Polyvinyl, 2008
Texto: Sorpresa II
31 knots (o 15.9477778 m/s, en cristiano) tienen un millón de ideas para que te alucine su disco. Son una banda de San Francisco, muy dinámica. Este Worried Well (horrible portada, por cierto) estalla en tus manos, vamos. Pero no es un álbum demasiado inspirado, ni ellos son una banda especialmente original. A continuación voy a argumentar por qué creo que no estamos ante un hallazgo extraordinario. Por partes:
1. Digan lo que digan, casi todos los grupos se pueden descomponer básicamente en combinaciones de grupos anteriores. A mí es una cosa que me encanta, a alguna gente le irrita. No es nada negativo ser un cruce más o menos matemático de referencias anteriores. La cosa es que la mezcla case bien, no sea demasiado obvia y, si lo es, que sea una mezcla tan atractiva que el resultado tenga que volverte idiota. Pues a mi la mezcla de 31 knots no me parece la bomba, y en ocasiones se le ven las costuras. Yo diría que suenan a indie yanqui alocado onda Man Man, Menomena, Wolf Parade... mezclado con instrumentismo complejo de-después-del-hardcore rollo Faraquet, Don Caballero o algo así. Si esta mezcla te gusta a priori, la banda tiene papeletas para convertirse en recomendación perenne en tus labios.
2. Son demasiado barrocos (como la frase anterior). Huyen de lo fácil y se van por caminos que acaban haciendo difícil su disfrute. - “Mira que arreglo más loco, ¿lo ponemos? - “Lo ponemos” - “Y este cambio de ritmo con melodía de piano y campani...”-“Lo ponemos”
3. Las canciones tampoco son como para echar cohetes.
A su favor tengo que decir que cuando aprietan el acelerador suenan bien. “Certificate” no está mal. Los picos de intensidad los trabajan con entusiasmo. En “Worried but not well” disfruté hasta el 1'18''. Luego hay algunos momentos atractivos también en otros temas, es cosa de FFWD y REW. En fin, que a mí no me ha gustado demasiado, pero si en tu casa triunfa la excentricidad premeditada, hazte con él. No te defraudará.