21 de Octubre de 2004. Sala Capitol (Santiago de Compostela)
Entrada anticipada 14 Euros / taquilla 17 Euros.
Estoy molido. Mientras escribo esto mis pobres huesos chillan, pero no tanto como aquel monstruo engendrado dios sabe por qué clase de demonio, aunque será mejor que vaya por partes.
Iba el firmante hacia la Sala Capitol cuando, a la altura del último paso de peatones que hay que atravesar antes de llegar, escuché unas risotada escandalosas y, aunque no soy muy de girar el cuello, no vaya a autoproducirme un esguince cervical, esta vez semejante carcajadas, dignas de la tía más basta de mi pueblo, bien merecian correr ese riesgo. La memorable estampa estaba compuesta por 4 o 5 personas a las que rápidamente identifiqué como The Bellrays, y es que con semejante mata de pelo que tiene su solista, es dificil confundirse (cualquier adjetivo que usemos para referirnos a él se queda corto). Lo dicho, Lisa Kekaula se descojonaba mientras otros dos del grupo jugaban a las palmitas. Evidentemente los transeuntes, ignorando que aquel grupito tan estrafalario no era sino un grupo de rock, observaban atónitos aquella escena, probablemente pensando acertadamente que alguna toxina del marisco de la cena había hecho estragos en sus cerebros (es sólo una suposición).
No voy a negar que estaba un poco acongojado pues esto de ir sólo a los conciertos siempre puede desencadenar comentarios del tipo "qué tío más raro". Pero afortunadamente ayer la chupa de cuero sirvió para algo y me imbuí entre la peña rockera y patillera. Lo de ir sólo permite cotillear. Así entre el público que esperaba la actuación del grupo invitado, los gallegos Sugar Mountain, pude "fichar" a una presentadora del telexornal de la TVG (¡cáspita! ¡hablaba en castellano!) y a un tío cuya cara me sonaba un montón, probablemente un actor de alguna serie adolescente (que por supuesto, crecen como todo hijo de vecino).
Mitad del aforo para los pontevedreses, que nos deleitaron con su repertorio de canciones de rock clásico. Sus (supongo) novias animaban el cotarro desde la primera fila mientras ellos presentaban temas de su nuevo álbum "Hand Crafted Tunes" (su web es http://www.konicanicephoto.com/SM/index.htm ). Incluso se arrancaron con una potente versión del "Drive my Car" de The Beatles. Exteriormente los chicos de la Montaña de Azúcar son, cuanto menos, pintorescos. ¿Era una peluca lo que llevaba en la cabeza el guitarra solista? ¿Es el teclista hermano del actor Jason Biggs (conocido por su participación en esa cosa llamada "American Pie"? ¿Practica el cantante sus poses en el espejo? Curiosidades aparte, musicalmente me agradaron y pusieron el punto guitarrero que culminarían The Bellrays, una pena que el público tienda a ser tan frío con las bandas consideradas "teloneras" pues los músicos se esforzaron por agradar.
La puntualidad de Sugar Mountain y el acierto de los responsables de la Capitol de poner videos mientras los "roadies" preparaban el material de The Bellrays hizo corta la espera. Por entonces comenzó a llegar más gente, aunque la sala no se llenó y uno podía moverse con cierta soltura dentro de su "espacio vital". ¿Vital he escrito? ¡Joder! ni aunque viva cien vidas podría tener la energía que emanó del escenario cuando Lisa y sus tres muchachos surgieron del "backstage". Atónitos nos quedamos con el apabullante y ensordecedor inicio, una violación musical en toda regla. Ella solita, con sus alaridos, con su "voz negra" profunda y potente, amansaría a una jauría de fieras. Y es que eran ellos los que parecían fieras y comenzaron a escupir canciones que iban del punk a momentos soul, al rock y navegaban por donde les daba la santísima gana. El guitarrista Tony Fate (¿Oliver Kahn con guitarra?) y el bajista Bob Venuum (¿pero este tío no es gemelo de uno de los Chemical Brothers?) no se quedaron a la zaga en cuanto a derroche físico, al igual que Ray Chin, a la batería, que se la cargó un par de veces, haciendo que los técnicos tuviesen trabajo extra, además de unos pequeños problemas de sonido (de volumen) que tardaron cierto tiempo en arreglarse, pues no estaban al gusto de los artistas.
Pero sin duda Lisa tiene una presencia y una voz que dan al grupo una personalidad que me hace comprender por qué fue precisamente ella la encargada de cantar las canciones de MC5 en el Azkena Rock Festival. No dejó de preguntarnos durante toda la actuación si "estábamos preparados": "are you ready?", concluyendo al final "this is not a test, this is the real life, are you ready?". Alucinábamos con semejante chorro de voz, mezclándose con el potente y explosivo sonido y con ciertas dosis de provocación y sensualidad. Enlazaron así sus canciones, en ocasiones sin pausa alguna, sugiriendo que admeás de una preparación física envidiable hace falta algún tipo de "corn flake" especial para aguantar semejante ritmo. ¿La respuesta del público? La mitad asistía estupefacto, el resto (supongo que ya sabían qué iban a encontrarse) bailoteaba como loco. Al final todos nos rendimos a The Bellrays y entre gritos salieron para tocar unos bises que pasaron tan rápido como toda la actuación, arrollando. No hubo segunda parte, pero nos dejaron un sabor de boca espléndido y me he quedado con ganas de escuchar "Kick Out the Jams" o "Ramblin' Rose" en la voz de esta mujer.
Como anécdota final, en el mismo paso de peatones me encontré de regreso a casa a unos tipos con sus guitarras: "qué rápido recogieron" pensé, pero al momento un chico se asomaba por la ventanilla de su coche y gritaba algo así como "ese Fito!" (tocan en Santiago, parece ser). Ayer quedó claro que donde se pongan unos Bellrays que se quite cualquier Fitipaldi. Oh Lisa, we are ready. Amén.
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