los dos escenarios más pequeños, el Cd-Drome y el Vice, que en mi opinión se convirtieron en el punto negro del festival ya que el sonido de ambos se solapaba constantemente entre ellos y con el escenario RockdeLux, lo cual era realmente frustrante tanto para el artista como para el oyente. En futuros años uno de los dos escenarios debe desaparecer, y juzgando la programación en cada uno de ellos, el Vice lleva todas las de perder.
Por otro lado, el gran acierto del festival, fue la introducción de pequeños escenarios semi-improvisados como el del Stand Myspace o el Minimúsica. Allí pudimos disfrutar pequeños sets acústicos de grupos como Grizzly Bear o Mùm (en el Myspace) o de actuaciones de Coconot y Tarántula dedicadas a los más pequeños (en el Minimúsica). Ambos escenarios acogieron cada día alrededor de media docena de actuaciones para el recuerdo y creo que es un excelente punto de partida para desarrollar en futuras ediciones.
Finalmente comentar la acertada distribución de la zona de los puestos de comida, todos ubicados casi en su totalidad en la zona a la derecha del escenario Estrella Damm, y que ofrecían una amplia variedad culinaria. En ninguno de los tres días tuve que hacer excesivas colas para poder llenar el estómago ni para cubrir el resto de mis necesidades fisiológicas.
DÍA 1
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Los retrasos con las acreditaciones y la apertura de puertas hicieron que mucha gente llegase al escenario Estrella Damm con Herman Düne ya empezado. Por suerte, yo pude verlo desde el principio, con un arranque con mucha intensidad rítmica que hacía que se perdiese un poco de ese frikismo poético que tanto se disfruta en sus discos. El trío se convirtió en cuarteto en la recta final con la aparición del saxofonista para acabar con una estupenda “Take him back to New York City”.
Al poco rato me acerqué al escenario ATP para el debut (uno de muchos en esta edición del Primavera) en España de Elvis Perkins, hijo del añorado actor Anthony Perkins, que afortunadamente no necesita del apellido de su padre para valerse por si mismo. Poseedor de una impresionante voz capaz de aunar la rabia de Micah P.Hinson y la calidez de Richard Hawley, nos ofreció unos excelentes 50 minutos en los que, con instrumentos prestados, desgranó su "Ash Wednesday" con una soltura y profesionalidad digna de mención. Especialmente entrañable fue el momento en el que alguien del público le prestó una armónica que Elvis utilizó como pudo (le faltaba el soporte de cuello) durante el resto del concierto.
Sin apenas un respiro aceleré el paso para llegar el escenario RockdeLux, donde tenía lugar uno de los momentos más esperados de todo el festival. Slint, grupo clave en la historia de la música moderna, se volvían a unir para ofrecernos su mítico disco "Spiderland" de principio a fin, en uno de los cinco conciertos Don’t Look Back de esta edición (en los que artistas consagrados interprentan en directo un disco de su elección). Como se podía esperar el sonido del grupo de David Pajo fue impecable, como pocos en todo el festival. Sin embargo, pronto se pudo comprobar como, a pesar de lo entrañable de la propuesta, tocar un disco tal y como fue concebido para el estudio tiene sus inconvenientes, uno de ellos es que las transiciones entre canciones se hicieron demasiado largas, rompiendo así el hechizo en el que estábamos absortos. Igualmente tampoco ayudaba la seriedad sin concesiones de la totalidad del grupo, que no ofrecieron ni un mísero gracias en toda la noche. Lo que sí ofrecieron fue un final de infarto, con un “Good Morning Captain” inmenso y un regalito instrumental que posiblemente fue lo mejor de la noche.
O quizá no, ya que este servidor no estaba en absoluto preparado para recibir la descarga sonora que el gurú alemán Fennesz junto con Mike Patton nos ofrecieron, y que a la larga se convirtió en el mejor concierto de la noche. Decir impresionante es quedarse corto. 35 minutos de experimentación al máximo exponente. Este nuevo proyecto de un dúo tan atípico sorprendió a propios y extraños (tras la primera canción la mitad de la audiencia huyó hacia músicas más accesibles) donde el alemán generaba capas y capas de ruido blanco y el americano nos ofrecía una gran variedad de experimentación vocal procesada con agudos rompetímpanos y graves capaces de reventarte la caja torácica. Inolvidable.
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De camino a la zona de acreditados me paré un rato a ver a los White Stripes y la verdad es que sonaban realmente bien, de todos modos la sed me podía y tras dejar atrás a los hermanos White, me quedé un rato en la zona Vip recargando energías para lo que prometían ser dos horas muy intensas. En el escenario Cd-Drome la electrónica había empezado con unos Fujiya & Miyagi que me dolió perderme, pero sí llegué a tiempo para pegar botes con los Franceses Justice. El dúo de moda del sello EdBanger’s dio a los allí presentes justo lo que buscábamos: ritmos bailables con líneas de bajo muy pegadizas con aires funky. Uno tras otro sonaron los temas de su disco de debut “†“, que poco a poco ganaban en intensidad hasta terminar con “Waters de Nazaret”, himno electro de los últimos años que hábilmente mezclaron con su remix de “We are your friends” coreado al unísono por las tres mil personas que allí estábamos.
Para terminar y en el mismo escenario, pudimos disfrutar del debut de Girl Talk en tierras españolas. El americano lleva el mash-up a unos registros totalmente desconocidos hasta el momento. Mezclas inverosímiles que se suceden cada 30 segundos y que apenas te dejan discernir de qué canciones se trata, donde abundaba el "Old Skool" y pop electrónico de los 80 con temas actuales y ramalazos guitarreros. Todos hilvanados de una manera increíblemente habil que no dejaba de sorprender. La actuación finalizó con una inverosímil versión del “Rentles Aprentice” de Nirvana y Girl Talk lanzándose encima del público, flotando de mano en mano por encima de los allí presentes mientras se desgañitaba gritando “get away!!”. Estupendo colofón para un primer día inmejorable.
DÍA 2
El segundo día se presentaba mortal por la gran cantidad de grupos que ver, y la verdad es que cumplió todas las expectativas. A las cuatro de la tarde arrancó el concierto de los aragoneses Kiev Cuando Nieva en el escenario Cd-Drome ante tan sólo 10 personas. Por suerte poco a poco fueron llegando algunas más hasta las 60, aunque las excelentes melodías de este trío se vieron deslucidas por las pruebas de sonido que llegaban desde el escenario Vice. Una pena.
La primera visita al Auditori era obligada por la presencia allí de David Thomas Broughton. El gran concierto que dio en el Tanned Tin el pasado noviembre había corrido de boca en boca logrando que este inmenso auditorio estuviese medio lleno, lo cual es todo un logro considerando que eran las 5 de la tarde. El artista británico armado con su guitarra, dos micrófonos y un par de pedales de loops, dio un increíble concierto sin pausas, con las canciones sucediéndose una tras otra generando una atmósfera hipnótica entre el público. Los allí presentes no pudimos sino quitarnos el sombrero ante una auténtica performance musical que acabó con David corriendo entre el público, golpeando las butacas del Auditori al ritmo de sus loops y gritando sin micrófono desde las cuatro esquinas del recinto. Maravilloso.
El concierto de Blonde Redhead en el escenario Estrella Damm fue mucho mejor de lo que yo había previsto. Sinceramente era un poco escéptico acerca de cómo trasladarían el impecable sonido de sus últimos discos, pero el trío no defraudó en absoluto. Desde la primera canción los neoyorkinos se metieron al público en el bolsillo, gracias, en parte a las piernas torcidas y la sensualidad de los movimientos de Kazu Makino, que con una voz capaz de seducir hasta a los ángeles provocó un interminable aplauso final que obligó a los dos hermanos italianos y a la japonesa a salir y ofrecer un bis ya cuando los técnicos estaban comenzando a desmontar.
Al terminar, y ante el dilema de decidirme entre los conciertos de dos alcohólicos, escogí los americanos Black Lips (los otros eran, obviamente, The Fall) y la verdad es que no defraudaron. Divertidos, cargados de energía y totalmente idos, hicieron saltar a su público como ningún otro grupo hasta el momento, deleitándoles con lindezas tales como escupir al aire y recoger lo lanzado con su propia boca. Extremadamente hábiles, la verdad.
De camino a mi zona de avituallamiento, me quedé estupefacto al escuchar una de mis canciones preferidas desde el escenario Cd-Drome donde tocaban Half Foot Outside. Se trataba de "Precision Auto", la canción que abre el On the Mouth de Superchunk. Cual fue mi sorpresa al comprobar que quien la cantaba no era otro que Mac Macaughan, que aprovechando su visita al Primavera con su proyecto Portastatic, aceptó la invitación del grupo de Astro para tocar esa canción con ellos. Todo un acierto que pudieron disfrutar los casi mil asistentes que allí se congregaron.
El concierto de Beirut en el RockdeLux fue una auténtica tortura debido a las excelentes melodías que Band of Horses lanzaban desde el escenario ATP y que se discernían entre canción y canción. Sin duda esa fue el más duro dilema de todo el festival, que provocó una herida que se agrandaba con el pobre sonido con el que arrancó el grupo de Zach Condon. Poco a poco, el octeto fue mejorando y ofrecieron una recta final muy disfrutable.
Modest Mouse ofrecieron el concierto más multitudinario de todo el festival. Quizás no si contabilizamos el número total de asistentes, pero sí por lo apretados que estábamos todos en el escenario ATP. No cabía ni un alma, miraras para donde miraras sólo se veían las cabezas de los asistentes. Sin duda. Y es que, la elección personal del grupo de tocar en ese escenario fue todo un acierto ya que era su primer concierto en España y consiguieron la mayor afluencia de público que jamás ha tenido ese escenario en sus 3 años de vida. Un impresionante ambiente que, sin duda, será recordado cuando el grupo venga de gira a finales de año. Del concierto en sí, poco que decir: sublime. Un grupo con muchísimas tablas y con un repertorio cargado de hits. Dieron uno de los conciertos del festival y para este servidor, sorprendentemente, el mejor de la noche con diferencia y eso que a priori los dos conciertos que se avecinaban llevaban todas las de ganar.
Sin embargo, Low nos ofrecieron un concierto dedicado casi exclusivamente a su último trabajo “Drums & Guns”, que aunque personalmente me parece un excelente disco, a las 2 de la mañana hubiese preferido un concierto un poco más variado, echándose en falta temazos de su repertorio como “Dinosaur Act” o “Over the Ocean”. La verdad es que Alan Sparkhawk parecía especialmente entregado, pero mi cuerpo estaba ya demasiado cansado para canciones tan tranquilas.
Problemas técnicos durante la primera mitad del concierto hicieron que Built to Spill comenzasen más fríos de que cabría esperar, sin embargo la fuerza de sus canciones hizo que pronto me olvidase del cansancio acumulado y afrontase una recta final insuperable, poniendo un broche de oro a 12 horas maratonianas.
DÍA 3
A pesar de que había prometido tomarme el tercer día con más calma, a las cuatro de la tarde ya me encontraba en el Cd-Drome para el debut de 6pm en territorio catalán. El dúo gallego comenzó de manera contundente con “Vista”, y aunque un problema técnico con el portátil en la segunda canción creó una nerviosa pausa de 2 minutos, pronto se rehicieron gracias a un gran sonido ofreciendo una acertada selección de canciones de su disco “Far from Perfect” ante unas 200 personas. Todo un logro a unas horas tan tempranas.
Un poco más tarde me acerqué al escenario Myspace a escuchar la preciosa voz de Russian Red. O eso pretendía, ya que el estruendo que llegaba del escenario Vice se comía literalmente el set acústico de la madrileña. Por suerte, un poco más tarde y en ese mismo escenario, los islandeses Mùm no sufrieron esas inclemencias y las dos canciones que pude oír me dejaron con unas enormes ganas de asistir a su concierto en el escenario ATP esa noche.
El de Architecture in Helsinki fue un concierto que no me terminó de agradar, la verdad es que me esperaba un poco más de los australianos, que nos adelantaron un buen montón de canciones de lo que será su nuevo disco “Places like this”, que se publicará en Septiembre y que, por lo que parece, tendrá un carácter todavía más festivo, si cabe, que el anterior. De todos modos, el abarrotado recinto RockdeLux parecía estar pasándoselo realmente bien.
Tras otro bien merecido descanso disfrutando de unas riquísimas porciones de pizza, me dirigí al Auditori donde nos esperaba Matt Elliott acompañado de una pequeña orquesta compuesta por violín, violonchelo, piano, trompeta y batería. Nada más comenzar me dí cuenta de que la acústica del lugar era perfecta para la propuesta del de Bristol. En pocos minutos habíamos sido transportados a bordo de un pesquero ruso; las sucesivas capas vocales que Matt reproducía a menudo parecían pedir auxilio en medio de la tempestad desembocando en un apoteósico final drum ‘n’ bass. Pocas veces el Auditori ha vivido un concierto con un sonido semejante.
Poco antes de la medianoche, uno de los momentos más esperados del festival, Sonic Youth tocando su disco “Daydream Nation” en otro de los conciertos Don’t Look Back. La cantidad de gente era tal que daba la impresión que absolutamente todos los asistentes del festival allí se congregaban. Con un arranque demoledor, uno tras otro fueron cayendo todos los temas de un disco que nos ha marcado a muchos, estirándose más allá de la hora y media e incluyendo alguna canción de su último disco “Rather Ripped”. Mención especial cuando Lee Ranaldo comentó antes de comenzar a tocar "The sprawl", que hacía 18 años que no interpretaban en directo.
Tras la Juventud sónica era difícil ser sorprendido, pero El cuarteto americano Grizzly Bear ofreció un concierto muy ameno donde hicieron gala de unas excelentes armonías vocales y estupendas canciones en su primera visita a nuestro pais. “Es la primera vez que venimos a tocar a España y la primera vez que tocamos tan tarde” comentaban jocosamente a casi las 2 de la madrugada.
Por otro lado, el concierto de Mùm supo a poco, y tras la excelente degustación vespertina, el set nocturno (“gracias por permanecer despiertos por nosotros hasta estas horas” dijeron) fue un hit and miss constante. Canciones atmosféricas y otras más alegres, que nos dan una idea de por dónde puede ir el nuevo disco de los islandeses, no acabaron de cuajar como me hubiese gustado, y es que quizás era demasiado tarde para tanto eclecticismo.
La cancelación a última hora de los Klaxons, hizo que el concierto de Battles, que en un principio tendría lugar a medianoche en el ATP, fuese cambiado a las tres y media de la madrugada en el escenario RockdeLux. Todo un acierto. Ante una audiencia con ganas de moverse, ofrecieron un auténtico espectáculo de virtuosismo instrumental sin perder en ningún momento el carácter festivo que la ocasión requería. Sus canciones sonaron como auténticos duelos entre los componentes del cuarteto que conseguían generar en un abarrotado RockdeLux un estado de éxtasis como ningún otro momento del festival. Ni en sueños me hubiese imaginado un mejor final.
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