Guitar Town Recordings, 2008
Texto: Paula Costa
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Los Deltonos no son suficientes para la creatividad de Hendrik Röver, que ha necesitado un disco en solitario para dar salida a algunas de las canciones que no tenían cabida en el repertorio de la banda cántabra. Y ya desde la misma portada, firmada por Jon Langford, se puede indagar en los derroteros del disco de Röver, que grabó en sus estudios y ahora edita a través de su propio sello, Guitar Town.
Como no era difícil de esperar para aquellos que conozcan a Deltonos, la presencia de toda la parafernalia sureña está presente en las canciones de "Esqueletos", pero en este proyecto paralelo el sonido les da un matiz mucho más sobrio y contenido, con una base fundamentalmente acústica en la que brillan las apariciones puntuales de mandolinas, banjos, teclados y armónicas, en la linea del sonido clásico country. Esta nueva orientación responde a su deseo de "hacer canciones ha sido la de intentar que se sostuvieran con lo mínimo posible,que no dependieran de complicados arreglos o un determinado volumen, vamos, que convencieran cantadas con el único acompañamiento de una guitarra acústica", confiesa en su web. También a través de los textos, que describen escenas fácilmente identificables con el desierto, las carreteras en medio de la nada, las vías de tren abandonadas, las mujeres, las frustraciones y la melancolía de algún tiempo mejor. Röver se traslada a unas coordenadas en las que se siente muy cómodo tras "llegar a la conclusión de que mis discos favoritos de Steve Earle son los acústicos “Train a comin” y “The Mountain”", siendo Miguel Bañón y Santi Campillo sus dos habituales compañeros en directo, responsables de que nos imaginemos estas canciones en su hábitat natural: algún bar de carretera clavado en medio de la Ruta 66.