Texto: Sergio Méndez
FNAC A Coruña.
28 de Julio de 2007.
"Cocorosie no han podido venir, así que él hará de Bianca y yo de Sierra", bromeó Lucía Rolle nada más subir al escenario para presentar (es un decir, pues ya ha pasado año y medio desde su edición) "Melalcoholic" en la pequeña cafetería de la recién estrenada FNAC coruñesa. Y para que fuese más realista, ambos (en esta ocasión estaba acompañada por batería) se habían pintado unos bigotitos como los que suelen gastar las dos hermanas norteamericanas. Es de las pocas concesiones que hace esta chica cuya voz aterciopelada contrasta con su despreocupada y desgarbada imagen, antítesis de los modernos pseudo-underground. Así, sus cuerdas vocales son las únicas protagonistas y, al menos en el caso del firmante, no fallan. Por un momento pensé que quizá fuese el aire acondicionado el que me hizo sobrecogerme y sentir un cosquilleo en la espalda nada más comenzar a cantar, pero luego se repitió un par de veces. Las reacciones del organismo son las que son y no engañan.
Al principio temí que el sonido de la percusión hiciese sombra a Lucía porque rebotaba por todas partes, pero ésto sólo pasó en los momentos más acelerados; luego, los distintos matices que aportó su compañero en el escenario no hicieron más que enriquecer temas como "Waiting for this look", "Before the Morning Comes" (difícil de identificar en versión acústica), "Breathe" o "Collapse", pertenecientes al disco, además de la versión del "When the Stars go Blue" de Ryan Adams. El resto eran nuevas composiciones que ya viene presentando desde que en Noviembre compartió cartel en Vigo con Laura Veirs, atreviéndose a dejarnos dosis de ternura en español con "quédate a dormir" y que suena igual de bien que su repertorio en inglés; deja claro que su estilo bebe de muchos otros y su trabajo de reciclaje nos conduce a tiernas perlas folk-pop.
Además Lucía y su acompañante lo dieron todo, derrochando no sólo simpatía sino también energía, aprovechando los momento más vibrantes para rasguear con toda la contundencia que da de sí una guitarra acústica. Para la estremecedora "Collapse" buscaron la participación de los asistentes chasqueando los dedos y golpeando el suelo con sus zapatos mientras los curiosos compradores se asomaban para examinar de qué solista extranjera procedían aquellas frases cargadas de melalcoholía. Se despidió con un mensaje para los recién llegados: "No olvidéis comprar mi disco, venir a mis conciertos o... crear un club de fans, que aún no hay". Pues nada, el disco ya lo tengo y he ido a dos conciertos. Ahora sólo me falta convencer a mis amigos para lo del club. Mientras, esperaremos la segunda entrega porque, escuchado lo escuchado, ya hay temas de sobra.