Tres años han pasado ya desde la publicación de Koniec (Sinnamon, 04) y la posterior disolución de Chucho; tres años en los que la única señal de vida que ha dado Fernando Alfaro ha sido la gira de la revancha de Surfin' Bichos. Pero todos sabíamos que esto no iba a quedar así. Más ambicioso que nunca, el manchego se rodea de un puñado de músicos más que competentes - entre los que se encuentra el ex-Surfin’ José Manuel Mora -, forma su propio sello, Los Enanos Gigantes, y publica Carnevisión. Para más inri culmina su hazaña poniendo su granito de arena colaborando en la debacle y posterior desaparición de la música, y ofrece su trabajo gratuitamente en su myspace desde dos semanas antes de su publicación “física”. Bien hecho. Lo peor que puede pasarle es que Ramoncín lo borre de su messenger.
En lo musical Alfaro no ha movido ni una coma en su discurso; sigue recorriendo de manera enfermiza los mismos lugares que ya le hemos visto rondar en multitud de ocasiones. En estos lugares poco ha cambiado; apenas se diferencian por un cuadro torcido, un tono de color diferente en alguna pared o un árbol que hace unos años no era más que una ramita. Si bien es imposible nombrar un solo mal tema – como mucho puede pasar desapercibida “La hora de los verdugos” - durante los cincuenta minutos que dura el disco, tampoco se aportan novedades reseñables. A pesar de una producción más pop, la falta del “nervio” que caracterizaba anteriores trabajos hará que algunos echen en falta algún hit vistoso – “Los cuatro vientos” o “Uh la la qué fácil es” se quedan cortos -, pero los verdaderos pelotazos están, como lo han estado durante toda su carrera, en el plano emocional - “Problemas de sueño”, “Derringer derrengado” o “Luz de gas” siguen poniendo la carne de gallina – y en el visceral – “Silverio, tenor de la comarca” -.
No creo que el inmovilismo de Alfaro sea malo ni bueno por si mismo, simplemente es. Por tanto Carnevisión agradará, aunque probablemente sin entusiasmar, a los seguidores de proyectos anteriores del albaceteño y seguirá revolviendo las tripas de quienes piensan que su falsete y su poesía lo único que provocan es grima.
Descárgate Carnevisión por la jeta