Lugar: Pub Cachán (Santiago de Compostela)
Texto: Zampabollos, Roque y Desconcertada.
Fotos: Roque.
Cuaderno de bitácora. Fecha estelar 3.11.05. Dos escuadrones desConcertados se aproximan a la galaxia Cachán, donde se haya el planeta Sebastopol, protegido por el Gran Robot de Solaria. Nuestra misión es la de explorar y archivar los datos obtenidos en este recóndito paraje inmerso en la nebulosa indie, un lugar al que pocos tratan de llegar y muchos los devorados por el agujero negro de la desilusión.
Prometiendo a mi tripulación regresar a la base a las 00:30 horas como muy tarde, hacemos escala en la órbita del Cachán donde las elevadas temperaturas siempre son causa de sudores y sólo los advertidos se libran del resfriado al abandonar la galaxia.

Previamente debíamos contactar con Casiopeo, antiguo miembro del consejo sebastopolita y que ahora viaja en su entrañable nave espacial vestido con un buzo de obrero y tapando su rostro con una máscara tan incómoda como llamativa. Armado con sus teclados, nos envió unas cuantas salvas de mecánicas y desnudas melodías que, como bien nos indicaron antes de iniciar la aproximación, recordaban un poco a Casiotone for the Painfully Alone. Fue breve pero intenso, sobre todo en su alegato Nick Cave, "The dead is not the end". Muchas de las expediciones que también gravitaban alrededor, permanecían impasibles y alguna incluso hacía gala de poca profesionalidad y ética fomentando el botellón intergaláctico.

Llegados a este punto hemos de hacer hincapié en la novedad que presentaba este acercamiento a Sebastopol pues el planeta cuenta con un nuevo habitante desde la última incursión: Santi, más conocido por sus papeles en Apenino o Myrna Mynkoff. Con puntualidad nos enfrentamos al diluvio de atmósferas que deparaba esta arriesgada aventura. Ante nosotros hizo acto de presencia el susodicho Gran Robot de Solaria, dirigido por Ahmed, Edu, Carlos, Pablo y Santi y armado hasta las tuercas. El primer impacto que recibieron los escudos de la nave fue una composición instrumental que no está registrada en el, hasta el momento (y por poco tiempo), único archivo sonoro de Sebastopol enigmáticamente titulado "Los Amigos del Silicio" (que no del Silencio, afortunadamente). Posteriormente, sin dejarnos tiempo para aumentar la intensidad de los escudos, el Robot se irguió y nos lanzó contra su "Archipiélago", un lugar que al principio recuerda a la "Atmosphere" que hace décadas nos asestaron habitantes del planeta Joy Division, un grupo de islas sobre las que flotan nubes de delay y corretean pequeñas criaturas al ritmo de sus frustraciones y deseos de evasión.

Pudimos levantar la nave mientras nos enviaban composiciones que no habíamos escuchado en nuestro anterior paso por el planeta y cuando creíamos estar recuperados, el Robot nos envió con firmeza la que, a primeras escuchas, ha sido su principal arma: una "Cortina de Humo" en la que flotan los misteriosos "Amigos del Silicio", densa y húmeda, que amenaza con envolverte y arrastrarte sobre tierras onduladas bañadas por una bruma de confusión. Por entonces uno de mis asesores en el puesto de mando me apuntaba que ese ataque le recordaba al "indie español, con etiqueta", señalando a Mercromina como uno de los posibles referentes.

Fueron varios los momentos en que el Robot ejecutó nuevos movimientos que no conocíamos, hasta que decidió lanzarnos a sus melancólicos y nocturnos "Paracaidistas (de fin de semana)". Pero posteriormente un compañero profundizará algo más en una de las composiciones inéditas.

Me sentía como Cristóbal Colón, a punto de sufrir un motín por parte de la tripulación, así que poco más pudimos registrar, salvo el "Ejercicio de levitación nº1" que el Robot asestó con una intensidad mucho mayor de la que podemos disfrutar en "Los Amigos del Silicio" y que, por momentos, nos recordó a los nipones Mono que en 2004 visitaron el Vademecum vigués, con golpes convulsivos y rasgueos desesperados. Con cierta tristeza debí cumplir la promesa que hice a los integrantes de mi nave y dejar atrás al Robot hasta una próxima ocasión, pero quedaba cumpliendo su labor de toma de imágenes el comandante Roque, venido de la lejana galaxia del Torgal y que concluirá el informe.

2005/11/7, Roque (roque arroba desconcierto.com): Desde la lejana galaxia Torgaliana, recibí la misión de servir de apoyo al escuadrón del comandante Zampabollos. Después de realizar el protocolo de presentación con el escuadrón del comandante, mi labor inicial consistió en el reconocimiento de la galaxia, donde establecí contacto directo con los habitantes del planeta Sebastopol y procedí a la exploración de Cachán.
Noté enseguida, la temperatura elevadísima que allí había, acrecentada por las innumerables expediciones que dificultaban enormemente el acercamiento al planeta Sebastopol para realizar la toma de imágenes. Estre todas ellas, pude divisar habitantes del planeta Apeiron o alguna otra formada por Niñatos Pistoleros.

Era mi segundo avistamiento del Gran Robot de Solaria en menos de un mes y esta vez no podía irme sin conseguir las tan ansiadas imágenes, para lo que tuve que abrirme paso entre el tremendo tumulto. Después de escuchar (y disfrutar) con los sonidos que emitía el robot, procedí a realizar el protocolo de despedida con el otro escuadrón y retomar su misión. Una composición no registrada en el archivo sonoro “Los Amigos del Silicio” consiguió darme energía (que ya empezaba a escasear después de tan largo viaje), su denominación es “Bola 8”, fantástica pieza que ya había disfrutado en anteriores avistamientos del planeta.

Posteriormente, los habitantes del planeta “Sebastopol” que dirigían el Gran Robot, se pusieron el disfraz de Magnetic Fields y reprodujeron sonidos ajenos al Robot en forma de una gran canción llamada “My little words” que puso fin a la misión desconcertada en la galaxia Cachán.
Saludos y hasta el próximo episodio, amig@s.
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