1991
El germen de todo fue una famosísima canción titulada "Salud, dinero y amor", que por aquel entonces estaba sonando continuamente en las emisoras de radio. Yo me fijé en el video-clip, tan solo por ver a una mujer desnuda de cintura para abajo, el día de mi doceavo cumpleaños y con mis amigos. Me compré el casette, titulado "Sin Documentos" (1993), la banda se llamaba Los Rodríguez y era su tercer álbum -y reconozco sin ningún tipo de duda que fue lo que me enganchó a esto del rock’n’roll-. Pero he de reconocer también que, un año después, me hice con la reedición del primer disco de la banda, que era del año 1991, y llevaba el sugerente título de "Buena Suerte". Ya estaba perdido.
Tal vez muchos rehuyan de este disco por estar firmado por un conjunto que triunfó en nuestro país años más tarde, pero no es menos cierto que, como siempre, las canciones (que son lo primordial) no se deberían medir dependiendo del nivel de ventas, de si eres "indie", alternativo o "mainstream". Esos son prejuicios. El disco que quiero destacar y recuperar del recuerdo, con todos los honores, es el de una banda que por aquel entonces (año 91) estaba en la treintena de edad -vamos, que no eran precisamente unos jóvenes guapos adolescentes- y por la que muy pocos apostaban. Además, había dos hispano-argentinos que habían venido a probar suerte a España, Andrés Calamaro -piano, órgano hammond y voz- y Ariel Rot -guitarra y voz, quien ya había cosechado cierto éxito con Tequila-. El resto de formación se completaba con el añorado Julián Infante –guitarra y voz-, Germán Vilella -batería- y Guillermo Martín -bajo- que desgraciadamente falleció hace poco.
Algunos dicen que fue su 3º disco el que se puede comparar con esa otra obra cumbre del rock que es "Exile On Main St" de The Rolling Stones .Yo digo que no. Si alguno se puede comparar con aquella maravilla “stoniana”, es éste que nos ocupa. Rock’n’roll callejero, en ocasiones macarra y sudoroso, muy rico en instrumentación y en arreglos. La primera edición en vinilo contaba con 13 cortes. La reedición en CD, con 16. Y voy a ocuparme de esta última. El disco se abre con la certera "A Los Ojos", que ya nos muestra por donde van a ir los tiros. "Dispara" es, nunca mejor dicho, un certero disparo de rock’n’roll cantado por Ariel con el mejor espíritu de Tequila. "Engánchate Conmigo" (archiconocida por tantos) es un perfecto ejemplo de "rumba-rock" -que tan buenos resultados les daría en el futuro-, destacando por encima de todo el solo de Ariel, el ritmo que imprime Germán Vilella a la batería y esas palmas del amigo invitado, Antonio Flores. La cuarta pieza, un clásico, y en mi opinión una de las más lindas canciones de amor/desamor compuestas jamás (ya sé, ya sé, hay muchas y buenas), se titula "Mi Enfermedad". Una letra desesperada, una melodía que engancha y esa harmónica que, en la brevedad, consigue emocionar... tal vez demasiado. Enorme.
Pero la tristeza y la melancolía duran poco y volvemos al más puro rock’n’roll callejero y gamberro, "La Parte De Atrás", tema no muy conocido de Los Rodríguez, pero con unos riffs guitarreros de la vieja escuela. Y, de repente, nos encontramos con el corte nº 6, titulado "Cien Pájaros Volando", y nos quedamos atónitos: ¡¡Una canción con aires soul!! De nuevo, el duelo de guitarras. Riffs contagiosos y un solo de ida y vuelta de Ariel Rot en una canción festiva, bailable y muy caliente -por no decir pornográfica-. Es "Canal 69", otro gran éxito que pertenece a este primer disco. "Señorita" es una canción única y exclusivamente de Ariel Rot, con un exquisito toque "tex-mex". "La Mujer De Un Amigo" y "Peor Es Nada", siguen por la senda del rock’n’roll de factura clásica, mientras "La Mirada Del Adiós" y "Buenas Suerte" son las más melancólicas, las más pop y las más "beatles". También se acordaban de los de Liverpool. "Sol y Sombra" es una joyita oculta de country-rock, compuesta por Julián Infante y que debería tener la importancia que se merece. Además, hace referencia a... ¡¡Mark Knopfler!! Y para finalizar, tres "bonus-tracks". "Un Día Menos" es ese tipo de canción de humor resignado y conformista para días en los que nadie parece acordarse de nosotros. "Tormentas De Arena" es otro tema que también brilla con luz propia, gracias a una parte final en la que Ariel -de nuevo- se luce en labores de guitarra solista. Inmensa. Por último, "Demasiado Tarde", una especie de "blues-rock" beodo y crepuscular con el que se despiden.
Los Rodríguez marcaron época y una forma de entender ese viejo rock’n’roll de la vieja escuela en el que la elegancia no estaba reñida con la diversión ni con lo auténtico. Grabaron más discos, todos ellos muy buenos, y escuchándolos hoy en día es cuando me doy cuenta -antes, de verdad que lo ignoraba- de lo grandes músicos que eran y de lo afortunado que fui al crecer con ellos. Tal vez, como dijo alguien, fueran "demasiado buenos para algunos". Desde aquí, mi pequeño homenaje al que para mi es el disco más auténtico de Los Rodríguez.
Buena Suerte.
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