
Días atrás, mientras esperaba a que algún coche tuviera a bien pararse ante un paso de peatones, un par de jovenzuelas se detuvieron a mi lado con el mismo y honrado fin. La cosa fue para largo, tanto es así que una de las jovenzuelas, ante el tedio de la espera, le soltó a su amiga un espontáneo “hace poco me bajé un disco super pegadizo, es de una pava, se llama Ladyhawke”. Dicho comentario me hizo recordar que, meses atrás, había leído alguna información y escuchado alguna canción del primer disco de Ladyhawke pero, al igual que con otros muchos artistas de la era internet, rápidamente cayó en el olvido. Así que, animado por la descripción de “súper pegadizo”, decidí retomar la pista de Ladyhawke y, para rizar el rizo, confrontarla con la también debutante en el mundo de la música Lykke Li.
Ambas artistas comparten muchas cosas, desde su origen periférico (Lykke Li, Suecia y Ladyhawke, Nueva Zelanda), hasta una voz particular y seguidores a golpe de ratón. Aunque, desde mi punto de vista, la principal similitud reside en el hecho de que ninguna de ellas haya alcanzado la popularidad a lo largo de este año. Después de escuchar sus discos, uno se pregunta cuál es el motivo de que algunas de sus canciones no sean pasto de radio fórmula o politono; mientras que la calientapollas de Katy Perry se lleva una fama, atención y dinero que no se merece. Su “I Kissed A Girl” es una canción zafia, que ni siquiera está a la altura de hits comerciales publicados por sus compatriotas Britney Spears (“Toxic”) o Christina Aguilera (“Dirty”). Su inexplicable éxito radica en un estribillo ramplón en el que afirma haberse dado el lote con otra chica. El tema sólo cobraría interés si tal beso viniese acompañado de una exploración en profundidad de otras partes del cuerpo. Y, aún así, seguiría siendo un tema ramplón, únicamente destinado a divertir una sociedad que, visto el éxito de la canción, parece bastante mojigata en temas sexuales.
Por suerte existen cantantes que están dispuestas a intentar aportar algo más que simple polémica a esto de la música popular. El disco de Lykke Li es pequeño y dulce, sus canciones giran sobre unos ritmos calidos que invitan tanto a una escucha relajada como a unos mini bailes en el salón de casa, en ningún caso encontrarás algún elemento que resulte estridente. Y, claro está, después viene una voz que varía de canción a canción; por momentos se muestra fuerte y segura, para al minuto siguiente sonar delicada y sutil. Canciones a destacar: “My Love” y sus soleados coros que, una vez más vienen a demostrar que Suecia se sitúa al norte de California, “Dance, Dance, Dance” y “Little Bit” con sus ritmos de juguete, o la casi desnuda “Time Flies”. Por su parte, Ladyhawke musicalmente parece atrapada en la misma década de su nacimiento, los años 80. En la lista de influencias de su myspace te puedes encontrar desde Eurythmics, Blondie, Van Halen o The Pretenders; bueno, después están los típicos, que yo creo que vienen por defecto cuando abres un myspace, a saber: David Bowie, Iggy Pop and The Stooges, The Ramones. De entre toda esa marabunta de nombres, destaca especialmente Stevie Nicks a lo largo del disco, su voz, e incluso su físico, parecen destinados a una reinvención de la carrera de la norteamericana. Sus canciones están plagadas de estribillos irresistibles: “Manipulating Woman” con esos ohs! de fondo, “My Delirium” gran canción pop (tónica general del disco), “Another Runaway” y sus sintes, “Back Of The Van” es Stevie Nicks al 100% y, sobre todo, “Paris Is Burning”, en donde antes de colarte otro de sus estribillos indomables, se le da por cantar y sonar a lo Gary Numan en “Cars”.
El futuro determinará dónde acabará cada una de ellas. Por lo de pronto, Lykke Li, al no beber del revival ochentero, tiene todas las papeletas para lograr una larga e interesante carrera. Por su parte, Ladyhawke, de momento, ha hecho un disco “súper pegadizo” que, sin llegar a innovar y con sus altibajos, se deja escuchar con toda facilidad. Sólo cabe advertirle a la chica-halcón, que mantenga bien abiertos sus ojos y vigile, pues nunca se sabe cuando puede aparecer un disco más “super pegadizo” que el suyo.
Lykke tiene una voz de ángel y estoy totalmente de acuerdo en lo que dices, de hecho da la sensación de que los hits de Youth Novels como Dance Dance Dance, Breaking it Up o Little Bit, con una producción a lo "diva" serían hoy carne de politono. Pero a mi, la verdad, me gustan muchísimo más así, tan desnudos y tan entrañables. Dan ganas de estrujarla a abrazos con su bibibit bibibit. O ese dulce coro de Dance, "words can never make up for what you do". Irresistible. O cuando se pone cursi y dice cosas como "You'll be the rythm and I'll be the beat". ¡¡Quiero una Lykke Li!!
(aún no he escuchado a la súper pegadiza)
O de Ladyhawke é digno de estudio, letras 'simplonas', sons que non te descubren nada novo e agardables... [ou sexa unha Blondie do S XXI] pero simplemente acabas rendido ante as súas cancións. Do disco son moi pegadizas para min oito das trece cancións [a versión UK do disco trae un bonus track 'Oh my'], que xa é decir, e a verdade un se pregunta porque esta xente non ten o éxito que debería ter, coma ben se cuestiona Ryan.
Rendido... acabei mercándolle o disco no FNAC o outro día, e ten un acceso directo a varias versións remix das cancións, que AÍNDA se pegan máis se é posible!!!
O dito, nada novo baixo o Sol, pero como engancha !!!!
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