Texto: Toño
La escucha indiscriminada, voraz, casi sádica de este disco que pone de los nervios a mi compañera de despacho me ha llevado a confirmar dos de mis más preciadas teorías del sábado noche: 1 – que los músicos que no se afeitan tienen algo más que decir que los que se afeitan (esta teoría halla su practicum en el Derdang Derdang de Archie Bronson Outfit); 2 – que lo que se inventaron aquellos tiernos drogadictos de Manchester – Joy Division, sí – empieza a cobrar algún sentido según se aleja del post-punk más frívolo (moderno) y se acerca a la actitud punk que estos tres ex-parisinos rebosan por los cuatro costados en su debut Wish.
Un motor kraut pone en movimiento todas las canciones del LP, empezando por la que le da nombre, con una presentación digna de lo que le seguirá, una explosión noise que reconocerá quien se haya subido recientemente al carro del Triángulo de Amor Bizarro, o hace unos añitos al de Sonic Youth. Pues bien, es un serio aviso de una parte de lo que vendrá, histrionismo y (aparente) caos incluidos. La psicodelia desatada de White flower nos pone en el buen ritmo y nos prepara para Like in the movies, single reconocible del álbum, muestra inevitable de post-punk modernote y, para qué negarlo, un buen candidato a himno de botellón. Cold posiblemente sea la más tranquila, un oasis de tranquilidad rodeado de tormentas de arena. Con Train los chicos del grupo hacen gala de su perfecto manejo del kraut, la psicodelia y la épica, que parece han logrado en consonancia con su tremendo productor, Vicarious Bliss, al que no conocía pero del que seguramente procuraré disfrutar en el futuro. Después de este primer bloque, el disco nos da un respiro emocional aunque no físico con tres ataques punk a la yugular, explosiones de minuto-y-pico, caminando hacia los terrenos oscuros (ya sabemos que serán oscuros) del segundo y final grupo de canciones del álbum. Go away devuelve la psicodelia espacial al primer plano, buscando quizá a un Ziggy Sturdust ligeramente mohíno en su local de ensayo en el 72 en algunas partes. Y después del ir y venir de rock desmadrado a lo bonzo de Naked soul (sin duda mi preferida del disco), se nos cierra este álbum con una regular Take me y una de las caras B más definitorias que he escuchado en años, muestra de todo el potencial roquero que pueden llegar a ofrecer estos tres franceses.
Como dicen los expertos, se la jugarán en el segundo, donde tendrán que decidir si se adhieren definitivamente a la fiebre post-punk que recorre Europa desde hace unos añitos, o vuelven a dejar todas las vías abiertas. Por el momento, parece que el bajista BassMonster (no es broma) ha dejado el grupo por motivos que no vienen al caso, si mi francés de primaria no me falla. Veremos si salvar ese escollo debilita o une a un grupo que, según parece, puede ofrecer cosas bastante mejores en el futuro. Según dicen, sus arrolladores directos crean fans.
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