Mayo de 2008 | Barcelona
6 de Noviembre de 2008

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Primavera Sound 08


Texto: Aquisgran


Amenazaba lluvia para la edición 2008 del Estrella Damm Primavera Sound, al menos eso decían casi todas las predicciones meteorológicas que había ido consultando día sí y día también la semana previa al festival, pero la verdad es que finalmente el tiempo fue muy agradable y el chaparrón del sábado a las 5 de la mañana supuso un estupendo cierre a una de las más esperadas ediciones del festival. El regreso al ruedo de un grupo emblemático como Portishead, los hypes de la temporada como Vampire Weekend y MGMT, y una auténtica troupe de grupos de los 90 que convirtieron este Primavera en un revival post-grunge; eran argumentos más que válidos para justificar los ríos de tinta (electrónica) pre-festivalera que se pudieron leer por Internet. Un ejemplo de tal expectación eran las mil doscientas personas que se habían apuntado al evento en la ficha del last.fm del festival.

Como novedad este año, comentar el cambio de emplazamiento del escenario Vice, que pasó de estar cerca de la entrada al recinto a una nueva ubicación que nunca antes había estado abierta al público en las cuatro ediciones del Primavera en el Forum. Todo un acierto la verdad, ya que el renovado escenario se situaba más allá de la gran placa fotovoltaica, bajando unas grandes escaleras y prácticamente metidos en el mar, haciendo realmente especiales muchos de los conciertos que allí tuvieron lugar. Por otro lado, este cambio permitió reubicar el CD-Drome más cerca de la entrada del recinto por lo que su sonido ya no invadía el del escenario Rockdelux como en anteriores ediciones.

Día 1 (29/05/08)
Pequeños retrasos en las colas y el obligado avituallamiento hizo que llegásemos muy tarde al concierto de los valencianos Marzipan Man, que abrían el festival y me habían causado una muy grata impresión en su myspace. La verdad es que lo primero que me llamó la atención fue el horrendo sonido que salía del escenario Cd-Drome, la cosa no pintaba bien, y aunque el tema final parecía realmente bueno, en general me quedó un mal sabor de boca.

En el mismo escenario le tocaba el turno a La Estrella de David, proyecto en solitario de David Rodríguez, compositor y líder de Beef que, acompañado de una banda y entonando menos que el Chikilicuatre, fue desgranando las estupendas canciones de desamor de su debut. Una pena tener que darle plantón a la media hora para asistir al primer concierto en España de Mount Eerie. Personalmente, creo que era el concierto al que más ganas tenía de todo el festival. Ya son muchos años esperando a que alguien se decidiese a traer a Phil Elverum, pero la espera valió la pena, ya que salió al escenario acompañado de Julie Doiron, que estaba en el festival acompañando a su grupo Eric's Trip. Puedo decir que si los ángeles hiciesen folk hubiesen palidecido ante este improvisado dúo vocal (apoyados por Fred Squire a la guitarra), ya que la media hora que duró su set fue verdaderamente como un dulce encantamiento, uno de esos momentos en el que todo lo que te rodea parece desaparecer y tan solo queda la música. Y así estuve yo, como en una nube hasta que Julie se despidió y dejó que el de Anacortes nos ofreciese algún tema más.

Del ATP hasta el Rock de Lux para ver el regreso de Notwist, que confirmaron mis peores temores. Como buenos alemanes, son unos aburridos; transmiten una falta de pasión que echa por tierra todos mis intentos de disfrutar de su directo, que aunque empezó con ritmo, a los 20 minutos sufrió un bajón espectacular del que ya no se recuperó. Por otro lado, el Concierto de Eric's Trip demostró que el lo-fi estará muerto pero no enterrado. Con una Julie Doirón totalmente desmelenada, realmente disfrutando sobre el escenario, hicieron que rápidamente olvidase el bajón inditrónico y la adrenalina empezase a fluir por mis venas.

Una de cal y una de arena, porque mi regreso al abarrotado Rockdelux para ver a Public Enemy no fue para nada satisfactorio, y en la tercera canción del It takes nation of millions to hold us back me cansé de tanto circo y me fui a probar suerte a otros escenarios. En el ATP Dr Octagon rapeaban para cuatro gatos pero a mí no me terminaron de enganchar, por lo que me pasé por el CD-Drome para probar a Shipping News. Tras dos bostezos decidí irme a la zona Vip a echarme un par de Estrellas y fue, con mucho, la mejor elección.

Y así, a la medianoche y con un poco de retraso provocado por Public Enemy, llegó el concierto que todo el Forum había estado esperando, el regreso a España de Portishead tras más de diez años de “parón biológico”. Hay que decir que los de Bristol cumplieron, vaya si cumplieron. Perfectos en todo: sonido, visuales, ejecución, presencia, demasiado buenos para ser verdad. Conciertos como éste hacen que uno recupere la fe en que algunas reuniones sí que valen la pena. La voz de Beth Gibbons inmensa, desgarradora, un afilado cuchillo al corazón, emocionó a cada uno de los casi veinte mil asistentes que abarrotaron el Rockdelux. Para mi sorpresa no se concentraron en su magnífico último disco Third, sino que deleitaron a la audiencia con muchos grandes clásicos como "Sour Times" o "Glory Box".

Afortunadamente la noche no acabó ahí, y aunque tan solo pude ver los últimos 20 minutos de Caribou, fueron suficientes para comprobar que el de ellos fue uno de esos conciertos sorpresa tan habituales en el Primavera, donde por casualidad te encuentras alucinando con el directo de grupos a los que apenas has escuchado. Mucho más rabiosos que lo que nos podemos encontrar en Andorra, su último disco, consiguieron impresionar gracias a una puesta en escena con dos baterías enfrentadas al borde mismo del escenario y unos juegos de luces y sombras muy acertados. Sabiendo que el fin de semana iba a ser largo, me volví para el apartamento sin ver a los Vampire Weekend. No me arrepiento en absoluto.


Día 2 (30/05/08)
El viernes me hice el perezoso y no llegué al recinto del Forum hasta bien pasadas las siete. Arranqué con el set de Russian Red en el escenario myspace, disfrutando de unas condiciones mucho más favorables gracias a la ausencia del escenario Vice en esa zona. Por otro lado, se nota que a Lourdes le van bien las cosas ya que la multitud que se agolpaba alrededor de este “Salón Primaveral” nada tenía que ver con las 30 personas que allí había el año pasado.

Al terminar me fui a la zona vip para refrescarme y ver como los Sonics hacían botar a miles de incondicionales en el Estrella Damm, una manera perfecta de calentar motores para lo que me esperaba en el escenario Rockdelux. Allí, unos Sebadoh que parecían volver a sus orígenes, despacharon incansablemente los temas de minuto y medio que inundan sus primeros discos, con concesiones muy puntuales a su cancionero más melódico (y porque no decirlo, también más popular) del Bubble & Scrape o Bakesale. Verdadero indie-rock con Lou Barlow armado con una acústica que sonaba como salida del infierno, implacable y contundente.

Why? Volvían al Primavera después de su impresionante actuación dos años antes. Esta vez en formación de cuatro, acompañados por un bajista, pero con Yoni Wolf con el brazo derecho totalmente escayolado. No sé si fue eso, si el flojo (una vez más) sonido del CD-Drome, o si la ausencia del efecto sorpresa, pero el concierto no me convenció por lo que supuso una pequeña decepción. Eso sí, el batería sigue siendo un auténtico monstruo. El mal sabor de boca se me fue rápidamente con Fuck Buttons, el dúo de Bristol camina la senda que debieron haber tomado Mogwai hace años, sorprenden con ritmos tribales y capas y más capas de distorsión electrónica. El sprint final con "Colours Move" y un tema inédito fue sin duda uno de los momentazos de esta edición.

Y tras escuchar a Ellen Alien pinchar el "Machine Gun" de Portishead pasado de vueltas, llegaron las cuatro de la mañana. El cuerpo cansado pedía una cama a gritos, pero mi cerebro aún razonaba y me decía que el de Holy Fuck era un concierto que no debía perderse y así fue. Del primero al último tema los canadienses fueron una auténtica batidora, consiguiendo hacer bailar a todos los que abarrotábamos el escenario Vice. Si el año pasado fueron Battles los que asombraron y divirtieron por igual, éste sin duda fue el año de Holy Fuck, que vieron desde un lugar de privilegio como la locura colectiva propiciaba una invasión de escenario como nunca se ha visto en este festival.


Día 3 (31/05/08)
El sábado amaneció muy nublado; sin embargo el cielo se abrió en el Auditori con la actuación de los americanos Bon Iver. El proyecto de Justin Vernon venía por primera vez a España y lo hacía acompañado de una magnífica banda, lo cual fue todo un acierto, ya que las increíbles canciones del For Emma, forever ago sonaron aún más grandes y conmovedoras, especialmente una bellísima “The Wolves (act i & ii)” que a petición de Vernon contó con la ayuda del público a los coros. Si hay que buscarle un pero al concierto, fueron los escasísimos 40 minutos que lo pudimos disfrutar.

La sorpresa positiva del día fue sin duda los americanos Times New Viking, que dejaron a un lado el lo-fi extremo que inunda sus grabaciones y ofrecieron un memorable concierto, que a pesar de los problemas técnicos con la guitarra, solventaron con frescura y entrega. Cita obligada cuando vengan de gira a las salas de nuestro pais. Devastations, por otro lado, demostraron ser la antítesis de los de Ohio al ofrecer demasiada pose y muy pocas Canciones (con mayúsculas); un aburrimiento, vaya. Rápidamente nos escapamos de allí para cazar el tramo final de Port O'Brien, mucho más disfrutable, especialmente su estupendo hit “I woke up today” con el que cerraron su actuación.

Sabiendo lo que se me venía encima para el resto del día, me pasé por la zona vip para el avituallamiento, estirar las piernas durante un par de canciones de Okkervil River y de vuelta al ATP para ver a los Silver Jews. La verdad es que en absoluto encontré lo esperado. Mis recuerdos de los americanos eran algunos de sus discos de principios de los noventa, pero en este nuevo milenio David Berman deja completamente atrás el lo-fi con el que creció transformándose en un auténtico crooner. Decir que tenía la esperanza que Stephen Malkmus se subiese al escenario durante el concierto, pero no hubo suerte y el de Santa Monica disfrutó del concierto entre el publico como uno más.

Arrastrado por un amigo me pateé todo el Forum de vuelta a un abarrotado Auditori para el regreso de los galeses Young Marble Giants. Y qué bien que hice. Un concierto perfecto para relajarse mientras disfrutas de las delicadas canciones de uno de los grupos más emblemáticos de principio de los ochenta. Aún siendo un casi completo ignorante de su discografía hubo momentos espléndidos y el final con "Credit to the real world" fue verdaderamente mágico. Al terminar, tropecé con el final de los Dirty Projectors en el escenario CD-Drome y allí me quedé, ya que sonaron mucho más contundentes que en el el concierto del Tanned Tin el pasado noviembre. Terminaron la faena con una magnífica, aunque casi irreconocible "Rise Above".

Sentadito me quedé hasta que empezó Menomena, y a estas alturas todavía no sé si me gustó el concierto o no. Apenas había escuchado un par de canciones via myspace de los de Portland, y en directo me sonaron extremadamente raros, creando un interés casi antropológico, aunque musicalmente no me llegaron a cuajar. Así a todo me quedé casi todo su concierto, ya que decidí darle una segunda oportunidad a Deerhunter tras la decepción en su paso por el Tanned Tin. Como bien dicen, nunca segundas partes fueron buenas, y esta no iba a ser la excepción. Los de Atlanta utilizaron el Primavera como campo de pruebas y nos bombardearon con un montón de temas nuevos que sonaban excesivamente convencionales y que no parecían acercarse en absoluto a la calidad de sus últimos trabajos. Eso sí, salvaron los muebles con un sprint final plagado de temas del Cryptograms y con un impecable sonido, como siempre, en el escenario ATP.

Con esos últimos minutos de los americanos comenzó lo que probablemente hayan sido las mejores cuatro horas en cuanto a calidad conciertil de la historia del festival. Lo que siguió fueron tres impresionantes actuaciones, una tras otra, que me subieron literalmente a una nube; pero vayamos por partes. El trío de ases arrancó con el regreso al Primavera Sound de Shellac, tras su inolvidable set dos años antes. Pues bien, si en aquella ocasión resultaron ser una tormenta en la plácida programación del Auditori, en esta edición fueron un auténtico huracán tropical. La energía que desprendía el escenario ATP prácticamente se podía tocar, se respiraba electricidad, continuas descargas sonoras que comenzaban a llenar las desgastadas pilas de los allí presentes. Con muchas menos concesiones al diálogo que en el el 2006, la apisonadora formada por Steve Albini, Bob Weston y Todd Trainer establecieron una nueva plusmarca en cómo debe de sonar un grupo de rock dejando el listón muy alto para futuros rivales. Un listón que Les Savy Fav no superó, pero al que si se acercó y mucho, especialmente gracias al carisma y la locura nada contenida de Tim Harrington, que deleitó al público con un impresionante repertorio de disfraces y entretenidas expediciones participativas en las que tanto podía estar cantando subido a una farola como escondido entre los arbustos. Ver para creer. Nada más terminar salimos en tromba hacia el escenario principal ya que hacía unos minutos que allí había arrancado el regreso de Animal Collective a los escenarios primaveriles. Tenía curiosidad en ver si la histeria de los de Baltimore sería igual de contagiosa en un escenario de la dimensiones del Estrella Damm como lo había sido al calor del ATP dos años atrás, y no tardé en darme cuenta que efectivamente así era. Los americanos atraparon rápidamente en sus redes hipnóticas a los cerca de diez mil valientes que aún seguíamos vivos, haciéndonos bailar alocadamente hasta la extenuación.

Sin duda, al terminar el colectivo animal debí haber cogido las de Villadiego y haberme ido para mi apartamento. Sin embargo, todavía quedaba uno de mis (a priori) platos fuertes, pero que finalmente supuso una pequeña indigestión, ya que el set de Apparat se vio desde el principio lastrado por retrasos y problemas técnicos que fueron minando mi paciencia, aumentando mi frustración y consiguiendo que por primera vez en los últimos años, el último concierto del festival me dejase un sabor amargo, lejos de la euforia provocada por Battles el año pasado.


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