Playa Club (A Coruña) 00:00h
Sr. Chinarro + Triángulo de Amor Bizarro + Devalo
Texto: Sierjo
No pisaba Coruña desde el concierto de The Delgados, pero la ocasión lo merecía. Los esfuerzos de Feedback-zine por organizar un evento a la altura se veían recompensados con una abundante presencia de público, a pesar de lo extraño del cartel: dos bandas locales que hacen del ruido su bandera en un sentido u otro, abrían para el rey de la heterodoxia pop. En otras palabras, en el equipo de “las churras” Devalo y Triángulo de Amor Bizarro (T.A.B.) y en el equipo de “las merinas” su ilustrísima Monsieur Luque a.k.a. Sr. Chinarro.
Devalo se presentaban en el Playa todavía inmersos en el proceso de grabación de su nueva maqueta. Sentía curiosidad por ver lo que hacían en vivo, pues su anterior maqueta (aún como Triquinoise) me hacía pensar que se tratan de un grupo de esos “para ver en directo”. Así fue. Su actuación lanzaba brutales bloques de decibelios sin pulir que se introducián por nuestras orejas y golpeaban el tuétano de nuestros huesos como pedruscos. Mejor en la parte que deduzco más preparada, se hicieron un poco cargantes desde que comenzaron con la parte “bricomanía” (hierrajos, serruchos, destornilladores y clang, clang, clang) y en lo que yo pienso que fue una posterior improvisación. De todas maneras van sobrados para el aprobado, siendo además la única de las tres bandas a las que respetó el infecto sonido de la sala coruñesa.
TAB fueron la principal razón por la que me decidí por venir a ver a Chinarro a Coruña y no en Vigo el día anterior. Su maqueta me encanta: Algo así como unos primeros Jesus & Mary Chain mezlcados con los Surfin’ Bichos de la Cebolla Sónica, es decir, surrealistas, gamberros, irónicos... Su traslación al directo prometía. Yo me imaginaba algo salvaje, pero la única salvajada fue el daño que perpetró contra mis oidos el barullo que salía por los altavoces. Un sonido malo de solemnidad junto con la falta de uno de los miembros de la banda echaron por tierra mis esperanzas de ver algo memorable. Mejoraron algo hacia el final, pero por mucha voluntad que le pongas y sobre todo en un concierto de estas características, el sonido se convierte en un hándicap a veces insuperable. De todas maneras estoy muy lejos de desistir con ellos, así que la próxima vez será.
Su actuación no difirió demasaiado de la que le vi en el Primavera Sound del pasado año. Casi todo su último disco (excepto “Humor amarillo” y “Paso yo”), cuatro temas nuevos con muy, pero que muy buena pinta y otros cuatro de sus imprescindibles de siempre (“Estrenos TV”, “Pico-veleta”, “Cero en gimnasia” y “Quiromántico”). Se volvieron a echar de menos alguno más de sus clásicos (si nos ponemos a pedir, me pido “Merche*” y “Con algas como peluca”, ambos de su ópera particular, mi disco favorito), pero probablemente ni él se acuerde todas esas canciones que sus seguidores escuchamos como si fueran palabra de dios. No he dicho nada del sonido aún, pero fue también bastante deficiente, aunque esta vez no pudo con las ganas de la gente y con el buen hacer de unos músicos más que competentes. Con un emocionantísimo “Quiromántico”, quizás su canción más emblemática, y con la sala patas arriba se puso fin a una noche de sábado a la que, sin dejar de estar muy bien, le faltó un “algo” para ser inolvidable. Lo dejamos para el Retroalimentacion 2007.