Tanned Tin 2007
5 de Diciembre de 2007



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Tanned Tin 2007
Castellón
1, 2 y 3 de Noviembre de 2007.
Texto: Aquisgran


A pesar de ser asíduo al festival Tanned Tin desde sus principios, su “mudanza” a Castellón desde Santander hace 3 años supuso un duro golpe y provocó que me quedase con las ganas de asistir a las dos pasadas ediciones. Sin embargo, tengo que reconocer que el cambio ha sido para mejor, y con mucho. Castellón ofrece un entorno inmejorable y las infraestructuras allí disponibles ahora hacen del Tanned Tin un festival aún más especial si cabe. Hay que reconocer que no tiene mucho sentido celebrar el primer día de festival en el Auditori en las afueras de la ciudad y las 3 noches siguientes en el Teatro Principal en el mismo corazón de Castellón, posiblemente haya que achacarlo a temas políticos. De todos modos es un mal menor, ya que el Auditori impresiona, y el sólo hecho de verlo casi hace que merezca la pena la visita. Así a todo, dejando a un lado la magnífica oferta musical, la comodidad que ofrece la ubicación del Teatro Principal es impagable. Rodeado de hoteles, hostales y una muy buena oferta culinaria, casi convierte al Tanned Tin en un festival de “descanso y relajación”, si a esto sumamos las sesiones matinales en el Casino Antiguo , la experiencia es inigualable.

Si nos ponemos a buscar puntos negativos, diría que es una pena la pérdida de las buenas costumbres como la de avisar a la zona del bar por megafonía del comienzo de los conciertos (en Santander daban un aviso 5 minutos antes de cada actuación) o la de tan sólo permitir la entrada a la platea entre canción y canción si el concierto ya había comenzado. Pequeños detalles que sería estupendo retomar.A ésto quizá podamos añadir la escasa oferta alimenticia en el bar del Teatro Principal (cómo se echan de menos aquellos montaditos de jamón en el Centro Cultural Caja Cantabria), aunque eso haya provocado el mayor descubrimiento de este Tanned Tin, ¡las rosquilletas castellonenses!, que maravilla, ¡deliciosas!. Por último comentar que el precio del agua embotellada en el bar era abusivo (2€ un botellín de 33cl), y casi era más barato traerlas del hotel.

En el apartado musical, y como he comentado anteriormente, a priori, el cartel era casi inmejorable, si acaso un pelín extenso en el número de grupos que actuaban (¡hasta 8 cada noche!), aunque el hecho de que predominaran los sets cortos de 30 a 45 minutos, hizo todo mucho más llevadero (con dolorosas excepciones).

JUEVES 1 DE NOVIEMBRE
xiu-xiu.jpgUn viaje en coche de más de 1.000km, una muy merecida ducha en el hotel a nuestra llegada a Castellón y otra merecidísima cena en el Auditori (donde la oferta culinaria sí que era excelente) hizo que me perdiese las actuaciones de Mia Doi Todd y Sandro Perri, y el esperadísimo retorno a España de los californianos Spain, tras 10 años de “Hiatus”. Así, nuestro comienzo Tannedtinero fué precisamente con Xiu Xiu, un asíduo a este festival y que ya he tenido oportunidad de ver en repetidas ocasiones. Cierto es, que mi sorpresa fué mayúscula al descubrir que el grupo venía en formato trío, con la novedad de un tremendo batería, que añadió unas dosis de intensidad a las canciones de los de Oakland hasta ahora desconocidas. Sin embargo, el shock inicial dió paso a una perdida de sensibilidad (agravado por el poco volumen de las voces) que hizo que el resultado final no fuese del todo de mi agrado. La desacertada versión del Ceremony de New Order tampoco ayudó a la causa.

Desde los primeros acordes es fácil darse cuenta que un concierto de The Ex no es como un concierto cualquiera. Aunque ya había sido advertido de la intensidad de sus directos, no había imaginado nada igual. Auténticos hostiazos en la cara. Con dos guitarras y batería consiguieron adentrarnos en un espiral ritmica casi espiritual que fue de lo mejor de todo el fin de semana. El público allí presente balanceaba su cuerpo repetidamente y sin descanso desde su butaca, y los más intrépidos invadieron la zona frontal de la platea segundos después de que uno del grupo así lo sugiriera, con el consiguiente desconcierto de los responsables del Auditori. Más que curiosa la petición de Kat, que tras bajarse de la batería cogió el micrófono y muy amablemente le pidió al tecnico de luces que las dejase quietas, que lo suyo era tocar sin distracciones.

deerhunter.jpgEsperaba algo mejor de Deerhunter, lo suyo fue un pobre reflejo del shoegaze más experimental y la poca entrega de Bradford Cox, hizo que su concierto no despertase pasiones. Sin embargo, la entrega no fue el problema de que este servidor no conectase con los Acid Mothers Temple. Su propuesta de riffs que se estiran hasta el infinito recuerdan a la peor faceta del rock progresivo y el virtuosismo del que hacen gala no es suficiente para transmitir algo más que simple curiosidad. A su favor la improvisación vocal con la que nos deleitaron cuando el guitarrista consiguió romper dos cuerdas de manera casi consecutiva, con las consiguientes visitas al backstage para cambiarlas.

Viernes 2
la-jr.jpgEl viernes comenzo con una sesión matinal en el Casino Antiguo. Gracias a que está ubicado a tan sólo 3 minutos caminando desde el Teatro Principal (y de nuestro hotel), nuestro tardío desayuno tan sólo provocó la perdida de Laura Gibson y nos permitió disfrutar del estupendo conciero de The Floorbirds. Un silencio sepulcral les vino como anillo al dedo para ofrecernos un emocionante set, especialmente en los momentos más alejados del country y más cercanos al folk más intimista.

Tras un momento tan sumamente delicado, la verdad es que la propuesta de free jazz e improvisación que nos brindaron La Jr se hizo de dificil digestión. Y eso que todavía no habíamos almorzado.

dirty-projectors.jpgLa sesión vespertina comenzó con en el Teatro Principal con Dirty Projectors. Los neoyorkinos, que pisaban por primera vez nuestro pais, ofrecieron un concierto cargado de intensidad vocal, donde la angelicales voces femeninas contrastaban con la frecuentemente desgarradora voz de Dave Longstreth. Despidieron su excesimente corto set con una increible (y preciosa) transformación del “Rise Above” de Black Flag y que da nombre a la revisión que los neoyorkinos han hecho del “Damaged”, disco de debut y obra maestra de los de Los Angeles.

El sacrificado de la noche fué Refree, las necesidades culinarias mandan. Estábamos de vuelta justo a tiempo para Asobi Seksu, un trío neoyorkino que liderado por una cantante japonesa (¿Dónde habré visto eso antes?), que ofrecieron un concierto con acercamientos a Cocteau Twins en los momentos más pausados, y a Blondie en los más animados, pero que realmente no aportan nada al shoegaze de los últimos años.

califone.jpgPor otro lado Califone fué una auténtica delicia. Tim Rutili es un grandísimo compositor y todavía mejor vaquero. En muchos momentos parecíamos estar en un concierto del Springsteen de la “era Nebraska”. Una pena el desacertado final que reventó el que podía haber sido uno de los conciertos del festival.

Llevaba varios años siguiendo la trayectoria de los americanos Norfolk & Western, sus discos de pop pausado y melodioso son muy agradables de escuchar, pero a pesar de tener muy buenas canciones, en directo adolecen de la escasa capacidad vocal de su cantante. Todo lo contrario les ocurre a The Sea & Cake, su capacidad tecnica es abrumadora y precisamente por eso dan la sensación de ser demasiado fríos y distantes, provocando un set demasiado monótono sólo salvado por los acercamientos a la bossanova, ya clásicos en sus últimos discos.

Por su parte Raccoo-oo-oon fueron una de las sorpresas del festival. Su experimental propuesta puede provocar grima a más de uno, pero a mí me parecieron complicadamente brillantes. 3 voces filtradas hasta el infinito, pedales hasta las orejas y un aluvión de drones hicieron de este concierto uno de mis favoritos de la edición de este año. Sin embargo, y a pesar de su abrumador sonido, no consiguieron preparar mis oídos lo suficiente para lo que venía a continuación. Si la muerte fuese música, sonaría como Wolf Eyes. Sin palabras.

Sábado 3
sj-esau.jpgLa jornada casinera comenzó para nosotros con Arborea, aunque lamentablemente tan sólo pude escuchar su última canción. Una pena, porque prometía. Antes había tocado Grouper, y a continuación, tomo su lugar en el improvisado escenario Sj Esau, solista de Anticon, que al igual que los últimos fichajes del sello, acerca el folk al hiphop (o viceversa) con bastante acierto. Se le vió un pelín verde y nervioso, pero en general su set fué bastante ameno y disfrutable.

Por la tarde comenzamos con Numbers. Trío de San Francisco con estética kraftweriana compuesto de guitarra, batería y sintes. Muy cercanos a unos primerizos Stereolab o Broadcast, pero bastante más sosos musicalmente.

tarentel.jpgA continuación Tarentel sorprendió a propios y extraños con una impresionante puesta en escena. Con todas las luces del teatro apagadas, consiguieron una estupenda banda sonora para las proyecciones en Super 8 de Paul Clipson, que tras un comienzo vibrante, se adentró en terrenos más ambient para así completar uno de los mejores y más cortos conciertos del festival. Los 30 minutos escasos con los que nos deleitaron literalmente volaron.

damien-jurado.jpgEn un registro totalmente diferente, Damien Jurado se erigió como el gran triunfador de esta edición. Con sólo su acústica y (como no) su camisa a cuadros, arrojó un set triste hasta decir basta. Un mudo teatro se dejó conmover por la sensibilidad del de Seattle, y dejó para el recuerdo uno de los momentos más emocionantes de la historia del festival, con Damien llorando mientras cantaba una desgarradora “Now that I'm in your shadow”. Se ganó a pulso el primer bis de todo el fin de semana. Tras algo así no podíamos sino salir a asimilar lo sucedido y de paso disfrutar de una magnífica cena. Dolorean y el retorno de For Against a los escenarios quedaron para otra ocasión.

A nuestra vuelta, nos encontramos con una auténtica apisonadora musical como son Lisabö. Sin ningún tipo de artificios luminosos y totalmente entregados, ofrecieron el concierto más largo del festival. Algo a lo qué sinceramente no le ví mucho sentido, ya que han sido un grupo que en este año hemos podido ver en repetidas ocasiones por casi toda la geografía nacional, mientras que en este Tanned Tin nos hemos tenido que conformar con sets de media hora de artistas mucho más dificiles de ver por estos lares.

Boy Omega fué el gran pinchazo del festival. Con la gran cantidad de grupazos pop suecos que hay en la actualidad, el error se antoja todavía más doloroso. Pop demasiado convencional incapaz de generar ningún interés tras la sacudida previa de los vascos, convirtiendose así en el punto negro de una noche casi perfecta.

bracken.jpgPor otro lado, el concierto de Bracken supuso una grata sorpresa. A pesar de que el debut discográfico en solitario de Chris Adams (lider de Hood) me dejó bastante frío, no lo hizo así su directo, ya que el formato trío que presentó en el festival revalorizó sus canciones en un 200 por cien. Bases dub apoyadas por un estupendo batería y con Chris disparando samples y loopeando por doquier, el concierto se convirtió en uno de los mejores de la noche por meritos propios y hubiese sido un estupendo cierre de festival. Digo esto por que el set the Thee More Shallows fué el momento agridulce de la noche. Quizá la expectación era demasiado alta, pero el caso es que los americanos no acabaron de convencer. Más preocupados por entretener al público con chistes que por hacer grandes sus canciones, dió la impresión que estas sonaban a medio gas y supuso una pequeña decepción, pero que no llego a empañar una gran edición de este increíble festival

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