Me enfrentaba a mi primera reseña de un disco con un pequeño temor: que el hecho de escucharlo pensando en que tendría que analizarlo luego me impidiese disfrutarlo como se merece. Temor despejado desde la primera escucha.
Y es que es literalmente imposible no dejarse llevar por el ritmo de los temas de Cornelius. Desde la primera canción ponen las cartas sobre la mesa. Greatest Hits (genial título para un álbum de debut) es un disco que no aburrirá a nadie. Realmente no parece un debut, aquí se nota la sobresaliente calidad de los miembros de la banda.
Cada tema merece una mención, y es que si algo se puede destacar de este debut, es la variedad de estilos que maneja Cornelius. En estos tiempos en que para triunfar parece necesario estar encorsetado en un estilo, cuanto más concreto y cerrado mejor, sienta bien escuchar un debut con este atrevimiento. El funk y el rock se mezclan perfectamente durante la mayor parte del disco. Esa emotiva balada titulada Change Your Heart. El ritmo cercano al ska de Hurry Up. La sorprendente versión de Dangeours, canción reggae original de Peter Tosh, versionada en clave rockabilly. Y destacando por encima de todas, el espectacular tema final, Dragonfly, hay que escucharlo. Siempre he defendído la importancia de la última canción en un disco y Dragonfly es de ese tipo de temas, que hacen que te quedes con un gran sabor de boca cuando se para el cd.
Si alguien no queda convencido de que tiene que escuchar este disco, que espere a verlos en directo y veremos si resiste la tentación de comprar Greatest Hits al terminar el espectáculo.