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Crónicas de Conciertos

Tercer día de los Conciertos del Nuevo Milenio - 17 de julio del 2004

24 de Julio de 2004

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En la tercera jornada de los Concertos do Novo Milenio ocurrió de todo un poco: pudimos escuchar a Amaral saliendo al escenario antes que Gary Jules, a un Gary Jules que no pudo acabar su concierto programado por exigencias de Dylan, a un Bob Dylan pletórico cortado por la llegada de los hermanos Corrs, unos Corrs que animaron al público con sus temas instrumentales de folk irlandés, y los poco apoyados Echo & The Bunnymen (quizás porque comparados con la fama de Amaral, Bob Dylan o los Corrs, ellos quedaron en segundo plano).

Llegados a primera fila para poder ver de cerca a Dylan poco más tarde de las seis, pudimos escuchar los rumores de que Gary Jules tenía problemas para venir y que Amaral iba a salir al escenario en lugar del trovador californiano.

AMARAL

El horario previsto para esta última jornada era este, pero, a eso de las 19:20 Amaral subió al escenario con una camiseta blanca y unos vaqueros, con una guitarra acústica, y sentada en una silla maltrecha.

Eva Amaral nos explicó que Gary Jules había tenido un retraso en la carretera viniendo a Santiago, y los organizadores "la liaron" para actuar en su lugar. También nos contó que junto con su grupo habían sido teloneros de Dylan, y que era todo un honor volver a serlo en este festival.

La cara de Eva Amaral mostraba que estaba visiblemente emocionada con el auditorio del Monte do Gozo, que en ese momento eran unas diez mil personas. También nos dijo que ella estaba de vacaciones sola por Galicia y que la habían pillado en el recinto para ver a Dylan (como si no tuviese bastante en sus otros conciertos) cuando la llamaron para actuar.

Amaral tocó cinco temas, que sorprendieron a los más escépticos con su música allí reunidos. Pudimos escuchar a un zaragozano fan de Dylan gritar "Mañica!" como si fuese una de las colegialas a las que les gusta el rock blando del grupo. Pero desde el momento que empezaron a sonar los acordes de Un Solo Segundo Eva se metió el público en el bolsillo.

Dijo tantas veces "gracias", se mostró tan cordial y tan afectiva que nos fuimos metiendo en su música: la que salía de su acústica y de su voz. Parece mentira que con tan pocos medios pudiese salir ovacionada del escenario.

Los otros temas que tocó fueron En El Río (un tema nuevo según dijo), Universal (una versión de Lagartija Nick, dedicada a toda la gente de Granada, también presente en el concierto), Moriría Por Vos (tema coreado por el público) y la fenomenal Sin Ti No Soy Nada.

Casi al final de todo a Amaral le tiraron un balón de playa hinchable firmado por gente del público, y después de varios intentos se consiguió que llegase a la cantante, que agradeció al público todo su apoyo y se fue vitoreada a eso de las 19:45, con gente diciendo que volviese. Toda una sorpresa para el tercer día del festival.

GARY JULES

Gary Jules salió al escenario con su amigo de rastas a eso de las 19:50, haciendo ellos mismos las pruebas de sonido con sus dos guitarras acústicas. Nos damos cuenta de que la guitarra acústica del amigo de Gary Jules es la misma utilizada por Amaral, y después del primer tema, que parecía sacado de un disco de baladas de Simon & Garfunkel, nos pide disculpas por haber llegado tarde y nos lo explica todo: diecisiete horas de avión desde Estados Unidos y siete en coche desde Madrid hicieron que con las retenciones Gary Jules llegase a destiempo. Sigue tocando la siguiente canción, y después de unos tímidos aplausos presenta el tercer tema: Don Quijote.

Cuando acaba nos cuenta algo que nos deja atónitos: un yonkie le había robado todo el equipo, entre ello un piano, que necesitaba para tocar el siguiente tema, que tuvimos la suerte de escuchar por primera vez a la guitarra, acústica, claro.

El recital duró hasta las ocho y media, con media hora de retraso y no más, porque al acabar el último tema, desde una esquina, pudimos ver a un miembro de la organización diciendo a Gary Jules que ya no podían tocar más, que ni una canción más como pedían los dos amigos, quizás porque Bob Dylan no podía asumir todo ese retraso acumulado porque tenía que actuar al día siguiente en el festival de Vilar de Mouros.

BOB DYLAN

Así que esperamos impacientes a Bob Dylan, y a su tropa, sobre todo a Larry Campbell, su guitarrista, y a Tony, su bajista, que ya habíamos visto en directo en Santiago el 9 de abril del 2000, en el Multiusos do Sar. Para leer nuestra crónica, haz click aquí. Y para ver otra crónica de Bob Dylan pero esta ves del concierto de Alcalá del 14 de julio, haz click aquí.


THE CORRS

En todo el festival no hubo tanto despliegue en el escenario para ver a los Corrs. En momentos en los que estaban todos los músicos allí presentes contamos hasta nueve personas diferentes. Los cuatro hermanos no eran suficientes para que la música tuviese tanta fuerza, y dudo que tuviesen la técnica para hacer los solos de guitarra o tocar las piezas más difíciles de sus canciones.

Pero pongamos ejemplos: la batería no la tocaba Caroline Corr, sino que había otra batería escondida un poco más atrás (bien, Caroline Corr está embarazada y no puede moverse demasiado, lo entiendo). Había dos guitarras, una era la de Jim Corr y la otra del guitarrista "bueno" (para distinguirlos). A veces Jim Corr tocaba los teclados y una vez incluso tocaba el piano, pero había otra persona más que tocaba los teclados y a veces incluso subía otra persona a tocar también el piano.

Después contamos al bajista, casi escondido debajo de la batería, el violín de Sharon Corr, y la voz y la flauta de Andrea Corr. Es decir, los hermanos no son todo el grupo.

Partiendo de esta base podemos decir que el público estaba entusiasmado con el grupo irlandés, aunque hubo gente que se aburrió bastante con la excepción de los temas instrumentales de folk, que hicieron que todo el público bailase al ritmo del bodhram o el bombo, recordando que todos tenemos en la mente la muiñeira.

Pudimos ver a gente con banderas irlandesas, sobre todo a un señor mayor en primera fila, que llegó corriendo para poner dicha bandera (con el nombre de Andrea y un corazoncito) en la valla de la primera fila. Después de la desbandada de Bob Dylan (mucha gente se fue del recinto), muchas personas pudieron llegar al foso para saltar, bailar, cantar y dar palmas al ritmo de What Can I Do, Radio, Borrowed Heaven (dedicada a la fallecida madre de los Corrs), I'm Forgiven Not Forgotten, o So Young.

Andrea incluso nos deleitó con un bastante pasable castellano, diciendo que estaban "muy contentos de volver a estar aquí, en Galicia", aunque después cambió al inglés, diciendo que estaban encantados de volver a tocar en un sitio como el Auditorio del Monte do Gozo, en un país celta como el suyo. Y se puede decir que ahí mismo fue cuando todo el público se sintió cómodo con los hermanos irlandeses, aunque aburriesen por momentos.

En el último tema, desde el público fue lanzado un triki o monstruo de las galletas de peluche, que Andrea cogió y, abrazándose a él, subiéndolo hacia lo más alto y cantándole, se despidió del público con una ovación digna de los mejores grupos que pasaron por los Conciertos del Nuevo Milenio, aunque en realidad fuesen sólamente "pasables".

ECHO & THE BUNNYMEN

Después de la actuación de los Corrs, a eso de las once menos diez, se fue muchísima gente, tanta que hasta hubo tapones en las salidas. Seguía yéndose gente incluso cuando empezaron Echo & The Bunnymen a eso de las dos menos veinte.

La banda de Ian McCulloch comenzó fuerte con Lips Like Sugar, haciendo que las primers filas se animasen y que parte del público que estaba en las gradas bajase al foso. Echo & The Bunnymen siguieron con Rescue, en donde Ian ya hizo gala de su chulería al tirar el micrófono al suelo. La chulería sería la tónica principal del concierto de Echo & The Bunnymen, junto con la marcha de gran parte del público.

Después tocarían Show Of Strength, un tema que hizo que aquel público que había bajado intentase llegar más alante, ya que mucha gente que estaba en el foso seguía yéndose y quedaba mucho sitio libre. Los siguientes temas: Bedbugs And Bullyhoo sobre todo, Bring On The Dancing Horses y All That Jazz animaron a los que estábamos allí y no dejaron que nuestro cuerpo se dejase de mover al sonido de la música.

El siguiente tema que pudimos escuchar fue Back Of Love, en el que al escenario llegó una bandera de Asturias, que Ian cogió y llevó hasta la batería no sin antes fijarse en qué le habían tirado. Justo después íbamos a llegar al epicentro del concierto con Killing Moon y Nothing Lasts Forever, precioso tema que todos los que estábamos allí coreábamos sin saber lo que iba a suceder: de pronto escuchamos cantar a Ian algo como... "Holly came from Miami FLA, hitch hicked her way across the USA, pluked her eyebrows on the way, shaved her leg and then he was and she said hey babe, take a walk on the wild side... "

¿Era el homenaje póstumo a Lou Reed (ver el día anterior con Lou Reed)? Pues no, normalmente Echo & The Bunnymen hacen un remix de Nothing Lasts Forever y Walk On The Wild Side de Lou Reed, aunque más que dolor de cabeza nos hizo echarnos unas risas.

Después de este tema Ian McCulloch regala unos cigarrillos al público (no uno ni dos, sino que tira toda la cajetilla), y se divierte dándole toques a la cajetilla vacía como si de un balón se tratase.

A esas alturas del concierto ya había empezado a llover un poco, aunque sólo notábamos las primeras gotas. Nos refrescábamos las cabezas justo antes de oir tres temas antes de que Echo & The Bunnymen se fuesen a hacer su primer descanso: eran Cocodriles, Heads Will Roll y The Cutter. Y cuando se fueron nos dimos cuenta que queríamos escuchar más, que Ian McCulloch y los suyos no podían dejarnos allí sin darnos una última ración de pop-rock de finales del siglo XX.

Se comenzaron a escuchar los "oé oé oé" a los que estábamos acostumbrados a oír en los días anteriores, pero esta vez con mucho menos público. Los que nos habíamos quedado éramos unos pocos elegidos que pudimos deleitarnos con el final del concierto. Los tres temas del primer bis fueron Angels And Devils, Ocean Rain y Over The Wall, unos temas increíbles que sonaron mucho mejor que en los discos.

En uno de los descansos entre canción y canción, Ian McCulloch señaló a un chico que llevaba la camiseta del Liverpool, y dijo "Rafael Benitez is our coach", pero dado mi mal inglés poco más pude adivinar qué decía.

Aún hubo tiempo para escuchar un último bis: Pictures On My Wall, que nos dejó un gratificante sabor de boca después de haber escuchado el pop blando y folk de los Corrs.

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