Fábrica de Chocolate Club (Vigo)
21 de Septiembre.
Texto y fotografías: Roque
Hacía tiempo que no me acercaba por Vigo. Varios meses habían pasado ya desde mi último concierto allí y antes de empezar el que iba a ver, observé unos cuantos cambios: el primero, que ya no había obras en la zona de Churruca; luego, una vez dentro de la sala, noté que las paredes estaban recubiertas de cuadros e imágenes. ¡Bravo!, los cambios eran para mejor.
Mientras los componentes de Tulsa estaban entre el público, tocaba en el escenario Luis Moro, él solo con su guitarra y su voz. La verdad es que no le presté mucha atención, me dediqué a charlar con algún colega que estaba por allí
usando como hilo musical lo que provenía del escenario, que no me agradaba nada en ese momento. Quizás lo único reseñable fue una versión de Bob Dylan, santo que tampoco es de mi devoción, con lo que acabé otorgándole un suspenso al cantante coruñés.
Tras la actuación del telonero nos acercamos a la primera fila y ahí descubrí un nuevo cambio en la sala; esta vez resultó ser muy malo. Entre nosotros y los artistas, donde antes no había nada, ahora aparecía una barandilla enorme sobre el escenario, con unos grandes listones y unas bolas ornamentales que tapaban mucho la visión. Entiendo además que para el artista también ha de ser un engorro, puesto que ha de ir hacia atrás, con lo que si son bastantes miembros del grupo (como era el caso) estarán mucho más limitados en sus movimientos.
Apareció sobre el escenario Miren Iza (ex-Electrobikinis) junto a ella y su guitarra acústica entró un grupo formado por batería, dos guitarras, bajo y teclados. Entre ellos destacar la presencia de Santi Campos (ex-Malconsejo, Nominees, Shannons) a la guitarra y
Charlie Bautista (Havalina Blu, Melusa, Christina Rosenvinge) en teclados, ambos actualmente componentes de Amigos Imaginarios.
Empezaron el concierto de la misma manera que el disco, con Carretera, y pudimos comprobar que el grupo sonaba muy bien, igual que la voz de Miren. Luego dieron el salto hasta el penúltimo tema del disco, Contigo tocaré el cielo, y no llegamos a él los presentes pero desde luego que nos hizo disfrutar mucho pasando luego por Los imaginarios. Después repasaron un par de temas de su EP “Tulsa”, Cantártica y una preciosa La venganza de Tulsa. Volvieron de nuevo al disco que estaban presentando: Oviedo, La Goulue y Seguramente me lo merezco (estas dos últimas también presentes en el EP).
Fue este momento el que escogieron para hacer una sorprendente versión del genial Nick Cave y preparar la recta final del concierto, yendo a más en el ritmo de los temas, con Sólo me has rozado, Ya no somos invencibles y Estúpida. “Yo me voy a marchar” era la frase que despide el tema y la que aprovechó Miren para despedir el concierto. La solista no se mostró muy habladora, no hizo muchas concesiones en ese sentido, aunque sí que llegó a dedicar un tema a un par de personas. Muy bonita la canción, por cierto.
Casi sin tiempo para reclamar su presencia de nuevo sobre el escenario, Miren entró de nuevo, para ofrecer un par de bises: una rabiosa Tengo hambre y como colofón Limonakis en la que, como queriendo escenificar mejor el tema, cambió la guitarra por un cigarro para dedicarse únicamente a cantar en el último tema de la noche, algo más de una hora en la que pudimos disfrutar de un buen concierto de folk-rock.