
Texto: David Watts
Fotos: Polaris
Sala Breogain
20 de junio de 2008
Breogain es una sala en medio de un polígono industrial con tan buenas condiciones como mal gusto en la decoración. Columnas de piedra, vidrieras con motivos celtas e incluso una escultura con un guerrero de esa tribu pobladora original de nuestra tierra no es lo que uno espera que le rodee en un concierto. Esto es lo de menos si tenemos en cuenta un sonido espléndido y una visibilidad perfecta desde cualquier ángulo. La verdad, no me importaría ver más conciertos allí.
Abrieron fuego The Ettes, grupo ensalzado por algunos sectores de la prensa como boom de la temporada. Garage simple y lleno de melodía con una cantante sosa, un bajista a todas luces líder del proyecto, y una batería negra tan vistosa y acelerada como monótona con las baquetas. Acabaron por resultar cansinos. Cabría esperar más de ellos pero tampoco tiene importancia porque ese día los que salían en la foto de la entrada eran otros.
The Bellrays han cambiado de formación, pero no de filosofía: maximun rock’n‘soul como ellos mismos lo bautizaron en su día. Puede que Tony Fate fuese mejor guitarra, pero Bob Vennum se defiende con la misma soltura con la que antes aporreaba el bajo. Este instrumento queda para la nueva incorporación, Billy Mohler, un chavalín con ataques epilépticos que no estuvo quieto en ningún momento. Al fondo Craig Waters con uniforme de atleta de los 70’s, pantalones cortos ceñidos y cinta en la cabeza incluidos. En el frente, por supuesto, la inmensa (en todos los sentidos) Lisa Kekaula con su vestido corto y sus botas rojas. Cada vez más cerca de Diana Ross que de Tina Turner, cada vez más líder, cada vez más carismática.
Tiraron de clásicos de tono más punk para empezar. Fire On The Moon o Tie Me Down, entre otros, y rápidamente atacaron la tripleta inicial de su reciente Hard Sweet And Sticky que funcionó de maravilla y al que recurrieron constantemente. Pausa para la parte más soul con The Fire Next Time o Have A Little Faith y la bola comenzó a hincharse. De menos a más, sin que el menos fuese poco y pareciendo que el más no tenía límites. Lisa, arrastrándose por el suelo con su cara de mala leche permanente. Las primeras filas comenzaron a liberarse por el espacio que el público dejaba con bailes cada vez más ostentosos. The Bellrays y, sobre todo Kekaula, moviendo a la masa donde ellos querían. Empezaron los míticos ‘Are You Ready People’ de la cantante. Los gritos con el nombre del nuevo disco. Pinball City, Tell The Lie, Psychotic Hate Man… da igual. Penetraron en una gran jam funky donde el sudor, los bailes y la actitud provocativa elevaron la temperatura hasta la última nota. Una nube aún flotaba en el ambiente cuando salieron a rematar la faena con los bises. Únicos en su género. Cada vez más soul pero con la misma e inacabable energía. Inmensos.
Esta es su cuarta visita a esta tierra. Me atrevo a decir que estuvo entre las mejores. Ojala haya una quinta, una sexta, una séptima…