
Leo en una reseña de las pocas que encuentro en algún idioma inteligible que comparan la música del cuarteto suizo Black Cargoes con Girls Against Boys o Depeche Mode. El indie-rock visceral de los primeros, salvo en contados momentos, nunca me ha entusiasmado, y tampoco me ha llamado la atención en ningún momento el tecnopop cara-de-palo de los segundos. Con estos precedentes el panorama que se me presenta al enfrentarme a Glass, último trabajo de los de Fribourg, no es tarea fácil. De hecho, bastante más difícil de lo esperado, pues mis temores se cumplen a los pocos segundos escuchados del single "Darkened Floor", con el que abren el álbum. "Esto no es lo mío", no dejo de pensar.
Ver asomar en sus canciones la nariz a GvsB o Depeche (tampoco he dicho que odie a ninguno de ellos) no estaría tan mal si el resto de los componentes de su música no se hallasen tan lejos de mis intereses. Teniendo como pilares de la banda a los dos hermanos Oberholzer, Black Cargoes se acercan peligrosamente a muchos de los géneros menos favorecidos de entre la nube de etiquetas que conforman el rock de hoy en día. La voz profunda y penetrante de Frédéric no impide que uno se vea a veces en medio de una enrevesada maraña neogrunge con elementos de rock gótico y (¡glups!) emo. Para más inri, los toques de electrónica que aporta su hermano Manuel no consiguen captar lo suficiente mi atención. Es más, casi mejor cuanto más disimulados están, como en la nineinchnailsiana "Lover c'mon". Si captó mi atención en cambio la original caja del cd, muestra de que todavía no está todo dicho en el mundo de las jewel case.
Lo dicho. Probablemente sean buenos en lo suyo, que no es lo mío.
No sé, a mi el video es que no me pega mucho con la canción, pero vamos, nada más empezar a escucharla tuve un deja vu similar al tuyo.
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