
Molasses + Thalia Zedek + Hood
Auditorio Celso Emilio Ferreiro (Campus Lagoas-Marcosende, Vigo)
Aforo: Lleno
Hora: 16:00 h
Precio: Lo mejor, gratis.
No es de extrañar que fuera tan idílico lugar en medio de ninguna parte y rodeados de cemento por todas partes, pero aún así cuna de la cultura y el saber, el elegido para la realización de la primera (y espero que no la última) edición del Sonora, festival, concierto, acto o como rayos le queramos llamar organizado entre la Universidad de Vigo y el colectivo Sinsal (imagino que brazo ejecutor y cerebro de la operación respectivamente).
En medio del más horrible centro comercial que he visto en mi vida - decidme que está en obras, que aún no está acabado, por Dios, aunque me da que va a ser que no; eso si, ese diseño cemento-a-la-vista-país-del-este seguro que no fue barato – y rodeado de tenderetes donde se podía hacer cualquier cosa menos comer sano, se hallaba un ¿teatro? que no desentonaba con sus aledaños y que, además de ser un lugar bastante (muy) feo, no presentaba buena visibilidad del escenario y su acústica no llamaba la atención por ser especialmente buena.
Una vez nuestras posaderas estuvieron acomodadas en sus correspondientes butacas (visto lo visto, por lo menos no nos sentaron sobre pilas de ladrillos, que debe ser lo mas “in”) y el aforo casi al completo salieron a la hora de la siesta Molasses, unos completos desconocidos para el grueso del público (incluido yo) pero que ya llevan cuatro álbumes publicados y cuyos miembros forman parte de otros proyectos que ya nos suenan más: Godspeed you black emperor!, Fly Pan Am o Boxhead Ensemble.
Disfrutarlo sin prisas, con calma, es lo que pide este extraño cuarteto canadiense. Con un juego de voces chico-chica a lo Walkabouts, bien armados con cacharrería variada - la primera vez que veo tocar un whirlie (tuberia de plastico dando vueltas al aire), y digo ver, porque escuchar no lo escuchó nadie - y el lúgubre violín que después acompañaría a Thalia Zedek, su folk-pop a baja, muy baja velocidad apenas dejó tiempo a ofrecer cuatro de sus canciones mientras las agujas del reloj se resistían a avanzar.
Mi esperada Thalia Zedek no se hizo de rogar y compareció tras un breve descanso con el apoyo del violinista de Molasses y un batería, que junto con la guitarra de la ex-Come se complementaban en el proceso de destilación de ese rock simple, austero y crudo que caracteriza estos últimos años de su carrera musical. La desesperación que transmite su “Trust not in those in whom whithout some touch of madness” – en el que basó casi la totalidad del repertorio - se convierte en esperanza cuando la escuchas en vivo. Pero ese sonido más “amable” no les resta ni un ápice de efectividad, hace que respire sin alterar su capacidad para transmitir, cambiando el sosiego por la tormenta eléctrica en un abrir y cerrar de ojos, suficiente para hundirnos en nuestra butaca cuando les daba por apretabar ese botón.
Los discos de Hood se me antojan distantes, fríos por momentos. El vuelco pop de sus dos últimos trabajos “Cold House” y sobre todo “Outside Closer” no cambiaba esa apreciación. Temazos a los que les falta algo, no sé...¿alma? Era la duda que me planteaba su directo y que se disipó después de los primeros cinco minutos de actuación, los mismos que escasamente dura The lost you, single que anticipó su último álbum y con el que abrieron en Vigo aún un poco fríos.
El directo de Hood es una experiencia orgánica. Con más pinta de hooligans que de adalides de la experimentación pop por la vía electrónica los ingleses vapulearon a los asistentes a golpe de rock y actitud, justamente lo que les faltó a Lali Puna semanas antes. Una batería que parecía que iba a saltar en mil pedazos en cualquier momento llevaba la batuta mientras las guitarras ponían ahora un simple condimento, ahora una descarga de acoples y distorsión sobre samples, ruiditos, teclados, melódicas, flauta travesera (como lo oyen, en el principio de The negatives pensé que iban a cantar aquello de “...alza el puño y ven...”) y yo qué se más. Una gozada.
Al día siguiente actuaban en el mismo lugar los portugueses The Gift junto con los locales Armadillo. No pude asistir. Uno puede escaquearse una tarde del trabajo, pero dos seguidas...Por suerte creo que escogí bien la tarde.
¿Os había comentado que todo esto fue por la cara, o sea, gratis? Ahora os toca moriros de envidia.
Artículo escrito por sierjo Abril 22, 2005 07:21 PM y almacenado en la sección Crónicas de Conciertos

