Sid Griffin - Pontevedra
5 de Febrero de 2008



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Sid Griffin - Pontevedra
Texto: David Watts
Foto: David Watts.
Café Moderno, Pontevedra
31 de Enero de 2008



Ya tiene cojones empezar el ciclo Vangardas Sonoras con el concierto de Sid Griffin. Un estudioso del folk americano que militó en los míticos The Long Ryders en los que ya dejó claro que sus influencias se movían entre The Byrds y Dylan, en lo que se dio en llamar Nuevo Rock Americano allá por los años ochenta. Un tipo que desde hace años pertenece a una banda de bluegrass y edita discos en solitario paseando sus propias canciones y versiones de sus ídolos acompañado por su guitarra acústica de doce cuerdas. Un escritor cuya obra más reciente consiste en un acercamiento a las grabaciones de las Basement Tapes de Dylan con The Band. Este tipo, inaugura el Vangardas Sonoras.

Ya desde el inicio con versiones de sus adorados Byrds y el cowboy Jimmie Rodgers quedó claro que aquí, de vanguardia, nada. Foto: David WattsEl diminuto Café Moderno con sus butacas de polipiel resultó ideal para un concierto intimista donde el público conectó totalmente con la sencilla propuesta de Griffin. Algunos de sus temas se iban alternando con numerosas versiones y canciones de su antigua banda con una gran acogida. Así, Ivory Tower o I Want You Bad pusieron de manifiesto que el público, que no llegó a agotar las escasas localidades, sabía a lo que iba. Sonaron temas del nunca suficientemente reivindicado Gene Clark o Bob Dylan. Este último tema sirvió par ilustrar con música su libro sobre las grabaciones del de Minnesota en el sótano de su casa tras su accidente de moto. De hecho, un Sid parlanchín no dejó de hacer énfasis en los discos que tenía a la venta. Se ve que el romanticismo del cantautor solitario también necesita de alguna inyección económica para mantenerse.

Antes de afrontar la recta final, tomó su mandolina e introdujo un par de temas de los Coal Porters, su banda bluegrass entre los que se coló una versión del Like A Hurricane de Neil Young mientras Griffin explicaba qué instrumento sonaría en cada momento con algunas sonrisas en la audiencia. Dejó para el final la emblemática Looking For Lewis And Clark, que necesitó de los improvisados coros del público para resultar completa. Ante la cerrada ovación, le dieron permiso para un bis y, con la mandolina y lejos de los micrófonos, paseándose por delante de las butacas, completó una conmovedora versión de Sin City de los Flying Burrito Brothers de otro de sus idolos, Gram Parsons, mientras se oían entre la audiencia algunos tarareos por lo bajo. Tras el concierto, Griffin se veía superado por la avalancha de compradores potenciales que se decidían entre los numerosos discos que traía consigo. Se acabó Sid Griffin, ahora empezarán las vanguardias.


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