Si desde un principio eres una persona contraria a los discos "homenaje" (denominación que, de por sí, daría para un extenso artículo) debes alejarte del álbum que nos mueve a escribir esta reseña y, si además eres fanático de los Surfin' Bichos, podría ser que con más razón. Quien promueve un disco homenaje suele hacerlo movido por el cariño, pero a veces también por la inconsciencia. ¿Realmente quieren poner en las manos de otra gente canciones que significan algo en su vida? De un disco de estas características, basándonos en la experiencia, habitualmente se sale de dos formas: sigilosa y honrosamente, o dando el cante. La posible tercera vía es excepcional; pocas veces alguien coge una buena canción y la hace crecer, pues normalmente son las canciones mediocres las que pueden enriquecerse en las manos adecuadas.
Así, agarrar el repertorio de una banda imprescindible en el indie español como Surfin' Bichos es un arma de doble filo. Si tienes dos dedos de frente, aunque con uno llega, sabes que lo más probable es que te metas una buena hostia, pero se trata de un país libre en el que puedes intentarlo. Entonces, ¿qué haces? ¿Escoges una de sus canciones menos conocidas e intentas darle otra dimensión, o eres lo suficientemente inconsciente como para agarrar uno de sus hits y grabarlo a tu manera? ¿Qué harías tú?
En el grupo de los de altas miras está Julio de la Rosa (ex-Hombre Burbuja), por ejemplo, que se ha creído capaz de aportar algo a "Mi hermano carnal", la que abre el disco, y lo que ha hecho ha sido llenarla de desgana, apatía y frustración. La carne roja que desprende la original se convierte en un aburrido y frío mármol gris. Colorado es Modesto Colorado, más o menos conocido anteriormente por Zipe Zape y que ahora se dedica a eso de lo acústico. Escogió la genial "Comida China y Subfusiles" y la convirtió en una especie de himno boy scout carente completamente de personalidad. Clovis perpetran "Si tengo que cambiar", tan insustancial como prescindible y vocalmente terrible; el problema es que hay grupos mediocres que todo lo que tocan se vuelve eso, mediocre. Igual que hace Apenino, que no se arriesga tanto y escoge "No puedo hacerlo solo", pero te preguntas ¿qué coño pinta aquí Apenino? Su voz de buen chaval, romántico y atormentado, es el día, y la desesperada voz cargada de vicio de Alfaro es la noche; si pretendían generar contradicción, lo han logrado. Incluso indignación. Abengoza es Emilio Abengoza, un ex-Chucho que hace suyo el piano de Serafín Zubiri y se cree con el derecho de convertir "Mis huesos son para tí" en una sintonía más apropiada para un recopilatorio "Todo Cuore, Amore".
Quizá éstos sean los ejemplos más sangrantes aquí presentes, aunque entre sus generosos 21 cortes (con la mitad sobraban) también hay ejemplos honrosos. Así, no está mal escuchar a Deneuve ejecutando "En Otoño" como si Jesus & Mary Chain y Joy Division se reuniesen para homenajear (esta vez así lo siento) a los de Albacete. Polar sacan a flote con humildad y sin alardes "El rey del pegamento", igual que el Grupo de Expertos Solynieve hace con "Rifle de Repetición", pero están en el limbo de que, aunque "el que tiene, retiene", sus versiones no despiertan ni el más mínimo interés en mí. También otros nombres que, a priori, son valores seguros como Doctor Divago y Tachenko, salen airosos con "Algún día será" y "Dulce mal trago", llevándolas al pop amable y sin excesos. Honky Tonk Sánchez & Barfly escogen "Capas de olvido", la amansan bajo instrumentos de cuerda y voces susurrantes y nos dejan un momento suficientemente agradable. ¡Aunque también hay esa sangre que echábamos en falta! Eso sí, esas rara avis son Lagartija Nick con "Efervescente" y Sangris con "Crisis"; eléctricos, conservando el pulso intenso y sucio de los Bichos. Y quiénes mejor que unos discípulos tan directos como Triángulo de Amor Bizarro para versionar "Un perro feliz". Incluso los albaceteños Swann mantienen la dosis de electricidad con "Siete Veces Gato", aunque el deje emo de su cantante y guitarras está a punto de hacerme meterlos en el primer saco. Pero cuidado, es avanzado el disco cuando Hidrogenesse me sorprenden con "Fuerte!" y no son precisamente santos de mi devoción estos dos animalitos. Y aunque su versión no tenga tanta fuerza como la original, resulta una pieza divertida como una pelota saltarina y hasta me dan ganas de perdonarle a Carlos Ballesteros que cante fatal.
Y para finalizar, podríamos saltarnos a unos cuantos como Una Sonrisa Terrible, Xabel Vegas & Las Uvas de la Ira (por un momento creí que era su hermano Nacho, al que le había cambiado la voz) o Capitán América, para comentar lo de Amaral que, pese a quien pese, es de lo mejor del disco. ¡Y quién iba a decirlo! No podríamos considerar "Gente Abollada" un tema muy apropiado para ellos, pero responden a lo que se espera de esta canción y, como se supone que hay que hacerlo, de forma comedida y poco pretenciosa, pero con un mínimo de garra y ganas.
Así pues ¿son necesarios los discos de homenaje? ¿A quién se dirigen? ¿Compensa el esfuerzo a quienes los promueven? Un nuevo e infame álbum, seguramente creado con todo el cariño del mundo, se suma a los nunca suficientemente olvidados ataques indies españoles al repertorio de The Cure, My Bloody Valentine o Joy Division. No será el último, pero cruza los dedos para que el siguiente no apunte a tu banda preferida.